SOBRE
DISTINTAS NOCIONES DEL TANTRA
Para el Tantra, la vida es un
proceso continuo en el espacio y el tiempo, sin hiatos entre
todas las formas de vida. El Universo en Conciencia y Energía
asociadas. El Tantra considera que cada célula es un ser viviente,
consciente por sí mismo, dotado de un psiquismo, de emociones,
de memoria, es decir, de una conciencia lúcida. Así, la conciencia
es una propiedad de todo el cuerpo, no sólo del cerebro, porque
"todo lo que está aquí está en todas partes ". La Conciencia
es una dimensión del Universo.
Para el Tantra, el Universo es
real y el tántrico se integra en él para percibir su realidad
profunda, ya sea espiritualizando la sexualidad, concebida
como pulsión creadora última, ya sea por otras vías, como
la contemplación de la Madre cósmica o del mar de los orígenes.
Con y en su cuerpo-universo el tántrico se unirá concretamente
a esos principios cósmicos para sentir la divinidad de la
carne consciente e inteligente.
El cuerpo es la piedra angular
del Tantra. El cuerpo real es un universo de una complejidad
extraordinaria. El cuerpo vívido es una simple imagen, un
esqueleto, una construcción mental, y es el único aspecto
que el individuo conoce. El cuerpo es producido y animado
por una Inteligencia creadora, la misma que suscita y preserva
el Universo, desde la más ínfima partícula subatómica a las
galaxias. El cuerpo guarda potencialidades insospechadas,
energías extraordinarias que la práctica del Tantra despierta
y desarrolla.
Uno de los objetivos del Tantra
es poner al yo empírico en contacto consciente y confiado
con la Inteligencia superior del cuerpo. Es una clave secreta
del Hatha Yoga. Enriqueciendo mi cuerpo vívido puedo acercarme
más a la Sabiduría última del cuerpo real. Detrás de una aparente
inmutabilidad relativa, encierra un proceso, un acontecimiento
importante. Parte del cosmos en movimiento, cambia a cada
instante. Su esencia es un dinamismo inteligente vinculado
con el todo. El mundo de los objetos y de los seres no está
hecho de unidades aisladas, sino más bien de procesos dinámicos
en perpetuo cambio unitario.
En este contexto, el acto sexual
tántrico es vivido de manera muy diferente al ordinario, el
profano. En el Tantra, no es el hombre el que "hace el amor"
con la mujer sino que dos universos se unen. El hombre y la
mujer están conectados entre sí, los intercambios se hacen
en todos los planos. En lugar de estar centrado en su placer
egoísta, cada uno se abre al universo corporal del otro como
al suyo propio. El orgasmo no se rechaza, pero no tiene importancia
real, ni para Shakti ni para Shiva. El coito tántrico, ritualizado,
sacralizado, crea así una relación diferente del contacto
profano, gracias a esta actitud contemplativa del otro y del
acontecimiento que constituye la unión.
El amor sexual se convierte en
revelación. Mucho antes de que se produzca el orgasmo masculino,
ambos, el hombre y la mujer, se funden verdaderamente uno
dentro del otro. La relación contemplativa inmóvil prolonga
los intercambios casi indefinidamente, frena el orgasmo masculino
sin molestias ni obligar al hombre a apartar forzadamente
su atención del acto. Además, una vez habituado a este enfoque,
se podrá ser muy activo, durante mucho tiempo, gratificando
así a la mujer con un máximo de estimulación.
Durante ese contacto prolongado,
la relación sexual evoluciona en tres planos:
-
El mental empírico, que participa en
el juego y experimenta placer.
-
El habitualmente inconsciente, de las
profundidades del cuerpo, que toda experiencia lograda
marca con un sello indeleble.
-
El plano psíquico, donde la contemplación
establece una fusión íntima en las profundidades del inconsciente
(Manomaya Kosha).
En el momento último de la experiencia,
el Tantra toma en sentido literal lo que sucede en el psiquismo,
pues no percibe ninguna frontera entre el psiquismo humano
y el psiquismo cósmico que engloba las estrellas. El ser no
está limitado al presente: se inserta en un proceso eterno.
| La visión tántrica hace estallar las fronteras, las
disuelve, pues sólo existen en la mente. |
EL
MAITHUNA (COITO)
Maithuna se traduce como coito,
aunque designa el acto de unión con Ma (el Poder Primigenio).
