EL FETICHE DIFERENTE
“Dime con quién
te acuestas y te diré quién eres”.
Ebus Sharp.
Por Pablo “Willy” Galfré
galfrepablo@yahoo.com.ar
Ustedes dirán que exagero, pero les
juro que no es así. Ya verán. Todo empezó
por casualidad en un puesto de diarios que está en
la cosmopolita Plaza Italia. Me encanta mirarlo detenidamente
porque hay publicaciones de todo el mundo: siempre observo
sus revistas buscando alguna historia rara e interesante por
contar. Y así fue como descubrí a la revista
El Cisne. Su título de tapa me causó intriga
apenas lo vi: Devotee y wanabee, el nuevo tabú
sexual. Así comenzó esta historia que
no sé cómo terminará. Ya verán.
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Cita textual: Se conoce con el término
de devotee (del inglés, ser admirador de, devoto de)
a aquella persona que disfruta y siente placer relacionándose
sexual o indirectamente con personas con discapacidad física.
La discapacidad o la amputación son objetos de su deseo
y muchas veces su obsesión. Para el wanabee (del inglés,
want to be, querer ser) la fuente de placer se encuentra en
el deseo de llegar a ser discapacitado, al punto de simular
serlo, y en casos extremos, de autolesionarse.
[Fuente: Revista El Cisne. (Revista sobre discapacidad, educación
y rehabilitación). Nº 193. Setiembre del 2006]
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Entrevista a licenciada María Elena
Villa Abrille, quizá la única sexóloga
de Argentina que sabe algo sobre devotismo.
¿Qué es un devotee?
Es una persona que se siente sexualmente atraída hacia
las personas con discapacidad o que tan sólo admiran
como ellos llevan adelante sus vidas a pesar de las limitaciones.
Pero lo importante es que cuando esta atracción es
sólo de tipo sexual puede llegar a transformarse en
una obsesión. Más aún, si esta obsesión
perdura por más de seis meses, si su único fin
pasa por relacionarse sexualmente con personas discapacitadas,
estamos hablando de una parafilia.
¿Y qué sería
una parafilia?
Es el término moderno que se usa para lo que antes
se le llamaba perversiones o desviaciones. Cuando la relación
se da sin el consentimiento del otro y cuando ese deseo hace
daño al otro estamos hablando de parafilias. Sino puede
ser una preferencia sexual más. Eso es en el caso de
los devotees. Pero los wanabees ya son otra cosa, creo que
algún trastorno tienen, porque no cualquiera desea
ser discapacitado.
¿Y cómo son los devotee
parafílicos?
Suelen merodear a los discapacitados y su gran deseo compulsivo
es tener una relación sexual con dichas personas. Los
hombres suelen elegir a las mujeres con amputaciones en las
piernas y las mujeres prefieren a hombres en silla de ruedas.
El devotee parafílico no se fija en la otra persona
ni en el daño que le puede hacer.
¿Qué opinan de los
devotee las personas discapacitadas?
Atrocidades. Tienen miedo y quieren distinguir bien quién
es devotee y quién no. Yo les diría que estén
atentos a los devotee obsesivos, pero que estén abiertos
a aquellas personas que quieran brindarles cariño genuino.
Hay que comprender que el devotismo no es más que una
nueva variante de la conducta sexual humana.
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Internet es donde tanto devotees y wanabees
encontraron refugio para armar un mundo paralelo donde expresarse,
informarse y, claro está, calentarse. Ustedes ahora
están a un click de distancia de miles de páginas
Web que ofrecen fotos de mujeres en ropa interior luciendo
sus prótesis o de mujeres amputadas que provocan con
sus hermosos cuerpos desnudos –o partes de él-.
Así como algunos buscan en Youtube los grititos histéricos
de Chachi Telesco, los devotees optan por apreciar videos
de discapacitadas que bailan con sus sillas de ruedas o de
filmaciones porno soft de mujeres que seducen con la sensualidad
de la ausencia a hombres que desean servirlas apasionadamente.
Como todo mercado porno/erótico, la oferta es básicamente
para la platea masculina. Además, como sostiene la
licenciada Villa Abrille, hay un 20% más de devotees
varones que mujeres.
