(El varón
después de los 50: ¿una especie en peligro?)
| Ruben, 54: ahora nos inventaron
una nueva, ¿resulta que tenemos menopausia, como las
mujeres?, ¡como si no tuviéramos suficientes problemas! |
¿Para qué necesitamos
los andrógenos?
La
testosterona en el varón se produce en los testículos y
la DHEA en las glándulas suprarrenales. Ambas son hormonas.
Cuando un niño está creciendo en el útero los andrógenos
que él mismo produce (andrógenos fetales) son los responsables
del desarrollo de los órganos sexuales (pene, próstata,
testículos) y es lo que los diferencia de las mujeres, al
punto que si estos andrógenos fetales estuvieran bajos o
ausentes el niño nacería genéticamente varón pero con ciertas
características femeninas.
Durante la pubertad y a través
de la adultez la testosterona es responsable de la producción
espermática, de la respuesta sexual y de los caracteres
masculinos; aumenta la excitación sexual, en el adolescente
varón empieza a desarrollarse el crecimiento piloso (crecen
pelos en las piernas y brazos, la barba y el pecho, y en
la zona del pubis). Aumenta su masa muscular, la fortaleza
ósea y la voz se vuelve más grave. Aumentan las erecciones
y se producen eyaculaciones (incluso durmiendo).
El tiempo, el
implacable
A medida que
los varones envejecen, los niveles de testosterona y DHEA
(dehidroepiandrosterona) decrecen, llegando a niveles bajos
en sangre. A este estado se ha llamado “andropausia”.
Hay que aclarar
que a diferencia de la menopausia de las mujeres no suele
ser abrupta, la caída hormonal no se da indefectiblemente,
además lo hace de manera gradual, y no implica el cese de
la capacidad reproductiva (puede seguir embarazando). Además
la menopausia se da en todas las mujeres pero no todos los
varones sufren una andropausia franca.
Se calcula
que, al menos, 5 millones de varones sufren de niveles anormales
de testosterona (cuando caen a niveles marcados hablamos
de hipogonadismo). Esto se puede detectar en jóvenes y en
adultos tanto como en ancianos.
| La gran mayoría de estos varones con niveles bajos
de andrógenos no buscan tratamiento porque no conocen
sus propios niveles o porque creen que eso “es
parte de la vida”, al punto que aproximadamente
sólo un 10% utiliza terapia sustitutiva. |
Los síntomas
más frecuentes en la baja del nivel de andrógenos pueden
incluir:
-
Fatiga
y cansancio
-
Irritabilidad
(algunos describen el “síndrome del varón irritable”)
-
Disminución
de la masa y el tono muscular
-
Aumento
en los depósitos de tejido adiposo
-
Escaso
desarrollo sexo-genital en la pubertad
-
Huesos
quebradizos
-
Oligospermia
(menor producción de esperma)
-
Sentimientos
depresivos (tristeza, baja autoestima, desánimo)
-
Disminución
del deseo sexual
-
- Estos
niveles se pueden evaluar por análisis de sangre.
- Sólo el 10% de los llamados hipogonadismos buscan
asistencia para ser tratados correctamente.
|
Es normal que la testosterona disminuya a
partir de la cuarta década de vida, a un ritmo aproximado
de 1,5% anual. Pero en algunos casos estos niveles bajan tanto
que se produce la llamada “andropausia” o “déficit
de testosterona”, una suerte de menopausia masculina
que si bien no les ocurre a todos los varones, sabemos que
25% de los mayores de 50 años tienen déficit de testosterona,
y el porcentaje se incrementa a mayor edad. Y esto aumenta
la frecuencia de síndromes depresivos crónicos.
Los primeros métodos diagnósticos podrían ser:
- Test de la testosterona,
es de autoevaluación y lo podrán hacer en la sección Auto-tests,
sólo tiene un valor orientativo
- Examen médico
- Análisis hormonales en sangre (las distintas fracciones
de la testosterona, DHEA, prolactinemia, LH, FSH, PSA)
- Estudios específicos si el médico lo considerara
Metas del tratamiento
Cuando determinamos que los andrógenos están bajos se puede
lograr con la terapia de reemplazo:
Riesgos cuando se usa sin control
Se conocen bien sus riesgos, sobre todo cuando la hormona
se aplica sin control. El riesgo hepático y el cáncer de
próstata
pueden estar relacionados con la testosterona. En los gimnasios
se admite abiertamente el uso de compuestos vitamínicos,
sustancias medicinales naturales e incluso de precursores
de la testosterona que supuestamente estimulan la producción
de esta hormona en el organismo, pero sabemos bien que se
utilizan anabólicos hormonales sin control.
| Varias clínicas en el mundo anuncian tratamientos
que incluyen la hormona del crecimiento y la testosterona
para recuperar el vigor perdido. |
Nosotros remarcamos su utilidad cuando los valores en
sangre caen bajo los niveles de normalidad y hay síntomas
clínicos que nos hacen suponer que el reemplazo o sustitución,
bajo control médico periódico es necesario; p. ej.: conviene
hacer controles de la próstata
–por ello se aconseja un análisis de sangre
llamado PSA (antígeno prostático específico)-, de lípidos
en sangre y funcionamiento hepático.