Maithuna es la unión de Shiva y Shakti. Así, el acto sexual
amoroso es usado como meditación para proyectarse a niveles
más sutiles y crecer en conciencia. Es la cópula cósmica de
Shiva y Shakti realizada en el interior de la yoguini y el
yogui. El sexo, aquí, deja de ser biológico para ser místico,
iniciático.
Si bien este ritual puede variar,
los tantrik seleccionan un lugar limpio, agradable y con buena
ventilación, sumido en la semipenumbra y, preferiblemente,
con una luz violácea que se proyecte sobre el cuerpo de la
mujer. Previamente se han preparado los elementos que intervienen
en el ritual: la carne, pescado, cereales, vino. Se preparan
porciones reducidas. El quinto elemento es el éter, es la
mujer. Como ya explicamos, estas sustancias servirán para
que los practicantes se puedan identificar con los elementos
de la naturaleza y, en unión con el cosmos, penetrar en regiones
más allá de su experiencia cotidiana.
En la habitación, debe haber también
una cantidad adecuada de flores o plantas, velas y varitas
de sándalo o almizcle que perfuman el ambiente.
Los participantes deben bañarse,
higienizando cuidadosamente su cuerpo, especialmente la zona
genital, así, con una piel limpia, las energías pueden fluir
libremente.
La mujer se suelta el cabello,
se perfuma el cuerpo y se viste con cómodas prendas de tono
rojizo o rosáceo. El hombre también se viste con ropa cómoda
que, al igual que la de ella, debe ser de tejidos naturales.
Se adopta una actitud meditativa,
por unos minutos, se controla la respiración, se silencia
la mente, se repite el mantra, potencia su aspiración, se
concentra en el chakra de la base de la columna (el que rige
la libido), visualiza a su Shakti interior en el abrazo con
su Shiva interior. Purificados el cuerpo, la mente y la motivación,
todo está ya dispuesto para el comienzo del rito.
Hombre y mujer se sientan uno
al lado del otro. Si el hombre desea hacerlo, pronuncia algunos
mantras. Vierte el vino en las copas y ambos beben al mismo
tiempo. El tantrik repite algunos mantras. Se saborean los
alimentos.
Luego de que la pareja ingirió
los alimentos, se desnudan y llega la opción de qué posición
adoptar para hacer el amor.
Las posturas de Maithuna
son:
- Purushayita, en que la mujer está encima del hombre,
estando éste con sus piernas estiradas;
- Upavishta, en que la mujer está sentada arriba del hombre,
con sus distintas variantes;
- Uttana Bandha, en que el hombre está sobre la mujer
y ésta permanece con sus piernas enrolladas alrededor
de la cintura-cadera del hombre;
- Tiryaksana, postura lateral;
- Parshva Piditaka, posición retrolateral variante de
la anterior;
- Janujugmasana, posición en que ambos se entrelazan,
en forma de X, con sus diversas variantes.
| Cabe señalar que se desaconseja la postura que parece
ser la más habitual en occidente - hombre sobre mujer
(posición del misionero)- porque no facilita el control
seminal. |
Tras ello, se inicia el intercambio entre hombre y mujer
que se visualizan mutuamente como su Shiva y su Shakti respectivos.
Se acarician, se recorren los cuerpos, emitiendo sus mejores
energías y realizan así, un intercambio energético muy poderoso
que el tantrik puede condensar en la base de su columna
y experimentar ascendiendo a lo largo de la espina dorsal,
abriendo los chakras. Continúa el intercambio hasta que,
en un determinado momento, el sadhaka penetra a la shakti
(usando una de las posturas ya mencionadas). En la posición
adoptada permanecen tranquilos, plenamente comunicados.
El hombre, siempre cercano al orgasmo, lo demora con gran
control. En ningún momento debe perder el control de la
respiración.
| La cópula debe extenderse por lo menos más allá de
media hora y los tántricos pueden prolongarla hasta
tres horas. |
La mujer puede tener cuantos
orgasmos desee y el hombre, cuando así lo determine conscientemente,
desencadenará el suyo propio. En ese momento, debe suspender
su respiración, abrir al máximo la conciencia, sentir que
penetra y se absorbe en la Shakti misma, dejar su mente
en silencio, expandirse hacia el espacio sideral, despersonalizarse
y usar el éxtasis amoroso como vehículo hacia el Ser.
