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TRASTORNO DE ANSIEDAD
GENERALIZADA (TAG)
DEFINICIÓN
La ansiedad es
un mal de nuestro tiempo, plagado de incertidumbres, de inestabilidad,
de sensaciones de desprotección. Un monto de ansiedad
manejable es inherente al ser humano y puede ser incluso canalizado
hacia actividades creativas o productivas. Otra cosa es cuando
la ansiedad invade todo el yo, paralizando al sujeto, cargando
de preocupaciones y aprensiones cada momento de su vida, que
se vuelve intolerable e inquietante, tornándose esta
ansiedad algo crónico y permanente.
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)
ha sido recientemente identificado como una enfermedad psiquiátrica.
Los pacientes sufren esta patología desde la infancia
hasta la adultez. Es diagnosticado más frecuentemente
en mujeres que en varones (60% vs. 55%). Es más frecuente
que el desorden de pánico, la fobia simple, la esquizofrenia
o el trastorno bipolar.
Se piensa que en el TAG existe una reducción
en la sensibilidad a los receptores adrenérgicos. También
se desarrolla una excesiva actividad serotoninérgica
en áreas cerebrales como el rafe, el hipotálamo,
los ganglios basales y el sistema límbico.
Posee una comorbilidad (asociación
de enfermedades) importante con los trastornos del humor y
con otros cuadros de ansiedad tales como el trastorno por
estrés post-traumático, el trastorno obsesivo-compulsivo
(TOC), el ataque de pánico o la fobia social. Entre
25 y el 30% de los pacientes con TAG tienen depresión.
A su vez, entre el 20 y 30% de los pacientes con depresión
cumplen los criterios diagnósticos de TAG. Está
íntimamente relacionado con el abuso del alcohol.
El TAG es un trastorno crónico, donde
la severidad de los síntomas fluctúa a lo largo
del tiempo. Sin tratamiento específico, es poco probable,
que los síntomas remitan en forma espontánea.
El 66% de los pacientes con diagnóstico de TAG no reciben
tratamiento alguno.
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE ESTE CUADRO
1. Excesiva ansiedad
o preocupaciones o aprensiones que ocurren a lo largo de varios
días, durantes por lo menos 6 meses, en muchos eventos
o actividades (como ser en el trabajo, en el colegio o en
la universidad, en las relaciones personales y sexuales)
2. La persona encuentra difícil controlar estas preocupaciones
o la ansiedad
3. La ansiedad está asociada con tres o más
(salvo en los niños que sólo basta con uno solo)
de los siguientes síntomas:
- Sentirse inquieto o tenso emocionalmente
- Fatigarse o cansarse con facilidad
- Dificultad de concentrarse
- Bloquearse mentalmente
- Irritabilidad
- Tensión muscular
- Trastornos del sueño (dificultad de conciliar
el sueño o despertarse varias veces en la noche
y no retomarlo, sentir a la mañana como “que
no descansó”
4. La ansiedad o preocupaciones o los síntomas
físicos causan malestar marcado y detrimento social,
ocupacional, sexual, o en otras áreas
5. Estos problemas no deben ser provocados
por efectos de adicciones a sustancias (p.ej.: a cocaína
o anfetaminas) ni al uso de medicaciones ni a otras condiciones
médicas (hipertirodismo) ni ser consecuencia de un
problema psicótico ni del humor (depresión mayor,
enfermedad bipolar)
Sólo un tercio de los pacientes se
benefician con terapias cortas. La mayoría de los pacientes
deben recibir tratamientos prolongados y la necesidad de continuar
con la medicación debe ser evaluada cada seis meses.
TRATAMIENTOS
1) BENZODIAZEPINAS
Ejercen sus efectos incrementando la actividad del GABA, a
través de su interacción con el complejo receptor
GABAA. Esta actividad se asocia con una reducción de
la frecuencia de disparo de las neuronas del locus coeruleus
y la frecuencia de disparo de las neuronas serotoninérgicas
del rafe, que reducen los síntomas ansiosos.
- Alprazolam
- Clonazepam
- Diazepam
- Lorazepam
El comienzo de acción es rápido
(dentro de la primera semana) y no hay tolerancia a los efectos
terapéuticos. Poseen efectos adictivos, aumentan los
efectos del alcohol, reducen los reflejos.
2) BUSPIRONA
Beneficios: menos sedante que las benzodiazepinas. No interactúa
con el alcohol. No posee potencial de abuso.
Debilidades: su período de latencia al efecto ansiolítico
es más largo.
Su eficacia está siendo discutida debido a los nuevos
criterios diagnósticos del TAG.
3) ANTIDEPRESIVOS
- Sertralina
- Fluoxetina
- Paroxetina
- Fluvoxamina
- Citalopran, escitalopran
- Duloxetina
- Mirtazapina
- Venlafaxina XR (de liberación controlada)
- Tricíclicos (imipramina, clomipramina, amitriptilina)
Su eficacia ha sido demostrada en diferentes
estudios. Su comienzo de acción es relativamente rápido
y este efecto persiste durante el tratamiento crónico.
Su eficacia es superior a la buspirona. Por este motivo, deben
ser considerados como agentes de primera línea para
el tratamiento del TAG, especialmente debido a su marcada
eficacia, la alta asociación con la depresión
y su falta de potencial de abuso.
En los últimos años, la psicofarmacología
nos ha abierto un campo nuevo en el abordaje de los cuadros
fóbicos, el trastorno de ansiedad generalizada (TAG),
el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno de estrés
postraumático (TEPT) y las crisis de pánico
(dos veces más frecuentes en mujeres). En el curso
de una psicoterapia sexológica, en ciertos cuadros
de eyaculación precoz, fobias a la penetración,
vaginismo y matrimonios no consumados, incluso en parafilias,
debemos medicarlos. En general, lo hacemos en el lapso de
la duración de la terapia y los más utilizados
son tricíclicos (clomipramina) o inhibidores de recaptación
de la serotonina –ISRS- (fluoxetina, paroxetina, sertralina,
citalopram) o duales (venlafaxina, duloxetina) combinados,
a veces, con el alprazolam o clonazepam.
