|
(LO
BUENO, SI DURADERO, DOS VECES BUENO)
Créase
o no,
A pesar de las guerras modernas, con armas de extermino masivo.
A pesar del fracaso de las organizaciones gubernamentales
en combatir el hambre.
A pesar de los ataques irresponsables al medio ambiente.
A pesar de la contaminación de mares, ríos y lagos.
A pesar del efecto invernadero y el recalentamiento de la
temperatura de la tierra.
A pesar del retroceso de los glaciares y las demás reservas
de agua dulce.
A pesar de la deforestación y el uso de insecticidas y fertilizantes
exterminadores de varias especies.
A pesar de las perversas propagandas que incitan al consumo
de alcohol y tabaco, y avisan a la vez que hacen mal a las
salud.
A pesar del aumento de los pobres en el mundo.
A pesar del fanatismo religioso y racial.
A pesar del analfabetismo.
A pesar del consumo de drogas.
A pesar del SIDA.
A pesar de los mencionados y muchos otros atentados a la vida
de la población,
¡LOS SERES HUMANOS VIVEN MUCHOS MAS AÑOS
QUE HACE DOS SIGLOS!
El aumento de la expectativa de vida incrementa
el tiempo de desgaste de los objetos.
Algunos estudiosos de las relaciones entre
humanos han transpolado esta última idea para explicar el
desgaste de las relaciones de pareja.
Dicen que, antes, los matrimonios se pactaban
para toda la vida; tenían una duración mucho menor pues la
vida de cada integrante era más corta.
Pero esta idea se sustenta en una concepción
de la vida de pareja estática, que sólo se mantiene por el
hecho de estar juntos y haber contraído un compromiso formal
de convivencia.
No es de extrañar que esta concepción de
pareja lleve en algunas proyecciones a considerar el matrimonio
como “la tumba del amor”, o “el ingreso
a la cárcel” o a la condición de esclavitud.
Estas concepciones pesimistas de la vida
de pareja como el fin de la libertad y la felicidad, explican
las despedidas de solteros y solteras de carácter maníaco.
Los exhibiciones sexuales, los excesos de
bebidas y comidas, las bromas pesadas, los paseos carnavalescos
por la ciudad y los regalos de objetos con forma de genitales,
parecen connotar una despedida a la felicidad y un castigo
a los que decidieron unir sus vidas.
Con esa idea de la vida en pareja, la prolongación
de los años de convivencia, es como un aumento de la desgracia.
Esta concepción trata de explicar el aumento de los divorcios
y los distintos fracasos de la vida en pareja, por la prolongación
del tiempo de convivencia originado en la mayor expectativa
de vida. Lo malo, si breve mejor, dicen.
Pero si pensamos la elección de vivir en
pareja como una de las opciones que tenemos, mujeres y hombres,
de crecer junto a otro.
Si pensamos la vida en pareja como un ámbito
para ejercer libremente el desarrollo elegido para nuestro
transitar por esta vida.
Si consideramos que la pareja exitosa es
la que permite y favorece el desarrollo de cada uno de sus
miembros.
Si no esperamos un bienestar espontáneo por
el solo hecho de decidir vivir juntos.
Si, por el contrario, creemos en una pareja
dinámica, que debe cuidar el amor sabiendo que éste, necesita
como las plantas un riego permanente.
Si cuidamos mantener la atracción mutua,
que muchas veces fue el motivo inicial de acercamiento, pero
que fue “condición necesaria pero no suficiente”.
Si cuidamos tener espacios compartidos. Quizás
no todos, pero sí algunos.
Si revisamos los proyectos iniciales, haciendo
las correcciones que el tiempo necesariamente obliga a hacer.
Si tenemos en cuenta nuestra condición de
humanos, con gran sensibilidad al rechazo y por lo tanto,
cuidamos nuestro trato diario, nuestra comunicación y respeto.
Si pensamos la elección de compartir la vida
con otro, con optimismo, responsabilidad y libertad, no necesitaremos
despedidas con fiestas maníacas, pues no estaremos frente
a ningún duelo.
Estaremos frente a la gran oportunidad de
recrear la situación que hace millones de años nos hizo humanos:
el reconocimiento del otro como distinto pero semejante.
Viviremos guiados por los valores que generó
nuestro grupo social, sin negar la base instintiva que nos
subyace.
Y si esta forma de vivir, recreando el amor
nos ayuda a seguir creciendo, ¿QUÉ PROBLEMA HAY EN QUE DURE
CADA VEZ MÁS?
Por eso pienso, en cuestiones de vida en
pareja:
| LO BUENO, SI DURADERO, DOS VECES
BUENO. |
Lic. Jorge Miguel Brusca, Bs. As.,
Argentina, 2006
volver
|