Además, es preciso saber que
el tantrik que realiza la ceremonia del maithuna debe dominar
su mente a la perfección, su respiración y su semen porque
junto con la respiración y mente son facetas de la misma
energía. El control sobre una de estas funciones implica
el control de las otras.
El sadhaka mira a la mujer en
todo momento como la portadora del poder cósmico; si éste
falla en alguna prescripción ritual, debe ser suspendido
el rito. El sadhaka busca la inmovilidad shivaica (inmovilidad
de mente, respiración y semen).
| Según el Tantra, el semen controlado revierte a
la sangre y dota de energías muy poderosas al practicante. |
Al momento del orgasmo, el practicante
lleva la lengua hacia atrás, tanto como puede y suspende
la respiración, deteniendo los pranas y, mediante la retención
del semen, potencia la ambrosia energética del éxtasis.
Hay maestros tántricos que sostienen
que, si la eyaculación acompaña al orgasmo, pero la relación
sexual ha sido plenamente shaktica, con absoluta comunión
entre los participantes y con implicancias mucho más elevadas
que las meramente fisiológicas, se rescata la luz del semen
(quintaesencia seminal) que va hacia lo alto y favorece
la ascensión de la energía y un estado mental de intuición
del ser.
Es mediante las prácticas del
Hatha Yoga que es posible controlar la musculatura que permite
acceder al orgasmo, sin eyacular. Los mudras, los bandhas
o técnicas de control muscular, son los medios para lograr
esto. Sin embargo, tal retención carece de valor si antes
no se ha conseguido la contención del pensamiento.
Otra práctica habitual de los
tantrik es la expulsión del semen seguida de una poderosa
reabsorción tanto del semen como de los humores femeninos;
esto, gracias a la práctica de la técnica yogui de vajroli-mudra,
que permite adiestrar los músculos de tal modo que pueda
originarse un vacío interior capaz de succionar cualquier
líquido por su uretra.
Por último, la preparación previa
a la relación tántrica puede adquirir características muy
rigurosas dependiendo de las escuelas: la Sahajiya recomienda
que el hombre duerma en la misma alcoba con la mujer durante
4 meses en camas separadas; otros 4 meses en la misma cama
sin mantener ningún tipo de contacto y finalmente la celebración
del rito.
Hay escuelas que agregan otra
fase, la de tener contactos de ternura física, excluyendo
el contacto genital hasta que, finalmente, se pueda llegar
a la relación completa.
Durante el rito, pueden asimismo
efectuarse visualizaciones tántrico-iniciáticas muy diversas.
El hombre puede llegar, a través de diversas visualizaciones,
a vivir su propia estancia en el vientre materno y su propio
nacimiento.
LOS
RITUALES Y LAS POSTURAS DE MAITHUNA
La Yonipuja es la adoración
por excelencia. Las mujeres aptas para este rito son las
lascivas, hasta las libertinas (pramada), y deben haber
superado todo falso pudor. Con frecuencia, oficia la shakti
del gurú o la compañera del adepto.
Al comienzo de la adoración,
Shakti, se coloca en el centro del mandala, en general un
triángulo, símbolo del yoni (genitales femeninos) cósmico,
incluido en un círculo. Luego, el sadhaka, le ofrece una
bebida afrodisíaca, llamada vijaya (se supone que es una
bebida mezcla a base de cáñamo). La intención explícita
es erotizar a Shakti al máximo, exacerbando su energía sexual.
Después de haber cumplido el
ritual preparatorio, compuesto de mantras y de vocales sin
contenido conceptual, empieza la primera parte de la Yonipuja.
La yoguini se sienta sobre el
muslo izquierdo del adepto, que comienza a adorar su yoni
sakuntala, es decir, no afeitado. El adepto, entonces, unta
el yoni con un pasta de sándalo de perfume delicado, así
el yoni asemeja a una flor encantadora.