Pero los foros son la piedra angular de este cibermundo, la
plaza pública donde devotos y discapacitados encontraron
el lugar para conocerse, encontrar un amigo u ofrecerse como
humildes servidores de mujeres postradas y desesperadas. En
uno de ellos -www.disconocernos.com.ar-
me topé con deseos que jamás imaginé
posibles, con mensajes que no comprendí al principio,
con ciertas sintaxis inabarcables:
(Nota del autor: los correos electrónicos
publicados en este artículo pertenecen a personas reales
que autorizaron su publicación, pertenecen a personas
que te quieren conocer y que desean que les escribas).
Busco chica discapacitada para servirla
humildemente
Quiero ser tu criado absoluto. Estar siempre pendiente de
ti. Cuidarte sin rechistar y obedecerte por completo. Sin
interés sexual ni económico. Admito cualquier
tipo de discapacidad. Escríbanme a perrok_@hotmail.com
Busco un hombre discapacitado y sexualmente
activo
Soy homosexual y te quiero ayudar. Si sos una persona con
capacidades diferentes pero cuya vida sexual es incompleta
mandame un mail a hembrita@ardiente.com.
No me importa cuál sea tu discapacidad sino simplemente
que seas una buena persona que necesite calmar sus urgencias
sexuales.
¿Alguien me puede dar un poquito
de amor?
Tengo 25 años y uso silla de ruedas, por lo cual me
es muy difícil encontrar pareja o amigos. La verdad
es que necesito conocer a un hombre. A veces me siento muy
sola y quiero saber lo que es ser amada y besada, despertar
algo más que lastima. Sólo quiero amor. maria_disca@hotmail.com
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Rodrigo fue el primer devoto que conocí.
Con él puedo decir -no creo que me contradiga-, que
ya somos compañeros. Digo esto porque ya nos vimos
cuatro o cinco veces y chateamos bastante seguido. Digo esto
porque desde nuestra primera cita hasta el día de hoy
su vida dio un giro de 180 grados.
Primero -para ir entendiendo un poco qué es todo esto
del devotismo- le pido que me explique qué es lo que
siente por las personas con discapacidad y él me dice
que toda su vida tuvo estos sentimientos, esta admiración
por ellos. Admiración que sentía mientras los
veía subir a un colectivo en silla de ruedas o caminar
por el centro con sus bastones despreocupadamente. El admira
que sigan adelante a pesar de los obstáculos que les
planta la vida.
Rodrigo me aclara que en el mundo devotee sobre gustos no
hay nada escrito, y que hay todo tipo de discapacidades para
cada devoto. Así como algunos admiran a los parapléjicos,
hay otros que se sienten exclusivamente atraídos por
los amputados. “Pero a mí lo que más
me interesa son las desviaciones en la columna y la falta
de motricidad. Creo que viene por ese lado. Todo lo relacionado
con los aparatos ortopédicos”. Pero me aclara
que no es que le gustan las mujeres de un andar defectuoso
y listo. Primero le tiene que gustar como mujer, como persona.
Como a todo el mundo.
Ahora ya no juega más a este juego, dice que se curó,
pero meses atrás cuando caminaba por la calle no podía
dejar de mirar a los discapacitados. “Recuerdo observarlos
sin poder sacarles los ojos de encima”. Llegó
al extremo de cronometrar los horarios de distintos discapacitados
para poder conocer sus movimientos y así volver a verlos
una y otra vez. “Y ahí yo me atormentaba
preguntándome por qué me pasa esto. Sin embargo
nunca me cansaba de mirarlos, de admirarlos”.
Estos cuestionamientos se transformaron en pesadillas y en
insomnios eternos y nocturnos. Dentro de su cabeza escarbaba
la idea que era el único pervertido del mundo que gustaba
de los discapacitados. “Entre los devotee nos decimos:
estamos enfermos pero no queremos el remedio. Disfrutamos
de la enfermedad. Yo durante un tiempo sufrí con esta
enfermedad, pero ahora puedo decir que la estoy disfrutando”.
Ya verán por qué.
En una de esas largas noches de insomnio Rodrigo tuvo una
idea un tanto extravagante: quebrarse una pierna para poder
usar muletas. Con unas maderas sobrantes creó un sistema
de pitones y poleas y puso un peso sostenido por una soga
en lo alto del techo para luego dejarlo caer sobre su pierna
y así quebrarla en mil pedazos. “Tenia 13
años y ya era conciente que me atraía el tema.
Quería ver cómo se sentía ser un discapacitado.
A último momento me dije qué mierda estoy haciendo
y tiré todo al carajo”. Por suerte para
él ya dejó de tener estos deseos de pretender
ser un discapacitado. Por suerte para él y para sus
piernas.
