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Es común detectar un DSI
encubierto en cuadros de impotencia, vale decir que el varón
no tiene una buena erección porque, en realidad, no logra
excitarse. Consultan por una disfunción erectiva pero esto
es secundario a una ausencia de ganas. Saber diferenciarlas
es importante porque la orientación terapéutica variará según
sea una fase u otra la que esté alterada.
Antes, la falta
de deseo se asociaba a las mujeres que evitaban los encuentros,
por tener dificultades en excitarse o en lograr el orgasmo.
En la actualidad también algunos varones ponen excusas cuando
son requeridos por sus esposas; es decir que, ante la falta
de deseo, dan rodeos y no plantean el inconveniente. Muchos
se escudan en el argumento del estrés o del cansancio laboral
para evitar la relación; en cierta forma puede ser valedero,
pero no lo es cuando se utiliza como pantalla para encubrir
otro tipo de problemática.
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