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por la Dra. Marta
Rajtman
(Trabajo
presentado en el Curso "Actualización en Sexología
clínica: diagnóstico y tratamiento”, organizado por la Sociedad
Argentina de Sexualidad Humana -SASH-, Bs. As, noviembre
de 2002 y en el Congreso de Psiquiatría, de APSA, Mar del
Plata, abril 2003)
Bueno,
está claro que me queda bailar con la más fea. Fue ardua la
tarea de recolectar algún dato de archivo con relación a este
tema, no es mucho lo que se encuentra y de ese poco, absolutamente
controversial. De hecho, al depender las opiniones de impresiones
personales y subjetivas, las respuestas abarcan todo el espectro
posible de variantes.
Entonces, frente a la pregunta
¿El tamaño realmente importa?, ese espectro mencionado va
desde: Más grande es mejor a
más pequeño es mejor y las más de las veces
lo normal es mejor, entendiendo como normal,
una medida
estándar, intermedia.
Cuando pregunté más detalles,
centímetros por ejemplo, pues de hecho, luego de esta convocatoria
interrogué a todas las mujeres que pude, la confusión siguió
instalada en mí. Las respuestas fueron absolutamente diversas.
Entonces arribé a algunas conclusiones teniendo en cuenta
el relato y la edad de las mujeres interrogadas.
El tamaño que una mujer desea
o prefiere depende a menudo de su situación presente o de
la actividad sexual que ella está planeando.
Si está pensando en el coito
vaginal por primera vez, probablemente cualquier pene le va
parecer grande e intimidatorio, si la mujer esta previendo
coito anal,
puede tomar su decisión de practicarlo, basada en el tamaño
del pene de su compañero. Si ella quiere estimular oralmente
a su pareja puede preferir un pene pequeño porque uno grande
puede causarle ahogo o dolor en los músculos de la mandíbula.
Podría preguntarse si hay bases
físicas para que algunas mujeres prefieran el pene grande,
creo que la respuesta es sí. Esto tiene poco o nada que ver
con la longitud del pene, pero sí con su circunferencia. Un
pene grande es a menudo grueso además de ser largo.
Mientras que los varones pueden
enorgullecerse de la longitud de su pene, su grosor probablemente
sea de más importancia para la mujer, ya que las terminaciones
nerviosas de la vagina son más abundantes en el primer tercio,
por ende la estimulación se produce en ese lugar. Es además
una cavidad virtual elástica, que se adapta a toda medida
o necesidad, y es el clítoris la zona más sensible. Suponiendo
que exista el punto
G, se localiza dentro de los 4,5 cm. del
orificio vaginal. Cuanto más presión se ejerce sobre estas
estructuras más agradable puede ser el coito para la mujer.
Por otro lado estimular el cuello uterino, con un pene muy
largo, puede ser absolutamente molesto y doloroso.
Como resultado del deseo de
ser llenadas, que muchas mujeres experimentan durante la excitación
sexual, algunas prefieren y disfrutan la sensación de tener
algo grande estirando su vagina. Cuanto más grande es el objeto,
más llenas y satisfechas se sienten, experimentando orgasmos
más intensos.
En algunos casos ni siquiera
el más grande de los penes es lo suficientemente grande para
cubrir sus necesidades (situación no demasiado frecuente).
De hecho, los negocios de novedades
para adultos venden tutores, que vibran o no, de tamaños muy
grandes; en el “Atlas de Anatomía Sexual Humana” de Dickinson
hay ilustraciones de tutores de gran diámetro. Creo que la
simple curiosidad, lleva a las mujeres a buscar objetos más
grandes que el pene promedio. Con seguridad, fantaseando la
obtención de mayor placer, como también el desafío de
probar los límites de su propio cuerpo. La curiosidad las
motiva y la promesa de placer, mantiene su atención.
Algunas mujeres prefieren un
pene grande por razones psicológicas. Como un hombre con pene
grande se ve a menudo como más varonil, la mujer que llama
su atención se ve a menudo como más femenina y deseable. Una
mujer puede percibir que su posición en la sociedad es mejor
si su compañero está bien dotado. Ella puede sentir que ha
vencido a sus pares. Además puede encontrar que la visualización
de un pene grande es estimulante.
Muchas mujeres se fascinan con
los penes, no porque necesariamente quieran uno, sino porque
no tienen uno propio. A menudo la fascinación no tiene nada
que ver con el tamaño. Algunas disfrutan ver y sentir el pene
de su pareja poniéndose erecto en su mano o en su boca.
En algunos casos, madres de
bebés y niños pequeños, investigan y exploran el pene de su
hijo, ya que no siempre, pueden hacerlo, con el de un adulto.
Es frecuente la consulta al especialista, preocupadas por
el tamaño teóricamente chico, del pene de sus hijos.
Algunas lesbianas, también están
fascinadas por el pene. Pueden no desear que su compañera
tenga uno real, pero algunas buscan afuera parejas masculinas,
para satisfacer su curiosidad.