Después de esta revelación ya me siento más
en confianza para hacerle una pregunta más… qué
sé yo, íntima diría.
- ¿Cómo es el sexo con una mujer discapacitada?
- Nunca me acosté con una discapacitada. En realidad
nunca me acosté con una mujer en general. Soy virgen.
Siendo devoto e inmaculado no me queda otra que preguntarle
cómo hacía para calmar todos esos deseos libidinales
de estar con una mujer discapacitada. Le pregunto si, como
todos nosotros, no recurría a material erótico
de la Web y a utilizar simplemente su mano para calmar sus
ansias de placer. Pero me responde que no, que nunca sintió
esa necesidad. Me responde: “Nunca me hice una paja
en toda mi vida”.
- ¡¿Nunca te hiciste una paja?!
- Te lo juro. Sí estuve desesperado por estar con cualquier
tipo de mujer, pero nunca recurrí a eso.
- ¿Y como satisfacías tu libido si no te hacías
una paja?
- Cuando tenía 13 años hice unas muletas con
unas maderas y durante un tiempo las usé a escondidas
en mi casa. Caminaba de acá para allá con las
muletas y eso me excitaba mucho. Pero nunca fue una obsesión
estar con una persona con discapacidad.
Rodrigo quiere dejar bien en claro, para
que nadie se confunda, que sus intenciones siempre fueron
buenas, que tiene plena conciencia que está ayudando
a personas que nadie mira, que todos discriminan. “Nunca
fueron una carga estos sentimientos. Si vos me preguntás
si en algún momento hubiese preferido dejar de sentirlos,
te digo que no definitivamente. Estoy muy contento con esto
que siento. Aparte, en mi caso va más allá del
sexo. No soy un fetichista. Yo lo que quiero es una relación
de pareja, amar a una mujer discapacitada”.
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Carta de una chica que desea ser
discapacitada:
Estimados lectores:
Ustedes quizá no puedan comprenderme, pero es así:
deseo ser discapacitada. Mi ideal sería ser parapléjica,
pero para serles franca me conformaría con mucho menos.
Una leve cojera, por ejemplo. Lo que fuese para aliviar un
poco esta sensación de estar en un cuerpo que no me
pertenece.
La verdad es que no sé por qué deseo ser discapacitada
pero sí sé que me pasa desde que era una niña.
La intensidad del deseo fluctúa entre la obsesión
y una necesidad relativa. Cuando estoy mal de ánimo
es cuando más perentoria se vuelve esta cruel necesidad.
Siempre me he sentido muy culpable con todo esto y la verdad
es que me parece una falta de respeto total hacia los discapacitados
insinuar que lo que personas como yo sentimos es natural o
esté bien. Yo no creo que lo sea.
Por otro lado, sé que muchos wanabees serían
capaces de ir hasta las últimas consecuencias para
conseguir su propósito: provocarse una lesión
o amputarse un miembro de su cuerpo. ¡Pero ese no es
mi caso! Yo sería incapaz de infringirme el más
mínimo daño para llegar a estar paralizada.
Entonces tengo claro que mi realización tiene que venir
desde otro lado.
¡Espero que algún día la sociedad sepa
comprendernos!
Si otro wanabee o quien sea me quiere escribir para intercambiar
sentimientos lo puede hacer a downflake@yahoo.es
¡Besos a todos!
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Entrevista con Augusto. Tiene 35 años,
un trabajo estable, está casado en un matrimonio que
se cae a pedazos y tiene dos hermosos hijos. Su esposa desconoce
que es devotee. Si lo supiese, huiría.
- En tu caso, ¿qué tipo de discapacidad
te atrae?
- Amputaciones de miembros inferiores. Me da lo mismo si es
la pierna derecha o lo izquierda. Lo que sí me gusta
es que la amputación sea por encima de la rodilla.
Hay gente que prefiere una o dos piernas amputadas, yo no
tengo preferencia en ese sentido.
- ¿Y por qué crees que te atraen las mujeres
amputadas?
- No sé ni me lo pregunto. Al principio sí me
cuestionaba por qué tenía estos deseos. Me parecía
demasiado raro porque no estaba dentro de lo que son los estándares
que te enseñan: “A vos nene te tienen que gustar
las chicas rubias, flacas y lindas”. Y que te guste
algo diferente hace que te hagas un montón de planteos:
“¿Por qué me atrae esta persona si supuestamente
me debería dar asco?”. Y en un momento me dije
“¿Por qué asco? ¿Cuál es
la diferencia? Le falta algo, ¿y qué?”
