|
"Procura imprimir en tu memoria estos preceptos:
no propales tus pensamientos ni ejecutes nada inconveniente. Sé sencillo, pero
en modo alguno vulgar. Los amigos que escojas y cuya adopción hayas puesto a
prueba, sujétalos a tu alma con garfios de acero, pero no encallezcas tu mano
con agasajos a todo camarada recién salido sin plumas del cascarón. Guárdate
de entrar en pendencia; pero, una vez en ella, obra de modo que sea el contrario
quien se guarde de ti. Presta a todos tu oído, pero a pocos tu voz. Oye las
censuras de los demás, pero reserva tu juicio. Que tu vestido sea tan costoso
como tu bolsa lo permita, pero sin afectación a la hechura, mas no extravagante
porque el traje revela al sujeto. No pidas ni des prestado a nadie, pues el
prestar hace perder a un tiempo el dinero y al amigo, y el tomar prestado embota
el filo de la economía. Y sobre todo esto: sé sincero contigo mismo, y a ello
se seguirá, como la noche al día, que no puedas ser falso con nadie. ¡Adiós!
Que mi bendición haga fructificar en ti todo esto."
Diálogo de Polonio con su
hijo Laertes. Acto I, escena III - Hamlet, Príncipe de Dinamarca.
William Shakespeare.
volver
|