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(tu vida le marca el
paso a mi corazón... )
 Desde
tiempos remotos el corazón ha sido centro de adoración y culto. Depositario
de todas las emociones. Espacio poético por excelencia. Motor de la vida, diría
un mecánico. Lugar en donde la mística del amor habita y se desarrolla: ¿quién
no sintió latir el corazón fuerte y aceleradamente ante la persona amada?, generándole
a este noble órgano un
aura de romanticismo y pureza que toda la humanidad se ha encargado de legar.
Pensemos, racionalmente, que donde se catalizan
las emociones y vivencias es en el cerebro. La razón de una emoción, de un sentimiento,
se debe a la secreción de sustancias (dopamina, serotonina, norepinefrina) entre
las neuronas; la inestabilidad emocional es determinada a través de un proceso
cerebral. Pero siempre nos encargamos de expresar esas sensaciones con una mano
en el pecho. Decimos: ese hombre
no tiene corazón, dando a entender que no tiene sentimientos, o lo hace de corazón y tiene un corazón de oro cuando
existe en alguien una alta dosis de solidaridad o de sensibilidad. Por otro
lado es el órgano que trabaja siempre (por ello quizás fue bautizado en el lunfardo
al igual que el reloj- como el bobo)
y por lo tanto es preciso cuidarlo y atenderlo. Tu vida le marca el paso a mi corazón, decía el tango.
CUANDO SE ALTERA EL RITMO
Altamente ligado a la muerte, hay ocasiones en
que el ritmo de su funcionamiento no es el apropiado. Por eso mantenerlo sano
es menester primordial. Es cierto que un susto o un shock emocional puede alterar
el ritmo cardíaco, pero eso no significa que el sistema de conducción del músculo
cardíaco quede alterado para siempre. También es cierto que la esperanza de
vida se ve prolongada por los actuales avances técnicos y científicos, ya que
la medicina sigue desarrollando innovaciones en materia cardiovascular.
Recientemente se ha desarrollado un nuevo tipo de marcapasos en el cual
se incorporan en un solo modelo todos los automatismos conocidos. Cabe aclarar
que un individuo con un marcapasos puede llevar una vida normal. Pero hasta
ahora, dependía del tipo de aparato que llevara en el pecho, para soportar las
variaciones que realice a lo largo del día.
Un marcapasos es una prótesis eléctrica implantable, que se utiliza para tratar
los bloqueos a la conducción del estímulo eléctrico, propio del corazón. Son
implantados a un costado del pecho, sobre el músculo pectoral.
El Dr. Mariano Favaloro, miembro del staff
de cardiólogos de la Fundación Favaloro y primo hermano del Dr. René Favaloro,
director de la Fundación, dice que el
músculo cardíaco (miocardio) tiene un marcapasos natural y un sistema de conducción,
desde las aurículas (precámaras) a los ventrículos (cavidades cardíacas que
propulsan la sangre hacia el cuerpo a través de las grandes arterias: pulmonar
y aorta), para que éstos se contraigan e impulsen la sangre. Pero, cuando el
nódulo sinusal (marcapasos biológico del corazón) o el sistema de conducción
está alterado por alguna enfermedad o padecimiento, se corta la corriente a
los ventrículos y es necesario implantar un marcapasos. Generalmente estas complicaciones
aparecen con la edad, la arteriosclerosis o la enfermedad de la válvula aórtica
que pueden inducir a una alteración del sistema de conducción. El uso más frecuente
del marcapasos es para tratar los ritmos lentos (bradicárdicos) del miocardio.
En cambio, el tratamiento de las arritmias rápidas se hace con los desfibriladores
(unidades coronarias con un marcapasos incorporado) que incluso pueden reanimar
a un corazón que no bombea más sangre. La fibrilación de los ventrículos es
mortal.
LOS MARCAPASOS
Los primeros marcapasos estimulaban con frecuencia
fija . Si el paciente tenía un ritmo propio no lo reconocían. El primer implante
de marcapasos fue en 1959, en Suecia, mientras que el segundo fue realizado
en Uruguay en 1960. Según el Dr. Favaloro aquí
en nuestro país no estamos tan atrasados, lo que nos falta es desarrollo tecnológico
para producirlos. En la Argentina existen marcapasos de última generación, que
son hechos en Estados Unidos, Holanda, Francia e Italia, entre otros.
Comentó que Japón, a pesar de ser un país con una industria electrónica de primer
nivel, no fabrica marcapasos.
Posteriormente, aparecieron los marcapasos ventrículo
inhibidos, que reconon el ritmo propio del paciente y los
programables, con distintos parámetros que se podían empezar a programar
de acuerdo a la naturaleza del caso. Los multiprogramables,
de 6 a 8 parámetros de estimulación, precedieron a los Rate
Responsive, llamados marcapasos
inteligentes. Éstos toman decisiones como un piloto automático y se
adaptan a las necesidades metabólicas del paciente sin requerir la intervención
del médico. Los Rate Responsive varían la frecuencia de acuerdo al censado de
ciertos parámetros vitales y controlan actividades metabólicas del organismo.