Sigue siendo la misma persona básicamente, ¿o
no? Lamentablemente yo aún no pude conocer íntimamente
a una mujer amputada.
- ¿Qué les dirías
acerca de ustedes a las personas con discapacidad?
- Yo creo que les cuesta mucho conseguir sexo y desconfían
de todo el mundo. A veces se protegen demasiado y no se dan
la oportunidad de conocer a una persona que tal vez pueda
gustarles o no. Les diría que salgan más, que
se animen, que hay gente que noblemente gusta de ellos.
- En los foros dicen que los devotee son unos enfermos
y que objetivan a los discapacitados.
- ¿Y qué si parcializamos al otro sin dañarlo?
¿Acaso la gente “normal” no es fetichista?
A algunos hombres les gustan las culonas y a otros las tetonas.
Hay mujeres que se sienten atraídas por los musculosos
y otras por los intelectuales. ¡Todos parcializamos!
Todos tenemos un objeto de deseo más o menos oculto.
Lo importante es no lastimar al otro. Nosotros, los devotos,
les damos a las mujeres discapacitadas lo que mucha gente
les niega: las dotamos de sexualidad, les damos la oportunidad
de seducir al otro, de ser lindas y bellas. Dejemos de ser
hipócritas, por favor.
Hace unos días Augusto llamó
y me dio la noticia que su matrimonio se terminó por
despedazar. Además me dijo que tiene muchas ganas de
conocer a una mujer amputada. Les dejo su correo: soydevo@gmail.com
*********
Carta de un mexicano devotee que
quiere dejar de serlo:
Estimado Pablo:
Quiero contarte que no amo a la discapacidad pero desde tiempos
inmemoriales me he sentido compulsivamente atraído
por damas discapacitadas, sobre todo por las que sufrieron
amputaciones. Quisiera borrar de una vez por todas estos deseos
que me atormentan.
Te contaré un par de cosas que las puedes tomar en
cuenta para tu investigación (prométeme que
no vas a revelar mi identidad):
1. No sé cómo ni cuándo llegué
a ser un devoto: creo que nací así.
2. Nadie sabe que soy un devoto. Me da una enorme vergüenza,
me da terror.
3. He bregado fuerte para que esto no permanezca en mí,
pero permanece.
4. He luchado, y hasta ahora lo he conseguido, por no dañar
a nadie.
5. Esto es una carga emocional muy fuerte que me estresa y
me deprime.
6. Vengo de una familia de buenas costumbres y dedico mi vida
a trabajar, a ser un buen esposo y un muy buen padre.
Ojalá tu artículo sirva para que la sociedad
no mire a los devotos como aberrados sino como personas con
psicología especial que necesitan ayuda. Particularmente,
yo estoy encontrando ayuda en la Palabra de Dios, al menos
he encontrado que El si me comprende, me perdona y me guía
hacia sendas donde no hay maldad.
Te mando un saludo.
*********
Mi segundo encuentro con Rodrigo fue cuatro meses después
y ya todo había cambiado. ¿Recuerdan que les
dije que jugaba a seguir a las personas con discapacidad para
poder admirarlos? Bueno, ese juego inocente tuvo sus frutos:
así conoció al amor de su vida y también
la cura a su enfermedad, según dice él.
Durante cinco años seguidos Rodrigo se tomó
siempre el mismo colectivo para ir a la misma escuela. Días
tras día. Y así fue como Rodrigo durante esos
cinco años de viaje en colectivo admiró y observó
en secreto a María, una chica discapacitada que utiliza
bastones en ambos brazos para agilizar su errante andar.
“Yo me sentaba lejos de ella para que no se diera
cuenta que la observaba. Alguna vez me pasé de parada
para ver dónde se bajaba. Me llamaba mucho la atención
su destreza al bajar del colectivo”.
Pero al terminar el secundario concluyeron también
los viajes en colectivo y así Rodrigo no pudo admirar
más a María. Hasta que un día, un amigo
discapacitado de Rodrigo, sin saber que él admiraba
en secreto a María, le pasó el mail de ella.
Casualidad y destino -¿por qué no ambos?- confluyeron
en la vida del devotee y la discapacitada.
