 Es
importante señalar que, al padecer un síntoma sexual, no significa que esa persona
esté disminuida como ser humano, que funcione a medias también en
otros campos. De allí que los términos impotencia
o frigidez resulten en cierta manera
peyorativos: es como si se relacionara ese síntoma con la disminución de las
capacidades más amplias y variadas en otras áreas; pero la realidad es que siente
que no puede, que hay algo en su cuerpo,
en sus genitales, que lo paraliza, que lo enfría.
Los posibles
factores intervinientes en la aparición de las disfunciones sexuales son distintos
en cada persona; no es una enfermedad sino algo padecido por un individuo determinado,
en determinadas circunstancias y muchas veces con determinada persona.
Siempre
que se pueda es conveniente entrevistar, en algún momento, a la pareja
del, o de la, consultante. Esto es lo que llamamos diagnóstico
vincular; pero no siempre es posible ya sea por la negativa de alguno
de los dos miembros o porque, simplemente, no tienen pareja estable. |
En la consulta
con el sexólogo surgirá el momento de aparición del problema y el correlato
ambiental y emocional que lo rodeaba, la ingesta de tóxicos (alcohol,
drogas, cigarrillos,
por ejemplo), de medicamentos, las enfermedades predisponentes o desencadenantes,
los traumatismos y operaciones en la zona genital, la relación con la pareja
y a veces, cuando existe más de una pareja, la aparición sintomática con una
de ellas y no con la otra, la ignorancia sobre temas de sexualidad y la consiguiente
creencia en mitos nocivos y erróneos, la
inadecuación al momento vital (piensa que a los 50 o durante la menopausia
debe ser igual que en la adolescencia), como así también la posible relación
del síntoma con pérdidas padecidas (laborales, familiares, afectivas, económicas).
Es fundamental estudiar los factores de riesgo para las disfunciones sexuales:
En la entrevista,
en un clima de respeto, calidez y cuidado hacia el/la paciente, surgirá la necesidad,
o no, de efectuar una serie de estudios complementarios, en especial en aquellos
pacientes de más de 40 años en los cuales, estadísticamente existe una mayor
incidencia de enfermedades orgánicas que pueden afectar su respuesta sexual.
Algunos
indicios para orientar a un varón si es un cuadro donde podrían existir
factores orgánicos:
-
Si
no tiene erecciones matinales, o sea: si al despertar ha notado
que ya no tiene erecciones como antes
-
Si
durante las horas de sueño no se nota erecto, una o varias veces
a la noche
-
Si
cuando intenta masturbarse no tiene buenas erecciones
-
Si
no puede con ninguna mujer en ninguna circunstancia
-
Si
no tiene erecciones espontáneas
-
Si
tiene trastornos en la marcha
-
Si
tiene factores de riesgo vasculares
|
En los casos
donde se presume organicidad sería pertinente, además de un examen físico y
clínico, realizar análisis de laboratorio -rutina (los comunes de sangre y orina)
y hormonales-; eventualmente, en varones mayores de 45, un análisis de PSA
-antígeno prostático específico- para la próstata;
un estudio de las arterias peneanas o clitoridianas con flujo y tensiometría
por Doppler; si se presume algún problema neurológico se podrán pedir estudios
neurofisiológicos (umbral sensitivo del glande, test de latencia del reflejo
bulbocavernoso, potenciales evocados pudendos); un Monitoreo de las erecciones
nocturnas o RigiScan, que consiste en que el paciente se lleva un aparato que
se lo colocará durante dos noches y que registra las erecciones del dormir (en
calidad, cantidad y duración).
¿En qué se basa
este estudio?: todo ser humano, desde su infancia hasta su vejez, cuando duerme
presenta períodos denominados REM (rapid eyes movement = movimiento ocular rápido) donde aparecen, en
el varón, erecciones fisiológicas. Este período del dormir se acompaña de intensos
cambios: movimientos rápidos de los globos oculares, producción onírica (sueños),
aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria y erecciones que tienen características
especiales en calidad y en frecuencia de aparición de acuerdo con la edad y
la salud del individuo. Son las típicas erecciones que aparecen cuando nos despertamos
durante el sueño en medio de la noche o de las matinales que muchas personas
asocian popularmente con el deseo de orinar o el dormir boca arriba (se
calientan los riñones). En realidad tienen que ver con la fase REM
del despertar que es la más larga y, como coincide con un máximo llenado de
la vejiga, la gente asocia ambas situaciones. Son las típicas erecciones que
se pierden cuando, al levantarse, terminan de orinar. Al sueño REM también se
lo conoce como sueño paradojal porque
es una verdadera ebullición del cuerpo, es como si uno estuviera en actividad
de la vigilia. No obstante es fundamental para un buen
dormir. Estas erecciones nocturnas y matinales se dan siempre y cuando
no exista una alteración orgánica o medicamentosa que modifique los mecanismos
de la erección (incluso en cuadros
depresivos pueden desaparecer transitoriamente).
Si durante las
noches el paciente presenta erecciones, detectadas por el RigiScan, durante
sus períodos REM, podemos suponer que su dificultad es funcional o psicológica
y que no existen trastornos orgánicos importantes que justifiquen sus fallas
erectivas. En el caso donde no aparezcan erecciones y el sueño haya sido normal
debemos pensar que podría haber alguna organicidad relacionada con las dificultades
que el paciente presenta en sus relaciones sexuales.
Las mujeres,
en los períodos REM, presentan mayor lubricación
vaginal y turgencia clitoridiana, a veces sueños eróticos e incluso vivencias
orgásmicas.
Otro estudio
es el llamado Test con drogas vasoactivas o intracavernosas que consiste en
la inyección, en los cuerpos cavernosos del varón, de substancias vasodilatadoras
y relajantes del músculo cavernoso. Las medicaciones más usadas son papaverina,
fentolamina y prostaglandina (PGE1) o una mezcla de las tres (Trimix).
Allí se ve si consigue la erección con esta verdadera prótesis
química y si se detectan espasmos vasculares o pérdidas (fugas) venosas.
Estas medicaciones también se suelen utilizar para hacer el Doppler, o como
tratamiento (intracavernoso o intrauretral), aunque desde la aparición del Viagra
su uso terapéutico es notablemente menor. En las mujeres se puede hacer el Doppler
con un gel de prostaglandina de aplicación local o con el uso del sildenafil
vía oral.
Algunos
cuadros psiquiátricos o psicológicos que hay que evaluar en las consultas
sexológicas:
|
Es importante
destacar que un correcto diagnóstico sexológico, tanto en las disfunciones
sexuales femeninas como masculinas, no insume demasiado tiempo,
reiterando que en una gran cantidad de pacientes (p. ej.: en las fobias
sexuales) casi ni se hacen estudios complementarios salvo tests psicológicos
y sexológicos, algunos de los cuales pueden realizar en la sección Auto-tests.
Si
el paciente dio el primer paso, el más conflictivo tal vez, que es consultar
venciendo la vergüenza, el pudor y la inhibición, ya tiene ganada una
gran parte del éxito del tratamiento. |
*
Dr. ADRIÁN SAPETTI
PSIQUIATRA Y SEXÓLOGO
TE: (5411) 4552-0389 y (5411) 4555-6865
volver
|