Una reflexión en el día de la mujer*

"Afrodita" - Dalí Es un mundo difícil el que nos toca en suerte. Un mundo
en cambio y con situaciones injustas por doquier. Todos los días
en todo momento, podemos encontrar algún acontecimiento
mundial que nos alerte sobre situaciones adversas para el avance
real de la humanidad (el superar su propia limitación interna). En
este contexto, los días que toman como referencia a un grupo
(niños, ancianos, mujer) nos sirve para hacer hincapié sobre
alguna situación particular que sacude internamente.

En este día de la mujer existe hoy un caso testigo que es útil
como base para la reflexión: el caso de Safiya Hussaini, una
mujer nigeriana de 30 años condenada el 9 de octubre pasado a
morir lapidada por el "delito" de adulterio (será enterrada hasta
la cintura para que decenas de personas le lancen piedras
hasta matarla), cuya sentencia definitiva será dictada, en apelación, el próximo 18 de marzo (por las dudas las fechas corresponden a los dos primeros años del 2000 en nuestra "modernidad" y no a siglos pretéritos).

Una primera lectura del hecho puede apoyarse en la crueldad sobre un ser humano y encontrará en las imágenes suficiente fuerza como para sacudirnos completamente. Evitar una situación como esta sería fundamental para poder señalar la importancia de la vida como testimonio. El sí a la vida tiene en este caso un punto de no polémica para todos.

Una segunda lectura se podría apoyar sobre la falta de distinción entre lo que se puede considerar moral (que se apoya en diferentes escalas de valores que cada individuo asume como válidas pero que la ley en sí misma no puede exigir) y lo que se considera legal (el ordenamiento que una sociedad otorga a sus conductas) que debe adecuarse a un tiempo determinado. En este sentido encontraremos la necesidad de analizar exhaustivamente nuestras leyes que se sostienen más sobre cierta moral que sobre los elementos importantes que facilitan el desarrollo de una sociedad (voy a poner como prioridad la eliminación de toda forma de violencia).

Una tercera lectura pasa por el poder. Es decir: quién lo detenta y cómo se ejecuta, sosteniendo para ello posturas relacionadas con la forma de plantear el mundo. Una discusión fundamental surge aquí. Pues se trata de la cosmovisión del mundo. Bocaccio, a través de uno de sus personajes del “Decamerón” decía: “Además, cuando se hizo la ley, no se pidió el consentimiento a ninguna mujer, por lo que tal ley no debe ser válida”. He ahí el tema crucial a considerar como elemento basal para nuestro futuro: incluir la cosmovisión de la mujer en la forma que se organiza el mundo y eso no quiere decir, solamente, una cuestión de "cupos", artificio circunstancial, sino reflotar tres conceptos antiquísimos y facilitar su ejecución: la solidaridad como forma de interrelación entre los seres humanos, la libertad como proceso de integración de las personas y la igualdad como mecanismo de construcción de la sociedad.

Definitivamente no somos responsables del mundo que nos toca vivir pero sí del mundo que dejamos para que vivan los que vienen. Ahora bien, situaciones como la que vive hoy Safiya nos muestra que nos queda mucho por hacer, para ello debemos reforzar el análisis, fortalecer el compromiso y sobre todo producir el debate que permita la modificación de las leyes, el cumplimiento de las mismas y la producción de actitudes que contribuyan al cambio. Siguen siendo necesarias en tal sentido reafirmar la necesidad de una educación sexual completa, una erradicación de toda forma de violencia y una integración plena de la mujer. Mientras no lo hagamos seguiremos siendo observadores permitiendo que haya "gente con piedras frente a mujeres enterradas hasta la cintura".

* Dr. Francisco Juan José Viola
Investigador de la Universidad Católica de Lovaina y de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. Dirección: Laprida 887. San Miguel de Tucumán (4000), Argentina.
E-mail: fviola@unsta.edu.ar

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