Luego, el adorador le ofrece
una nueva copa de vijaya y le pinta el ardhachandra (la
media luna) con bermellón en medio de la frente. A medida
que el adepto traza la media luna, la pareja toma conciencia
de las fuerzas lunares presentes en shakti. Luego Shiva
pone las manos sobre los pechos de Shakti, e impregnándose
del aspecto maternal de la Shakti cósmica, pronuncia 108
veces la bhagabija (el sonido- raíz de la vulva), que, en
general, es hrim.
Al fin, el adorador hace todos
los gestos y contactos que puedan excitar a Shakti al máximo:
le acaricia largamente los pechos, las nalgas, luego el
yoni.
En la Yonipuja, la excitación
de Shakti, que se propaga a Shiva, provoca una abundante
secreción del fluido, la "esencia sublime", es decir, las
secreciones vaginales y despierta las energías sutiles,
"pránicas", que ejercen una función esencial en el desarrollo
de la puja.
Aquí se sitúa la parte central
de la puja. A su vez, Shakti unta el lingam (falo, pene)
con la pasta de sándalo, de perfume afrodisíaco y de color
azafrán.
El gurú, siempre presente, cuida
la correcta celebración del ritual. Sólo entonces, el lingam
es insertado en la yoni.
En este rito, la parte esencial
depende de la absorción recíproca de la "esencia sublime".
Añadiendo sus propias secreciones lubricantes a los líquidos
originales, el lingam contribuye a mojar abundantemente
el yoni. Los dos fluidos se mezclan y los tántricos creen
que la yoguini y el yogui los absorben: Shakti por ósmosis
a través de la mucosa vaginal. Shiva, gracias a vajroli.
Durante el Maithuna, la pareja
medita sobre la potencia creadora así despertada en el vientre
de la mujer y en el hombre y adoran a la Energía Cósmica.
La duración de la unión yoni-lingam
no es apurada. Después de la unión ritual, Shiva rinde homenaje
respetuoso al yoni, que la yoguini, acostada de espaldas,
ofrece a su vista y a su adoración. El discípulo pone con
el dedo un poco de líquido vaginal y hace con él un tilaka,
el punto que las mujeres indias llevan en la frente, a su
compañera de rito, aún sumida en el éxtasis, así como en
su propia frente.
El acharya (oficiante) hace
lo mismo; luego la pareja hace una reverencia y lo adora
porque su presencia les ha ayudado a controlarse durante
todo el ritual y a preservar su carácter sagrado.
Antes de la realización del
Maithuna, el adepto traza donde la unión tendrá lugar, un
triángulo rojo y, en su centro, el punto-simiente, el bindu.
Después, medita sobre el simbolismo del triángulo invertido
y del bindu. Luego, repitiendo su mantra, proyecta mentalmente
la imagen de Shakti en el triángulo, hasta sentir que la
mujer concreta, su compañera en el rito, encarna verdaderamente
a Shakti, la energía cósmica femenina.
Después, visualiza su yoni y
se absorbe en su significación cósmica en tanto puerta de
entrada de toda vida. Se conecta con el potencial sexual
de Shakti y luego visualiza el triángulo blanco, con la
punta hacia arriba, y lo superpone imaginariamente al triángulo
femenino rojo.
El bindu, punto central del
triángulo de Shakti superpuesto al triángulo masculino,
simboliza la fusión íntima de los principios cósmicos de
Shakti y Shiva. El adepto percibe así lo sagrado de la unión
de los sexos, mientras repite el mantra que le ha dado el
gurú.
| Solamente una vez superpuestos en su mente esos dos
aspectos de su compañera, ella se acercará y se unirán,
después de haber cumplido otros actos rituales sobre
ese triángulo, que les recordará su dimensión absoluta.
|
*Nota del Dr. Sapetti: se ha tomado como base una recopilación
de material bibliográfico relativo al tema, con sus textos
incluidos, de Lía Rodríguez de la Vega, a quien se le agradece
el rico material, que se irá publicando en partes, debido
a su extensión.
Si desea conocer más acerca
de este tema, puede consultar la siguiente bibliografía:
- Van Lysebeth, André; Tantra,
el culto de lo Femenino, Editorial Urano, Barcelona,
1990.
- Calle, Ramiro A.; Tantra.
La vía secreta del amor y la erótica mística, Editorial
Sirio, Málaga, 1986.
- Varenne, Jean; El Tantrismo
o la sexualidad sagrada, Editorial Kairós, Barcelona,
1985.
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