Se debe tener siempre presente,
que el cerebro, es después de todo, nuestro órgano sexual
rector.
Otras mujeres prefieren un pene
pequeño. Como ya lo mencioné, un pene grande puede causar
que una mujer experimente incomodidad al practicar sexo oral,
coito vaginal o anal. La incomodidad física a veces, pesa
más que el placer emocional. Algunas, sólo estimularán oralmente
el pene de su compañero cuando está fláccido, o en proceso
de erección, y si disfrutan del coito anal, pueden preferir
uno pequeño, que nos les genere molestia alguna.
En algunos casos, fantasean
con perder el tono muscular de su vagina, e imaginan que,
la misma se pondrá floja y grande, estirándose, por lo que
no eligen compañeros con penes grandes.
Como puede verse, más grande
no siempre es mejor.
Están también aquellas mujeres,
que argumentan no importarles el tamaño del pene. De hecho,
un pene, independientemente de su tamaño, puede estimular
correctamente el primer tercio vaginal y el clítoris generando
un gran placer.
Todo indica que es el varón
el que está más preocupado por el tamaño de su pene, que las
mujeres. De hecho la pregunta de rigor es: ¿Cuál es el tamaño
del pene ideal, para satisfacer a una mujer? Siendo la respuesta,
que no existe tal tamaño, dependerá de la dupla formada por
cada pareja y la posibilidad que tengan de hablar sobre los
gustos y elecciones de ambos. O sea, se trata de hacer juego.
Hemos escuchado hasta cansarnos
que “no es lo que tienes, es lo que haces con eso
lo que cuenta”. Sin embargo, el pene, es sinónimo de masculinidad,
para muchos varones, creando problemas de competencia, que
lesionan su psiquismo frecuentemente, imposibilitándolos a
exponerse frente a otros, en baños públicos o vestuarios,
al punto de evitar las actividades deportivas, o de convivencia
con otros varones.
Los profesionales que somos
consultados, por varones, con presuntos penes pequeños, sabemos
que de no mediar una enfermedad de La Peyronié,
una amputación traumática, un carcinoma epidermoide, o alguna
anomalía congénita como por ejemplo un micropene, suele tratarse
de dismorfofobias,
y algunas personalidades narcisistas, por lo que es
casi imprescindible contar con un perfil psicológico del paciente,
para evitar tratamientos invasivos, innecesarios, que en el
mejor de los casos lograrán leves elongaciones en flaccidez
y nunca en erección. Es que las imágenes en la cultura,
con relación al tamaño suelen estar distorsionadas y siempre
sobredimensionadas.
Los varones entonces, compiten
entre ellos y consigo mismos. En mi experiencia clínica con
relación a este tema, que no es extensa, pues presumo que
por pudor, los varones prefieren a sus congéneres para tratar
estas cuestiones, descubrí interrogando cuidadosamente, que
el rendimiento sexual era adecuado, sin queja de las compañeras.
Por lo tanto reconfirmé que, la mayoría de las veces, éste
es un problema con los otros varones.
Es extensa la población masculina
preocupada por el tema, sobre todo, en grupos de jóvenes,
que de no ser atendidos adecuadamente, pueden desarrollar
diversas patologías siquiátricas. Entre ellas, trastornos
de ansiedad y depresiones. Estos pacientes, revierten su cuadro
con tratamiento psicológico.
Lamentablemente, suelen ser presa fácil
de propuestas de tratamientos de “elongaciones milagrosas”,
ya sea quirúrgicas, dietarias o cosméticas, que
no sólo los despojan de su dinero, sino que les causan daños
irreparables. Muchas de ellas ofrecidas en la red (web).
Aún así pienso que los pacientes tienen
derecho a decidir por algunas
técnicas que, en manos expertas, y con la información
de la realidad del éxito a obtenerse, puedan mejorar su autoestima.
Sin duda los penes pequeños existen, y sus dueños pueden querer
mejorar su tamaño, del mismo modo que las mujeres agrandan
o achican sus mamas, o echan mano de diversos tratamientos
cosméticos y quirúrgicos.
Supongo que, nunca va a haber una respuesta
apropiada a la pregunta: ¿importa el tamaño? Sin duda, el
tamaño importa, cuando le importa a un individuo, y no tiene
sentido decir que no le importa a todos. Es una necesidad
sicológica y no biológica con grandes influencias culturales
y raciales.
| Afortunadamente,
la mayoría de las mujeres no eligen a un compañero
solamente por el tamaño de su pene. Es que no son
realmente el pene y la vagina los que hacen el amor,
sino ambos protagonistas enteramente. |
Es nuestra tarea conducir a nuestros pacientes
a derivar el goce sexual a todo el cuerpo, con los mejores
sentimientos y mucho afecto.
Dra. Marta Rajtman, Bs. As., 2003
Nota del Dr. Sapetti: como lectura complementaria
se sugiere el artículo, dividido en 4 partes, sobre
El complejo del tamaño.
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