|
Alberto, 38, España
Hola, quizá sea esto un poco largo. Soy
una persona casada hace 6 años. Pero ahora me encuentro angustiado.
Nunca pensé tener una doble vida pero he caído en
ella. Siento muchas culpas por todo lo que voy a contarle. Quizá
lo que he ido viviendo ha causado esto. Quisiera su consejo. Desde
niño crecí sintiéndome maltratado por mi padre.
Eso me hizo retraerme y aislarme de todos, no me sentía querido.
Cuando fui creciendo alrededor de los 7 años, los amigos
más grandes comenzaron a hablar de sexo. Me causó
curiosidad. Como era pequeño comenzaron a engañarme
y me manoseaban. Cuando me di cuenta de ello los dejaba porque me
gustaba, me sentía querido. Eso despertó mi curiosidad.
Me gustaba sobarme en lo que encontraba y ver a la gente desnuda
u orinando. Vi a mi abuelo desnudo. Un día observé
a mis mascotas teniendo sexo y me gustó.
René
Magritte, Le Viol
Conforme iba creciendo me iba haciendo rígido en mis costumbres,
pero interiormente lo que me pasaba con el sexo iba creciendo. A
los 10 años los amigos me llevaron a un cuarto e hicieron
como que me follaban. Me desnudaron y no sabía qué
hacer. Al final decidí y me quedé con uno de ellos.
No pasó nada. Éramos pequeños y no hubo penetración
pero sí el intento. Le tenía miedo a la penetración.
A los 12 años empecé a tener sexo con un amigo de
la familia. El tenía fimosis. Tuvimos sexo oral y todo y
al final su fimosis cedió. Estuvimos alrededor de 3 años
en eso. Prácticamente crecimos juntos. Un día mi tía
vino con mi primo y como era pequeño lo llevé a jugar.
En esto me entró curiosidad: le bajé el pantalón
y le hice sexo oral. Era de dos años.
Ya mis experiencias habían sido varias, perdone si no las
recuerdo todas. Por estas edades también tuve sexo con animales.
Con hembras y con machos, con estos tenía penetración
(ellos a mí). Conforme fui creciendo crecía en mí
la culpa, quería ser normal, ese era mi secreto. La masturbación
se me hizo costumbre desde los 12 y usaba juguetes para penetrarme.
Alguna vez también quise penetrar pero no tuve suerte. A
los 17 me fui a estudiar y me volví serio, calculador, frío,
temía que mis afectos me ganaran. Conocí a una chica
a la que amo pero a la que siento que voy a hacer sufrir mucho.
Soy cariñoso como nadie. Me ama por eso, la escucho y todo.
Estoy casado ya. Estando casado un día uno de los empleados
de mi empresa vino borracho y me puse sensible. La cabeza se me
fue e intentamos tener sexo. A los días volvió y aprovechando
que mi secretaria estaba en otra habitación tuvimos sexo
rápido. Me sentí fatal, me derrumbé. Antes
de esto, no quiero olvidar que la curiosidad por el sexo me hizo
buscar ver el pene de los niños. No he tenido sexo con ellos,
ni los he manoseado, pero les hablaba y a veces se los miraba. He
intentado mantener oculta mi rabia por lo que pasé de niño,
me siento desamparado, busco alguien mayor que me diga que me quiere,
que me acepta, que me valore y escuche en estas cosas feas de mi
vida. Me siento ahogado. Mi esposa no lo sabe. Hace unas semanas
entre en el Chat de homosexuales a experimentar. Hice varios intercambios
por “cam”.
Lo que me ha hecho escribir es que las dos ultimas ocasiones las
tuve con una persona casada por el chat y por la camarita. Eso me
hizo reflexionar sobre mi vida de pareja y mi fidelidad. A veces
no sé si veo lo que tengo alrededor. Siento que la gente
espera mucho de mí pero estoy vacío. Soy inteligente,
cercano, afable y tengo muchos amigos, todos serios y formales que
me piden consejos. Es la primera vez que cuento esto, no sé
quien lo va a leer o si tendrá respuesta. Sólo quiero
algo de luz, no sé lo que me pasa y no sé donde está
el hilo de la madeja de mis problemas.
Soy creyente católico y me he confesado varias veces, pero
no me he sentido escuchado o que hayan tomado interés sobre
mí. Quizá el tema les desborda y no saben cómo
tratarlo. Me siento deprimido, no duermo bien y apenas como, me
siento un monstruo, pedófilo, aunque no he tenido penetración
con ningún niño, sólo los he tocado hasta que
decidí apartarme por lo que me estaba convirtiendo, quise
ser un padre para ellos y darles cariño equivocadamente,
que supieran cosas de la vida, que se sintieran queridos, también
conversábamos sobre la familia, la escuela, los valores,
la moral, la fe, pero aun así me siento destrozado, una vez
con un discapacitado tuve la conciencia cierta de manosearlo. Se
dio cuenta y me lo dijo y su madre nos encontró.
Eso me derrumbó más. No sé ahora a quien miro
cuando estoy ante el espejo. No he pensado en matarme pero me gustaría
desaparecer, disolverme en el tiempo, que me olviden todos incluso
olvidarme de mí. He pensado en tener hijos, pero no sé.
No quisiera dañarlos a ellos así como estoy ahora.
Tengo sobrinos a los que quiero y aconsejo. Les hablo de todo y
también de su sexualidad, con cuidado, comprenden y nada
más sé que sus padres no les dirán nada y que
aun cuando no tengo derecho por no ser su padre, intento abordar
con ellos todas las dimensiones de su cuidado. Me duele pensar que
soy gay, no me gusta que me lo digan ni siquiera por Chat, me siento
confundido, a veces me consuelo pensando que por haber tenido tales
experiencias no soy homosexual.
Quiero ser fiel, pero siempre mi pulsión interior me jala
a ver a los hombres, sus penes, más que nada. Tengo gusto
por la gente mayor. Siento que no es el sexo, es el deseo de estar
protegido. Gracias por escucharme. Hoy he cortado unilateralmente
mi relación con esta persona casada por el Chat. Quiero tomar
mi decisión. No sé cuanto dure, a veces me gana el
sentimiento cada vez que me siento solo, aun cuando esté
acompañado. Hay una soledad interior y un desamor interior
tan grande que no lo comprendo. Gracias nuevamente. Estaré
a la espera de sus comentarios y si no es posible, gracias por abrir
este espacio, sin él no habría podido decir nunca
todo esto.
Nota del editor: este valiente
y sincero testimonio plantea distintos niveles de consulta que atañen
a sentimientos paidofílicos, zoofilia, crisis de identidad
y culpas sexuales, soledad y desamparo. Pareciera que buscara ser
padre y que lo sean para él. Creo que el meollo de la cuestión
pasa, entre otras cosas, por la necesidad de la figura paterna.
De todos modos nos complace que, aunque más nos sea por mail
haya podido exponer su intimidad y su padecer. Tal vez sea el primer
paso hacia el encuentro de una vida más feliz. Una psicoterapia
sexual sería algo aconsejable para Alberto.
volver |