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Con mucha frecuencia se habla actualmente sobre
el tema de la drogadicción; pero sería conveniente
definir algunos términos, no meramente como algo académico
sino en relación con las consecuencias que produce en los
pacientes. La habituación se caracteriza por un consumo
repetido del producto debido a un deseo, pero no incontrolable,
de continuar tomándolo a causa de los efectos que provoca;
con ninguna o poca tendencia a aumentar la dosis; con un cierto
grado de dependencia psíquica pero sin dependencia física
ni síndrome de abstinencia (cuadro caracterizado por una sintomatología
variada ante la supresión de la droga) y con efectos eventuales
en el consumidor. En cambio, la toxicomanía es un estado
de consumo regular y crónico con un deseo incontrolable de
tomar la droga por todos los medios; con tendencia franca
a aumentar la dosis, una dependencia psicofísica, y aparición
de un síndrome de abstinencia con síntomas corporales y psicológicos;
con efectos nocivos para el individuo y la sociedad.
A la persona que alguna vez
consumió ocasionalmente alguna droga no se la puede considerar adicta, como no es un
alcohólico el que alguna vez se emborrachó. Algunos han dividido a los consumidores en: curiosos,
consumidores sociales y drogadictos. En el caso del toxicómano se da siempre una
correlación entre el efecto de la droga y la personalidad del individuo, tanto como la
influencia social y familiar. El adicto (a la droga, al cigarrillo, al alcohol) es una
persona con estado de dependencia psicofísica frente a un producto, que se establece
luego de su administración periódica y continua.
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