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“El
típico metrosexual es un joven con dinero para gastar, que
vive en las metrópolis, donde están las mejores tiendas,
clubs, gyms y las mejores peluquerías. Puede ser oficialmente
gay, hetero o bisexual, pero esto no tendría tanta importancia
porque se toma a sí mismo como su propio objeto de amor y
placer. Son profesionales independientes, modelan, trabajan
en los medios y las productoras o en la música pop y, ahora,
también en los deportes, pero aman los productos de vanidad
masculina…. “
—Mark Simpson,
"Meet the metrosexual", Salon.com,
July 22, 2002
Esa
es la definición del "metrosexual" tal cual la encontré.
La palabra "metrosexual" fue inventada en Inglaterra
por Mark Simpson en 1994. Define al "nuevo hombre"
del siglo XXI. Básicamente este nuevo varón es un "narcisista"
que está "saliendo del closet". El metrosexual
es un tipo con money, que vive en la metrópolis, que
le gusta vestirse con ropa ruidosa, se pinta las uñas, se
cuida la piel, usa cremas, se pinta el pelo. Puede
ser homosexual, heterosexual o bisexual. Eso no interesa. Lo
que interesa es que el tipo se "gusta" a sí mismo
y lo importante es que no tiene miedo en hacerlo saber. En
general se pasan mucho tiempo delante del espejo. Aunque
está comenzando a salir del ropero ("closet").
Lo que ocurre aquí es que Mark Simpson inventó un nombre
para definir algo que ha existido durante mucho tiempo pero
que ahora se está haciendo más común. Hombres que no
tienen vergüenza en pintarse las uñas o el pelo ni usar cremas
para la cara ni vestirse usando ropa de colores que
han sido tradicionalmente femeninas. A pesar de que
esto todos sabemos ha existido siempre, de alguna manera ahora
parece ser que muchos se sienten "liberados" de
la imagen de "macho" que ha caracterizado al varón
por siglos. Leí que este nuevo varón posiblemente está
en contacto con su parte femenina y no tiene miedo en exteriorizarlo. El
otro día cuando conecté con Internet, en la primera pantalla
donde salen todas las noticias y comentarios había una pregunta
que decía: Are you a Metrosexual?
Su
máximo representante es el futbolista inglés David Beckham,
quien pese a pintarse las uñas, teñirse el pelo -es hijo de
una peluquera- y hasta posar para revistas gays, hace suspirar
a las féminas de todo el planeta dejando en claro su masculinidad.
“Si bien algunos metrosexuales prefieren
privarse de algunas tendencias por miedo a que los demás sospechen
que son gays, como ir a la manicura o usar colores brillantes,
otros se apropian conscientemente de la cultura gay como un
recurso para diferenciarse del montón de hombres grises. El
hecho de que haya otros hombres que cuestionen su sexualidad
es, incluso, parte de un juego que les gusta jugar”, explica
el “New York Times”.
Les
gustan las mujeres, pero adoptan parte de la estética gay
Son aquellos
a quienes decididamente les gustan las mujeres, pero, al mismo
tiempo, son grandes consumidores de cosméticos, revistas de
diseño y ropa de moda, características que a más de uno le
hacen dudar de su orientación sexual. Y es ahí donde está
una de las características más distintivas de estos “nuevos
hombres”: a la mayoría les da exactamente lo mismo que piensen
que son homosexuales. Un ejemplo: el futbolista David Beckham,
quien se pinta las uñas, se hace trencitas en el pelo y posa
para revistas gays, sin renunciar a su perfil heterosexual.
Algunas características claras hasta el momento: usan jeans
de marca, se interesan por el diseño de interiores, cocinan,
hacen yoga. Tampoco le hacen asco a la cirugía estética, tienen
buenos modales, distinguen una sábana de buena calidad de
una que no lo es, saben qué está in y son sensibles.
Según los
hallazgos de Euro RSCG, el objetivo de todos los afanes de
los metrosexuales es, finalmente, seducir a las mujeres, “cosa
que suelen lograr”.
El
problema surge para los gays, sostiene el diario y cita al
actor homosexual Peter Paige, de la serie “Queer as Folk”,
quien se queja de que cada vez es más difícil distinguir entre
heterosexuales y homosexuales. Sólo lo consuela que los metrosexuales
no son violentos y recalca que “antes, cuando te confundías
y le decías gay a alguien hetero, eras candidato seguro a
un puñete. Ahora te dicen: sorry, soy heterosexual, pero gracias
por el piropo”.
*Albert
Constan, Los Angeles, USA, 2003
Nota del Dr. Sapetti: Albert (antes Alberto), nació
en Bs. As y luego se radicó en USA; ahora vive en Garden Grove
(California) desde donde nos envía siempre aportes novedosos
tanto para nuestro programa de radio “El
jardín de las delicias” como para sexovida.com;
además Alberto es un amigo de la infancia que perdura a través
de la distancia y el tiempo. A él le caben los versos de
ese grande de la poesía y la música de Brasil (que
nos envió otro amigo, Luis Flores):
“Se necesita un amigo
que sepa hablar y callar,
sobre todo que sepa escuchar.
Tiene que gustar de la poesía,
de la madrugada,
de los pájaros, del sol, de la luna,
del canto, de los vientos
y de las canciones de la brisa.
(...)
Que sepa conversar
de cosas simples,
de lloviznas y de grandes lluvias
y de los recuerdos de la infancia.
(...)
Se precisa un amigo
que diga que vale la pena vivir,
no porque la vida es bella,
sino porque se tiene un AMIGO”.
Vinicius de Moraes
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