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He
elegido entre tanta producción erótica a tres poetas. Una argentina y dos de
lengua inglesa.
La argentina Liliana Mizrahi
(Hembras del ave del paraíso) nos dice:
..."hago que el sol te entre por las piernas
y te caliente los testículos, hasta las axilas oscuras donde te revienta el
pecho y el sol te invade/ y en su calor te endurece tu conducto y goza mi mano
la tensión de tu latido que busca mi oscuro pulso./ calás mi entraña hasta lo
hondo, en ritmo primordial... / bálsamo curandero nuestro sol que alarga sus
horas y la sequedad en tu boca que apunta a mis pezones de agua y cantás para
llegar a él en blanco y verde./y luego el silencio del contento que nos liberó
de toda medida..."
Entre la poesía amatoria se destacan los bellísimo
SONETOS A MR W.H., de Shakeaspeare. Muchos críticos han querido disfrazar
el destino de estos versos maravillosos, únicos, quizás una de las poesías amatorias
más bellas. Oscar Wilde en su ensayo sobre estos sonetos es uno de los primeros,
sino el primero, que llama a las cosas por su nombre. WH era un joven, adolescente,
quizás un aristócrata, de quien el genio inglés estaba francamente enamorado.
Alguien dirá que estaba casado, que tenía hijos y esas cosas que se suelen alegar,
pero allí están los inmortales versos. Para mí ha sido tarea difícil elegir
alguno de estos sonetos y desechar los otros.
..."veo en ti imágenes que amaba y tú -que
todas las contienes- me posees todo entero / los días se me hacen noches mientras
no te veo / y las noches días resplandecientes cuando el sueño me muestra tu
imagen / mas cuando asedien tu frente cuarenta inviernos y caven profundas trincheras,
/ el aliño orgulloso de tu juventud, no será sino un vestido hecho de jirones,
tenido en poca estima. / así, hermoso y amado adolescente, cuando vuestros encantos
se marchiten vivirás en estos versos, morando en los ojos de los amantes. /
la muerte no ha de lograr llevarse de aquí tu memoria, / tu nombre gozará en
este mundo de una vida inmortal / irás contra la muerte y el olvido/tu monumento
serán mis dulces versos, que leerán ojos aún no engendrados y las lenguas futuras
sostendrán tu ser cuando todos los que respiran en este mundo se hallen muertos
/ perdurarás siempre -tal es el poder de mi pluma- donde más alienta el aliento,
es decir, en los labios de los hombres."
En la lengua inglesa hay otro poeta, nacido en
1819, en el estado de New York, que recorrió parte de su país, que participó
de la guerra de Secesión, que escribió una obra magistral del erotismo, la sensualidad,
y el regocijo del ser. La obra se llama "Hojas de hierba" y de una
parte, "El canto a mí mismo" extrajimos un poema donde algunos han
querido ver, como una proyección de los deseos sexuales de Walt Withman, en
la mujer que mira a unos jóvenes bañarse, al propio poeta:
"28 muchachos en cordial camaradería, se bañan
en el río / y una mujer de 28 años, virgen y hermosa, vive solitaria.
suya es la suntuosa mansión que se alza en la ribera/ y espléndida y ricamente
vestida, / espía oculta tras los cortinajes del balcón.
cuál de aquellos muchachos le gusta más/
todos le parecen hermosos!
adonde vas señora? aunque estás fija en tu atalaya/ yo te veo ahora chapotear
en el agua/danzando y riendo ha entrado en el río una hermosa bañista/ ellos
no la ven, pero ella los ve y los siente henchida de amor.
brilla el agua en las barbas mojadas de los hombres, / corre por los cabellos
largos/ y como pequeños arroyos pasa acariciando los cuerpos.
una mano invisible pasa también acariciando temblorosa las sienes y los lomos.
los muchachos flotan boca arriba con el vientre blanco, combado bajo el sol,
/
sin saber quien los abraza y los aprieta/ quien resopla y se inclina sobre ellos,
/ suspensa y encorvada como un arco, / ni a quien salpican al golpear el agua
con los brazos."
Volviendo al genio de Avon, el gran William, es
impactante leer como se despide de su público, en boca de Próspero, en el final
de La tempestad:
Dice Próspero:
"ahora quedan rotos mis hechizos/ y me veo
reducido a mis propias fuerzas/ que son muy débiles/ libradme de mis prisiones/
con el auxilio de vuestras manos / que vuestro aliento gentil hinche mis velas/
o sucumbirá mi propósito/ que era agradaros./ ahora carezco de espíritus que
me ayuden, de arte para encantar/ y mi fin será la desesperación/ a no ser que
las oraciones me favorezcan/ la plegaria que conmueve/ que seduce/ a la misma
piedad / que absuelve toda falta./ y con vuestra indulgencia vendrá mi absolución."
Eso fue allá por el 1612. Luego abandona Londres
y se recluye en su villa natal, Stratford, y allí muere en 1616, a los 53 años.
Diez días antes había muerto Don Miguel de Cervantes. Me parece una terrible
coincidencia que dos de los más grandes genios de la literatura hayan muerto
uno atrás del otro.
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