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por el Lic.
Andrés Moltedo Perfetti
1970-1979:
Nuevamente entra en escena la inocencia, contrastada con
la realidad de las drogas y de la sociedad sexual antes del
SIDA. La decadencia del Estudio 54, así como el auge de la
pornografía son temas que no son tratados por Hollywood, que
prefiere mantener esos temas al margen.
El rol masculino disminuye en importancia, mientras que a
la par, las mujeres empiezan a lograr, al menos en teoría,
una cierta igualdad. Físicamente hombres y mujeres, como ideales
de belleza, adelgazan y se vuelven estilizados y bonitos.
En esta década surgen dos modelos masculinos claramente diferenciados,
uno un tanto feminizado y unisex, resabio de fines de los
sesenta (tipo: Timothy Bottoms o Ryan O´Neill).
Por otra parte, se observa al
macho man, una suerte
de latin lover de
patillas, bigotes, cadenas de oro, pelo en pecho y demás
elementos, que estrafalariamente expelían testosterona (tipo
Burt Reynolds). Los primeros enamoraban con su manera de ser
y su femenina humanidad, eran los buenos amigos ideales de
las mujeres. Los segundos conquistaban los corazones y representaban
la desenfrenada pasión animal.
En el caso del modelo femenino,
las mujeres, todas adolescentemente delgadas y desprovistas
de grandes atributos físicos, eran inocentes, pero que sin
embargo, podían ayudar activamente a sus compañeros a alcanzar
sus corazones. Se trata de una mujer, que mayoritariamente
empieza a asistir a las universidades y a acceder paulatinamente
a puestos laborales cada vez más elevados. Aquellas que quieran
tratar de lograr el pastoril y bucólico amor, lo encontrarán
en unos, y las que deseen pasión, en otros.
La relación entre varones y mujeres, sigue perdiendo su carácter
estereotipado, volviéndose cada vez más realista. Es muy común
que ciertos elementos, antes temas centrales de los films
(como los divorcios), ahora formen parte del background de los protagonistas.
A diferencia de lo sucedido en las dos guerras mundiales,
Estados Unidos perdió la guerra de Vietnam, y durante los
años siguientes, la sociedad trató de devolverle la inocencia
a una generación expuesta al drama.
En "La vida íntima de un estudiante", vemos a un
Timothy Bottoms que estudia derecho, mientras mantiene una
relación sentimental con Linsay Wagner, hija del profesor
más complicado de la universidad, que viene llegando de Europa
y se encuentra tramitando su separación.
Para él, y los de su generación yuppie,
la obtención de un título universitario, que les consiguiera
el éxito, es superior incluso a la vida afectiva. El sacrificio
individual, pareciera ser el único camino para la consecución
de la felicidad. Sin embargo, con el paso del tiempo, va poniendo
las cosas en perspectiva, se da cuenta que el profesor a quien
él tanto admira es un pobre viejo infeliz, con una vida vacía.
De pronto, las cosas por las que se había luchado tanto tiempo
pierden el sentido. Sólo es importante el amor, lo demás es
accesorio.
En la misma línea "Love
Story"[1]
se transforma en el ideal colectivo de una verdadera relación
de pareja: donde el amor supera cualquier barrera (salvo la
muerte)
o, como decía su eslogan: "amor es nunca
tener que pedir perdón". Esta película es una clara
reacción de los estudios para competir "ante la mugre
pornográfica y sórdida proveniente de Europa" (en opinión
de Shirley Temple).
Él (Ryan O´Neill), hijo de un acaudalado magnate, lo deja
todo por el amor de una sencilla mujer, con la cual se casa
y se van a vivir juntos a un modesto departamento. Sin embargo,
ella padece de una enfermedad fatal, y el sino de la tragedia
se cierne sobre ellos acabando con su felicidad.
Rupturista
y controversial, surge en 1973 "El último tango en París",
donde Marlon Brando conoce a una joven francesa (María Schneider)
en un departamento y entre ellos surge una relación basada
exclusivamente en la pasión. Se trata de la antítesis de "Love
Story", se trata de la relación anti-ideal de los setenta,
es el cómo no se debe ser ni relacionarse. Sin nombres, son
puro misterio y desenfreno. Se reúnen en torno a un mísero
colchón en el departamento vacío, en donde tienen relaciones
sexuales con pasión, innovadoras y frecuentes. Cero romanticismo,
cero posibilidad de éxito, esta relación, por tanto, está
condenada al fracaso.
Con posterioridad a que ella
se le declarara, Brando decide abrirle el corazón y le cuenta
quién es, qué hace y que la ama. Ahí se presenta un vuelco
en la relación, ella, que había sido la que lo había buscado,
ahora se aleja ante la cercanía de él. Ella se enamoró de
un hombre desconocido y misterioso, sin nombre ni profesión,
buen amante, y que la obligaba a hacer el amor de maneras
que no quería (o no lo admitía) o no se le había ocurrido.
De pronto se encuentra con un viejo viudo (cuya esposa tenía
un amante y se suicidó) con problemas en la próstata, dueño
de un hotelucho, un fracasado. Se acaba el misterio, pierde
toda la gracia y ella lo mata de un tiro.
En esta década, aparece una nueva niña erótica, Brooke Shields,
quien desde los 10 años había estado posando desnuda en una
tina, representa a una niña que vive y trabaja en un burdel,
y en otra ocasión sufre un naufragio y vive, en un principio,
inocentemente a solas con un joven de su edad ("La laguna
azul"), para después experimentar una vida sexual activa
y ser madre.
En "Los chicos de la banda", es la primera vez en
que hombres gay se miraban a sí mismos de manera seria. El
homosexual estaba dejando de ser un personaje puesto únicamente
para agregar hilaridad, una víctima o un victimario.
Continuará.....
[1]
Una de las 5 películas más taquilleras de la década.
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