
El primer y fundamental paso para el abordaje de las disfunciones sexuales,
al igual que en todas las ramas de la Medicina y la Psicología, es el diagnóstico
correcto y no dar tratamientos apresurados para atender una demanda del paciente
o, en muchos casos, para sacárselo de
encima (cosa que ocurre con frecuencia cuando el profesional, por falta
de tiempo, desconocimiento o inoperancia sobre el tema, no quiere preguntar
más ni sabe derivar). Es el clásico tome
esto, trate de relajarse y váyase.
También sé que la consulta sexológica es una consulta
vergonzante que cuesta mucho realizar, especialmente a los varones. Pero
es la única manera de poder solucionar el problema: que puedan explayarse con
confianza sobre todo lo relacionado con su historia sexual, tema que para él
o ella siempre fue algo oculto y prohibido.
Es digno destacar que hoy
nos consultan tanto adolescentes como adultos, de ambos sexos, de hasta
80 años o más (he tenido oportunidad de tratar a un paciente de 92,
lo que realmente me pareció admirable y motivador de vida). |
Se deberá indagar cómo, cuándo,
dónde y con quién empezó el síntoma sexual. Qué circunstancias lo rodean (a
eso llamo diagnóstico situacional),
cómo se inscribe en su historia personal, psicológica y vincular. Se confecciona
una verdadera historia psicosexual para comprender la génesis del síntoma. Qué
medicamentos toma y qué tratamientos intentó antes. Cuáles creen, el o la paciente
(o la pareja), que son las causas de sus problemas y cómo imaginan los tratamientos
para la disfunción. Un tema de particular importancia es el diagnóstico vincular,
o sea la relación con la pareja y siempre es aconsejable, en aquellos que la
tienen, entrevistarlos a ambos.
Quizá lo más importante de la entrevista sexológica esté centrado en la decisión
de realizarla y de concurrir a ella. A veces pasan años desde la aparición del
síntoma hasta que el o la paciente se deciden a la consulta.
Según estudios hechos en
Brasil y USA, de los varones que empiezan con disfunción eréctil, sólo
un porcentaje cercano al 10% recurre a la consulta y tardan entre 4
y 5 años (promedio) desde la aparición de sus síntomas hasta que la
solicitan. |
Otras veces
llegan desilusionados por un largo deambular por distintos consultorios médicos
y psicológicos, vapuleados por infinidad de tratamientos (desde venta de aparatos
a cirugías de frenillos y ligaduras venosas, cuando no prótesis o inyecciones
en eyaculadores precoces,
a tratamientos con psicofármacos o a muchos años de psicoanálisis)
realizados por profesionales que no asumen honestamente su desconocimiento del
tema y de otros que lisa y llanamente lucran con la desesperación de los pacientes.
Una
cantidad de autodenominados sexólogos, produjeron daños al indicar prácticas
reñidas con la Medicina y la Ética. En un breve catálogo de estas estafas
mencionaré algunas:
-
Vacunas
contra el virus de la impotencia dadas en la ingle
-
Sondas
uretrales
-
Tactos
rectales y masajes prostáticos
-
Cortes
innecesarios del frenillo
-
Inyecciones
esclerosantes en las venas
-
Placas
vibratorias en el pubis. Un paciente contaba que, cuando se las
colocaban, le pidieron que introdujera su pene en un gabinete tipo
computadora (allí pensó: parece que me están tomando por tonto)
-
Electrodos
conectados en el pene y a un aparato que emitía luces
-
Inyecciones
especiales, comprimidos y pomadas milagrosas,
"cuernos molidos"
-
Calzas
calóricas para las piernas
-
"Picaduras
de abejas en la espalda" (¡aunque resulte increíble!)
-
Aparatos
electrónicos y a pilas para llevar en el bolsillo donde las
ondas emitidas provocan la erección
-
Prótesis
externas (que no son más que falos de goma o plástico)
-
Prótesis
internas e inyecciones para eyaculadores precoces
-
Bombas
de succión que agrandan el miembro
(Extractado
de "El
sexo y el varón de hoy de A. Sapetti)
|
Es obvio que
una consulta sexológica no es como ir al oftalmólogo para un recambio de anteojos
o al gastroenterólogo por "un problema
del estómago". Es ir a contar algo muy íntimo y donde se compromete
en todo su ser, es ir a develar la falta, lo que no puede "rendir
como varón" pues siempre se le enseñó a hacer gala de su masculinidad,
o que como mujer se siente que es una frígida.
Hablar ante un extraño, aunque sea un profesional, de la sexualidad, es
algo conflictivo y cargado de una gran dosis de temor, pudor, vergüenza y ansiedad.
Esto pasa también en la consulta con el médico clínico: el profesional no se
anima a preguntar sobre la vida sexual de los pacientes (muchas veces no sabe
cómo ni cuando ni por qué preguntar), el paciente tampoco lo cuenta porque siente
que no hay un continente para su conflicto latente.
El
Dr. sólo me pregunta de cuestiones clínicas (ginecológicas, psicológicas,
urológicas) pero jamás me pregunta ni me da el pie para que le cuente
de mi vida sexual, ¡cómo si no fuera importante!, suelen decir. |
Siempre está
al borde de comentarle a su médico de cabecera pero no termina de hacerlo. Muchas
veces está esperando que el profesional lo interrogue para poder explayarse
en aquello que lo angustia. Es interesante señalar, p. ej., que la disfunción
eréctil suele ser un predictor de patologías subyacentes. Nosotros hemos
detectado cuadros de hipertensión arterial, de diabetes,
de dislipemias, de problemas cardíacos,
respiratorios, ginecológicos o prostáticos,
incluso cuadros depresivos,
a partir de indagar sobre la vida sexual de los consultantes y que éstos no
tenían en cuenta.
Razones
que dan los pacientes para no consultar cuando padecen una disfunción
sexual:
-
Me
da vergüenza (o pudor)
-
No
tiene solución, es incurable
-
Lo
puedo solucionar solo
-
Es
normal para la edad que tengo
-
No
es un problema
-
Soy
muy joven para ir al sexólogo
-
Soy
muy viejo
-
El
médico no me escucha ni me comprende
-
El
doctor nunca me pregunta sobre ese tema
-
Me
van a tomar por anormal, por "raro"
-
No
tengo pareja estable
-
Tengo
miedo de caer en manos de un estafador o de un médico comerciante
(Extractado
y adaptado de "El
sexo y el varón de hoy de A. Sapetti)
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*
Dr. ADRIÁN SAPETTI
PSIQUIATRA Y SEXÓLOGO
TE: 4552-0389 y 4555-6865
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