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Estudios hechos en animales nos muestran que la
serotonina tiene un efecto inhibidor en la función sexual
mientras la dopamina es generalmente estimulante y se piensa
que la activación de los receptores 5HT2 por parte de los
ISRS es la que produce los síntomas disfuncionales en la respuesta
sexual. Debido a la recíproca acción entre serotonina-dopamina
los efectos sexuales pueden ocurrir por una alteración en
el balance de ambas más que debido al aumento o descenso de
una de ellas. De allí que se empezó a explicar por esta vía
los efectos en la reducción de la excitación sexual, la lubricación
vaginal y la respuesta orgásmica.
Ya desde la década del 80, en Europa
se empezó a usar la clomipramina en la eyaculación precoz; es desde 1989 que
se empiezan a reportar los efectos de la fluoxetina en el área sexual y a posteriori
se va extendiendo su uso en las fobias sexuales y en la eyaculación precoz.
De una manera esquemática podríamos
decir que los inhibidores de recaptación de la serotonina (ISRS) o la clorimipramina
pueden ser beneficiosos en los siguientes cuadros:
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