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Siempre tratamos
de suspender cuando se dan por terminados los tratamientos
sexológicos -que son breves ( de 10 a 15 sesiones)- o dejamos
una dosis de mantenimiento con dosificación discontinua ("drug
holidays") : algunos autores aconsejan discontinuar
después de la dosis del domingo a la mañana y reiniciar el
miércoles al mediodía, pero a mi criterio esto puede variar
según el ritmo coital de esos pacientes.
En la eyaculación precoz se pueden
usar los ISRS, especialmente en aquellos donde es casi a porta y eso
le impide la penetración, generando una gran carga de angustia en el paciente
y su pareja, lo que a veces complica la posibilidad de establecer una firme
alianza de trabajo para abordarlo psicoterapéuticamente; o cuando es difícil
o improbable llevar a cabo un tratamiento de Terapia Sexual planificada
por motivos diversos: distancia geográfica, negativa del paciente a realizarla,
bajo nivel de insight. En estos últimos casos puede cuestionarse si el
uso de la fluoxetina no quedaría bajo el control exclusivo del paciente y esto
plantea un dilema médico y ético: creo que si se establece un encuadre de controles
periódicos -incluido el telefónico- por parte del profesional que trata la disfunción
sexual o la supervisión de un médico en la localidad donde resida el paciente
-en los casos donde está impedido el tratamiento sexológico semanal- este efecto
de automedicación podría evitarse.
Lo que debería quedar en claro
es que, como los efectos de los antidepresivos pueden ser de consideración en
pacientes que se automedican o que les son recetados por médicos no especialistas,
no deben ser prescriptos liberalmente y menos a demanda del paciente.
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