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En las fobias
sexuales que evidencian sintomatología de eyaculación prematura
(incluso a porta) o disfunción erectiva en el varón;
vaginismo o dispareunia (coito doloroso) en la mujer, el uso
de un antidepresivo da resultados favorables en la práctica
clínica sexológica. Al punto que, en algunos casos de vaginismo
(entendido éste como una contracción involuntaria y espasmódica
de los músculos circunvaginales que impide la penetración,
incluso digital o del espéculo), no pueden resolverse en las
Terapias Sexuales sin el uso de medicación antifóbica (como
la fluoxetina, a veces combinada con alprazolán o clonazepán).
Muchos de los vaginismos que están
en tratamientos psicoterapéuticos tradicionales sólo revierten la situación
con una combinación de este tipo de medicación junto con técnicas de exposición
gradual a la situación fobígena (en estos casos los genitales o la penetración
vaginal) y otras técnicas breves de desensibilización, lo que no invalida la
psicoterapia sino que la complementa. Como casos dramáticos podrían citarse
aquellos que ni toleran la visión -incluso en láminas- de los genitales. Para
citar uno de ellos: una paciente de 32 años, con un cuadro de vaginismo y matrimonio
no consumado -virgen a pesar de estar casada desde hacía 5 años-, cuando se
le mostraron unos dibujos de genitales externos femeninos tuvo un desmayo en
el consultorio; este caso revirtió con el empleo conjunto de un ISRS y psicoterapia
breve focalizada.
Mucho se avanzó en estos cuadros
desde la época en que llegaban a realizarse desfloraciones quirúrgicas o exámenes
ginecológicos con anestésicos generales, hasta la actualidad en que se resuelven
favorablemente con abordajes combinados (psicofarmacológicos, psicoterapéuticos
y sexológicos).
Entre las disfunciones, una de
las situaciones más dramáticas está expresada en el matrimonio -o pareja- no
consumado (definido así aquel que no ha podido consumar la penetración vaginal,
a pesar de haberlo intentado, en un plazo mayor a 6 meses) -y algunos llegan
a más de 10 años-. El abordaje terapéutico plantea una estrategia combinada
de Terapia Sexual y medicación durante tres meses, o prescribir previamente
fluoxetina o medicación similar por un período de 15-30 días y luego realizar
el tratamiento psicoterapéutico focalizado e intensivo en un lapso no mayor
de una semana. En mi práctica clínica, en general, opto por el primer modelo
salvo en casos de parejas que habitan en el interior del país y hacen el tratamiento
estando en tránsito.
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