• Fobias que se manifiestan en un aparente no siento interés,
pero que esconden miedos: al sexo opuesto, a la penetración,
a ser atrapada/o, a enamorarse y perder la libertad.
• Los cuadros depresivos, tanto las depresiones mayores
y graves como las leves o moderadas pueden acarrear este problema
• Ahora vemos con frecuencia los llamados ataques o desórdenes
de pánico: crean una sensación tan angustiante,
opresiva y restrictiva que pueden anular totalmente la vida erótica.
Si bien son cuadros severos que se viven con dramatismo tienen
buena resolución con los tratamientos combinados de psicofármacos
y psicoterapia.
• Represión debida a una educación sexual
cerrada, o a conceptos religiosos muy arraigados en la infancia,
donde imperaban la culpa y el castigo por el pecado de ser sexuados.
• Fracasos amorosos, o más concretamente sexuales,
también pueden inhibir el deseo.
• Las personalidades obsesivas o el llamado TOC (trastorno
obsesivo compulsivo) pueden llegar a bloquear o anular casi totalmente
su vida erótica.
• El miedo a fracasar durante el acto, ya sea por eyacular
precozmente, por anorgasmia, dolor en el coito, o por no poder
conformar a una pareja muy exigente, puede llevar a una persona
a decir no tengo ganas, en vez de decir tengo miedo.
• Este cuadro lo vemos con mayor frecuencia en mujeres.