¿Cuándo acudir a la consulta médica?
Con el paso de los años va disminuyendo progresivamente
la función testicular. Los testículos tienen la doble
función de producir espermatozoides y fabricar testosterona.
La lentitud de estos cambios permite que puedan seguir
produciendo espermatozoides y ser fértiles hasta edad
muy avanzada. Sin embargo, la producción de testosterona
suele alterarse más tempranamente: 1 de cada 4 hombres
mayores de 50 presenta un déficit que afecta su calidad
de vida y pone en riesgo su salud.
| Hay muchos nombres para esta condición: “andropausia”,
para referirse a la declinación de los andrógenos; “climaterio
masculino”, asociándolo al climaterio femenino;
“PADAM” (siglas en inglés de “déficit
parcial de andrógenos en el hombre mayor”); “hipogonadismo”
relacionado con el envejecimiento. |
Frecuentemente los hombres consultan por la disminución
del deseo sexual, pero también suele detectarse déficit
de testosterona a partir de fracturas (por osteoporosis)
o por alteraciones en el estado de ánimo. Tanto el andrólogo,
como el urólogo, el sexólogo, el endocrinólogo, y el médico
clínico o de familia están debidamente capacitados para
detectar este síndrome clínico e indicar su tratamiento.
Cuanto antes se realice la visita con el médico, mayores
serán las posibilidades de evitar el avance de estos cuadros
y de mejorar la calidad de vida del paciente.
Testosterona y disfunción sexual
Alrededor
del 90% de los hombres a los que se les detecta un déficit
de testosterona, en realidad no acuden a los médicos por
ese problema, sino que consultan inicialmente a causa de
una disfunción sexual.
El síntoma más relevante por el cual el paciente consulta
es la disfunción eréctil,
deseo sexual hipoactivo o dificultades
para eyacular.
En los casos en que la impotencia y la disminución
de la libido aparecen juntas, se puede combinar
testosterona con sildenafil,
vardenafilo o tadalafilo,
para revertir el problema de la disfunción eréctil. La
asociación de ambos tratamientos mejora la respuesta sexual
de los pacientes.
| Hoy ya estamos hablando, con justa razón de “la
revolución de la testosterona”,
por todo lo que conocemos de esta vital hormona y
porque, siendo bien indicada y con controles periódicos,
promueve efectos benéficos ayudando a que un “hombre
gruñón” vuelva a recuperar su buen humor, su
bienestar, su respuesta sexual plena, sus ganas de
vivir. |
Opciones terapéuticas (Terapia hormonal de reemplazo)
Por supuesto que las dosis serán evaluadas e indicadas
por el médico tratante experto en su uso.
-
Testosterona
oral (cápsulas)
-
Testosterona
inyectable (cada 2 a 4 semanas)
-
Testosterona
inyectable, acción prolongada, de 3 meses de acción
útil (Nebido)
-
Testosterona
en parches, aplicados cada día (no disponible en Argentina)
-
Testosterona
en gel transdérmico -se absorbe por piel- (Androlone
y Androtag en Argentina, Androgel en USA), aplicado
cada día, en hombros o brazos o piel de abdomen.
La ventaja
del gel, que se aplica en la dermis, es que produce un nivel
más parejo (fisiológicos) de la hormona en sangre, a diferencia
de los inyectables comunes que hacen picos más altos (suprafisiológicos)
para luego descender. Cosa que tampoco ocurre con la inyección
trimestral. Son las opciones más recomendadas de reemplazo
hormonal en los varones.
La testosterona, sustancia biológica que producimos en
nuestro organismo, pero que va mermando su tenor en sangre
con el paso de los años, podría ser de utilidad en diversas
condiciones médicas y también, usada con criterio y control,
podría dar vida a los años contribuyendo a mejorar nuestra
salud sexual.
| En estos casos la terapia androgénica tiene una
importante función para cumplir. |
* Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra, sexólogo clínico.
Teléfonos: (5411) 4552-0389/ 4555-6865

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