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La erótica
mística y el Método Carezza (de Occidente)
Para
llegar a la Shakti, y a través de ella al Shiva Interior,
el tantrismo pone en la práctica sus concepciones a través
de las técnicas del Yoga, sin descartar ni mucho menos el
bhakti Yoga o Yoga devocional y lo relacionado con el placer
(Bhoga).
La vía tántrica llamada “del Valle”,
es la más fácil, especialmente para el control de la eyaculación,
porque este tipo de unión poco movida, está basada en la relajación
física y mental. Abre, a pesar de lo que podría pensarse,
un universo de sensaciones y experiencias desconocidas, da
lugar a una plenitud más prolongada y logra la integración
total de los dos seres, en cuerpo, mente y espíritu.
Es gracias a esta vía que el
practicante tántrico llega a feminizar su experiencia de la
sexualidad. Lejos de restringirse a la sexualidad genital,
la experiencia tántrica tiende a desbordar progresivamente
el ámbito de lo genital para difundirse en todo el cuerpo
y cuando llega el orgasmo, éste implica todo su cuerpo y luego
invade su ser.
El éxtasis se intensifica y se
prolonga. Esto sucede porque el tántrico no se acopla a una
vagina sino que se une al ser total, a la mujer física, psíquica
y cósmica, es decir, a la encarnación de Shakti. Así, una
vez el lingam unido a la yoni, Shiva participa en el deseo
y en la emoción erótica de Shakti y, unido a Shakti, todo
el cuerpo masculino se convierte en órgano sexual, no sólo
el lingam como sucede en la unión ordinaria.
En esta vía, en prácticas como
Maithuna, decimos que se trata de una experiencia divergente,
en tanto no se centra en el área genital exclusivamente, a
diferencia de la experiencia sexual masculina en occidente
en que la experiencia es convergente en cuanto tiempo y espacio
convergen hacia la zona genital.
Así, la llamada “Vía del
Valle” permite una experiencia mucho más plena. Existe,
en occidente, un régimen sexual que encuentra puntos de similitud
y es el método Carezza.
Este método, fue inventado en
1844 por el norteamericano John Humphrey Noyes, fundador de
la comunidad Oneida, quien lo denominó Carezza o “retención
masculina”. En los EEUU se conoció con gran éxito, antes
de la Primera Guerra Mundial.
| El método permite todo excepto eyacular y si esto
sucede, jamás debe suceder en la vagina. El orgasmo femenino
es aceptado, salvo si compromete la retención masculina. |
Una
gran diferencia con el Tantra es que considera que eyaculación
y orgasmo son la misma cosa, mientras que para el Tantra no
sólo no son lo mismo sino que la eyaculación sabotea el orgasmo.
El método Carezza supone un amor
profundo y el deseo de transponer la sexualidad a otro plano
que el común, por parte de la pareja. Considera la unión sexual
como una fiesta amorosa y la eyaculación como un incidente
inoportuno y grosero, incluso antiestético, que mata por un
tiempo el deseo de acercamiento a la mujer.
La unión de los sexos es aquí
un intercambio, basado en el contacto humano más íntimo, que
sólo se realiza plenamente cuando es prolongado y, aunque
no sugiere ninguna posición en particular, aconseja evitar
los movimientos rítmicos, prolongados y acelerados que llevan
a la eyaculación.
| Recomienda variar el ritmo, la amplitud y la duración
de los movimientos y, en caso de inminencia eyaculatoria,
inmovilizarse el tiempo necesario para que ésta desaparezca. |
El método Carezza redescubre así un aspecto fundamental del
Maithuna, el de los “intercambios pránicos magnéticos”,
en cuanto los órganos sexuales están magnéticamente polarizados.
Por eso, sostiene el método, hay que aprender a tocar a la
amada de tal manera que esa corriente de electricidad vital
recorra su cuerpo con un estremecimiento estático, mientras
que la libera de su propia energía acumulada. De igual manera
la mujer engendra fuerzas magnéticas que podrá desbordar en
el hombre, satisfaciéndolo tan plenamente que todo sentimiento
de pérdida será eliminado y se obtendrá la felicidad. El flujo
e intercambio de estas energías conduce a un equilibrio total
y a un reposo benéfico.
Con la práctica exitosa de este método, los órganos genitales
quedan tan desmagnetizados como después de una eyaculación,
mientras que emana una fuerza maravillosa de los amantes.
Esto, marca diferencia de lo que sucede después de la eyaculación,
en que luego de los primeros momentos de distensión agradable,
sigue la sensación de haber sufrido una pérdida, de haberse
debilitado.
| Con el método Carezza, los amantes se separan gradualmente,
con caricias y radiantes de amor. |
*Nota del Dr. Sapetti: se ha tomado como base una recopilación
de material bibliográfico relativo al tema, con sus textos
incluidos, de Lía Rodríguez de la Vega, a quien se le agradece
el rico material, pues sin su desinteresada colaboración estos
artículos no hubieran sido posibles .
Si desea conocer más acerca de
este tema, puede consultar la siguiente bibliografía:
- Van Lysebeth, André; Tantra,
el culto de lo Femenino, Editorial Urano, Barcelona, 1990.
- Calle, Ramiro A.; Tantra.
La vía secreta del amor y la erótica mística, Editorial
Sirio, Málaga, 1986.
- Varenne, Jean; El Tantrismo
o la sexualidad sagrada, Editorial Kairós, Barcelona,
1985.
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