En las fobias, desórdenes de pánico y TOC que
presenten alteraciones en la función o en las conductas
sexuales (en este caso también se intenta su uso en
las parafilias) se pueden indicar los ISRS (o la clomipramina,
en otros casos) –conociendo que pueden dar retardo orgásmico,
disminución de la libido o disfunciones eréctiles-
y ahora los NaSSA (noradrenergic and serotonergic selective
antidepressant) como la mirtazapina, dentro de los lineamientos
que correspondan para esos cuadros, combinando o no con benzodiazepinas.
En los casos puntuales del vaginismo y el matrimonio no consumado
pueden existir distintos abordajes según se planteen
los plazos del contrato terapéutico: puede ser un tratamiento
medicamentoso combinado con Terapia Sexual durante tres meses
o medicar -cuando en ambos casos sea indispensable- durante
15 a 30 días y luego realizar todo el plan de tratamiento
intensivo en uno o dos días. En disfunciones eréctiles
y en deseo sexual hipoactivo, en ambos sexos, se podrá
intentar con un antidepresivo de otra serie diferente, como
el bupropion o el trazodone -que bloquea los receptores periféricos
alfa1 adrenérgicos tanto como los 5HT2, y posee un
cierto efecto dopaminérgico-; en el caso del trazodone
en dosis de 50-100 mg por día: aumentaría el
deseo (en ambos sexos) y facilitaría la erección;
si bien se describe, como efecto secundario severo, la aparición
de priapismo usualmente en los primeros 28 días -incluso
con dosis menores a 150 mg por día-, nosotros no hemos
detectado la aparición de este síntoma adverso
con su uso. El bupropion, de estructura feniletilamínica,
que actúa por efectos noradrenérgicos y/o dopaminérgicos,
es un inhibidor débil de la recaptación de serotonina
y sin efectos sobre receptores 5-HT; no produce disfunciones
sexuales y podría ser usado en el deseo sexual hipoactivo
y en las anorgasmias, a la vez que neutraliza efectos secundarios
de otros antidepresivos. También es útil en
los tratamientos para deshabituación del tabaquismo.
En la eyaculación precoz se pueden
usar los ISRS, especialmente en aquellos donde es ante portas
y eso le impide la penetración, o cuando es difícil
o improbable llevar a cabo un tratamiento de Terapia Sexual
planificada por motivos diversos: distancia, negativa del
paciente a realizarla, alto nivel de ansiedad, bajo nivel
de insight. Particularmente quiero dejar sentado que, en la
eyaculación precoz, las dosis que utilizamos en nuestro
Centro Médico Sexológico son menores a las indicadas
en los ataques de pánico o en las depresiones. En general
no pasamos de 10-20mg de fluoxetina, 25-50mg de sertralina,
10-20mg de paroxetina, o 25-50mg de clomipramina, preferentemente
en el rango menor. Y siempre tratamos de suspender en forma
gradual cuando se dan por terminado los tratamientos sexológicos
que, como es conocido, suelen ser breves. En algunos casos,
el agregado de clonazepam o alprazolam se hace necesario.
4) PSICOTERAPIAS
Las psicoterapias suelen ser un importante factor de contención
y esclarecimiento de los conflictos presentes en estos cuadros
de ansiedad generalizada. Hay distintas técnicas que
pueden ser de utilidad, generalmente en combinación
con las medicaciones antes citadas.
- Psicoterapias cognitivas-conductuales
- Psicoterapias breves de orientación psicoanalítica
- Psicoanálisis
- Psicoterapias grupales (incluidos los grupos de autoayuda)
- Terapias sexuales (específicas para disfunciones
sexuales)
ANSIEDAD Y DISFUNCIÓN SEXUAL
Respecto a la disfunción eréctil
disponemos de fármacos -como el sildenafil, tadalafilo
y el vardenafilo- que inhiben la fosfodiesterasa específica
tipo V (PDE5) para la guanosin monofosfato cíclica
-GMPc-, isoenzima predominante en el cuerpo cavernoso; relaja
el músculo cavernoso, mediado por el óxido nítrico,
permitiendo el aumento de la irrigación sanguínea
inhibiendo la degradación de la GMPc por la PDE5 lo
que permite mayor rapidez para lograr la erección,
mejor rigidez y más duración de la misma. Nuestra
experiencia clínica nos muestra que la tumescencia
peneana aparece unos 18-30 minutos luego de una dosis oral
única (de 10 ó 20mg) de vardenafilo, con 20mg
de tadalafilo o con 25-50-100mg de sildenafil, con resultados
satisfactorios que van de un 65% al 88% de los varones estudiados
(tanto en los cuadros psicogénicos como en los orgánicos)
y con leves y escasos efectos secundarios.
La conjunción sinérgica de
Terapias Sexuales y sildenafil, tadalafilo o vardenafilo se
muestra como la más efectiva para la resolución
de fobias sexuales y otros trastornos de ansiedad del varón
cuando se manifiestan con disfunción eréctil.
Hoy podemos decir que tenemos herramientas
para hallarle alivio a esta enfermedad psiquiátrica
que, sin tratamientos adecuados, tiene una mala evolución
pero que, con ellos, se logra controlarla y manejarla adecuadamente,
restituyendo a los pacientes su capacidad creativa, laboral,
amorosa y también sexual.
* Dr. ADRIÁN SAPETTI, especialista
en Psiquiatría, sexólogo clínico.
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