Se les llama inteligentes porque escuchan señales emocionales del
paciente. Un carcajada o una mala pasada provocan variación en la frecuencia
cardíaca, por lo tanto el nuevo marcapasos se adaptará cambiando su ritmo, cosa
que los anteriores no hacían. Los marcapasos de mayor difusión son, según el
profesional consultado, los mecánicos que con
un cristal de cuarzo eléctrico, se ubican en la caja de marcapasos sensible
a las presiones del músculo en donde se aloja. De acuerdo a los movimientos
del músculo, el marcapasos interpreta que el paciente tiene mayor actividad
metabólica o física y necesita más frecuencia. Otro de uso significativo es
el eléctrico respiratorio que hace pruebas de resistencia del corazón (impedanciometría)
y censa, secundariamente, las variaciones por los movimientos respiratorios.
LOS
INVENTOS ARGENTINOS Y EL CORAZÓN
Con respecto a Argentina y su realidad en la materia,
Favaloro precisó que se colocan de 7.000 a 10.000 marcapasos en el país por
año y que la tendencia va aumentando, porque se van diagnosticando cada vez
más, dada la información de la población al respecto. Por ejemplo, el P.M.O.
(Prestación Médica Obligatoria) dispuso que las Obras Sociales y Prepagas provean
obligatoriamente los marcapasos necesarios a sus afiliados. El costo de los
marcapasos ronda entre los U$S 2.500 a 3.000 los simples; y de hasta U$S 8.000
los más complejos. O sea, hay una gama de precios según la variación de
frecuencia que se precise. Un dato curioso: el que diseñó uno de estos
marcapasos inteligentes, el Bio
Censor o el Rate Responsive fue un argentino, el Dr. Raúl Chirife, y fue
el Dr. Mariano Favaloro el primero en implantarlo. También el primer by pass coronario fue realizado
por un argentino: el Dr. René Favaloro. Otro avance argentino en cirugía
cardiovascular fue la utilización de válvulas biológicas (de cerdo) en los reemplazos
valvulares. En la Argentina lo que
no hay es el apoyo económico necesario para desarrollar y producir en el país,
por eso muchos avances fueron realizados por argentinos en el extranjero.
Otra consideración, como para concluir la entrevista, el Dr. Favaloro indicó
que el desideratum de todo esto
es que la gente se cuide de los factores de riesgo. También dejó una
serie de consideraciones acerca de lo que vendrá: algún
día, se manejará y dominará la arteriosclerosis y desaparecerán prácticamente
los infartos y la cirugía de revascularización cardíaca. Se perfeccionarán tanto
los métodos diagnósticos y los tratamientos no invasivos, que los cirujanos
somos conscientes que en unos años, no sabemos si 5, 10, 20 ó 30, seguramente
la cirugía de revascularización coronaria, que hacemos hoy día (la tradicional,
abriendo el pecho) va a desaparecer. Esto podrá ser factible mediante
diagnósticos y tratamientos cada vez menos invasivos (angioplastia coronaria,
colocación de stent). La solución es que la gente controle los factores de riesgo para
evitar la arteriosclerosis, reitera. Los principales son: el tabaquismo;
la hipertensión; dislipemias (colesterol alto, triglicéridos y otros lípidos
de la sangre alterados); obesidad y sedentarismo; diabetes y estrés. La reducción
de estas variables no solo mejoran la calidad de vida sino que impiden o retardan
la aparición de nuevas enfermedades cardiovasculares.
LATE
UN CORAZÓN
Por suerte hoy día el uso de los marcapasos no
tiene grandes restricciones en cuanto a las actividades corporales, entre las
cuales se puede contar el sexo. La
mayoría de los portadores de marcapasos son personas de 60 a 80 años -aunque
existen jóvenes que los usan-, para los cuales la actividad física está
permitida, explica el Dr. Mariano Favaloro. Además, señaló,
que existen algunos problemas cuando el marcapasos está cerca de un área de
transmisión radial. Tampoco es conveniente que pase por las barreras electrónicas
de los aeropuertos ni de los supermercados, porque pueden alterar transitoriamente
la programación del marcapasos. Otra restricción es hacerse un estudio de resonancia
magnética nuclear. Más allá de ello, vale la pena reiterar que se puede tener
una vida normal usando un marcapasos, teniendo estas consideraciones presentes
y acudiendo a un médico regularmente.
Late un corazón, déjalo latir, cantaba Rufino. Y más allá
de todas las complicaciones, enfermedades, complejizaciones tecnológicas, marcapasos,
by pass y demás yerbas, el corazón
sigue latiendo con amor, sentimiento, pasión y desenfreno. Por lo
menos así se sigue apreciando. Y la famosa frase de Blas Pascal el corazón tiene razones
que la razón no entiende parece claudicar ante los avances de
la tecnología y la microinformática, pero a mí me sigue gustando repetirla.
Mariano Sapetti.
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