Y así fue como finalmente se conocieron. Primero chatearon
un tiempo e intercambiaron inquietudes hasta que tuvieron
su primera cita. “Cuando la vi fue amor a primera
vista. No sé qué fue lo que más me gustó,
pero recuerdo que fue muy fuerte”.
Y bueno, salieron varias veces más, fueron a tomar
unos helados por el barrio, se fueron conociendo y como cualquier
otra pareja de tortolitos finalmente se pusieron de novios.
Rodrigo, como todo caballero que se precie de tal, llevó
a su novia a su casa para presentársela formalmente
a su familia. Pero seguramente su madre, como todas nuestras
madres, esperaba ver entrar por la puerta nupcial a una hermosa
niña rubia y de ojos verdes. Quien entró fue
una hermosa niña rubia y de ojos verdes pero con algunos
pequeños detalles: a causa de una enfermedad congénita
María tiene una malformación en la médula
espinal que la obliga a usar bastones para poder caminar.
Digamos que mamá rechazó a la flamante pareja,
pero como el amor es más fuerte Rodrigo y María
se fueron a vivir juntos a una pequeña pensión
y su vida cambió radicalmente. Dejemos que él
lo cuente.
“A partir de María me curé. Yo no
discuto que estamos enfermos. Sí, lo estamos, pero
no todas las enfermedades son malas. Me sigue atrayendo el
tema discapacidad pero no sexualmente hablando. Antes de María,
si veía a una mujer discapacitada, me excitaba. Ahora
ya no, ahora veo a una persona más y punto”.
Hay un pequeño detalle de esta particular historia
de amor que me olvidé de contarles. María no
sabe que Rodrigo la conoce de hace tiempo, no sabe que él
la admiraba en secreto en el colectivo. María no sabe
que Rodrigo es devotee.
“Aún no le dije que soy devotee. Cuando se
calmen más las cosas se lo diré. No sé
cómo va a reaccionar. Pero siempre me gustó
decir las cosas de frente, nunca mentí en toda mi vida.
Entonces sí o sí se lo voy a decir pero no se
cómo reaccionará. Tengo mucho miedo que diga
que estoy enfermo y que me deje. Que tergiverse lo que yo
siento por ella. Y yo tan sólo la amo”.
*********
Carta de una devotee que no tiene ningún problema
con ser devotee:
Querido Pablo:
Me llamo Marcela, tengo 30 años y soy nicaragüense.
Déjame contarte que desde muy pequeña he sentido
atracción por los hombres en silla de ruedas. Crecí
y mis fantasías fueron tornándose recurrentes
e inexplicables para mí. Sin embargo, nunca he tenido
contacto con personas discapacitadas: alimento mis fantasías
con películas, telenovelas e Internet. Utilizo mi imaginación
más que nada pues mi atracción no es sexual,
es romántica. Mis fantasías pasan más
por el amor, aunque amor también implica, claro está,
sexo. Pero sin segundas intenciones, más bien lleno
de entrega y dulzura, caricias y mimos.
A partir de la web conocí el término devotee.
Descubrí con asombro mensajes de gente como yo tratando
de establecer contacto con discapacitados. ¡Al fin encuentro
gente como yo! Lo digo con orgullo: ¡Soy una
devota! Por primera vez en mi vida sé que
no soy la única persona en el mundo que siente y ama
de esta manera.
¡Qué locura!: hay hombres discapacitados que
sueñan con una mujer que los valore y los ame y hay
mujeres que sueñan con un hombre discapacitado a quien
amar y entregarle su vida, pero paradójicamente el
mundo nos impone los prejuicios que evitan que nos conozcamos.
¡Qué mundo cruel el nuestro! ¡Cuantas cárceles
en nuestras cabezas!
Espero que tu artículo sirva para que devotees y personas
con discapacidad nos conozcamos entre sí y ser más
felices.
¡Besos para todos!
*********
“Abel es mi nombre. Mirá, desde niño siento
admiración por las personas con discapacidad. Recuerdo
que una vez estaba jugando con un muñeco y de golpe
se le salió la pierna. En vez de ponérsela,
jugué a que saltara sin ella. Recuerdo que eso me causó
toda una sensación dentro de mí. Sí,
tuve una erección, me escondí en el baño
y me masturbé. En ese momento, a los 12 o 13 años,
sentí que eso estaba mal. Supuse que se me iba a pasar
pero transcurrieron los años y eso nunca cambió.
Yo lo único que hice durante todo este tiempo fue esconder
mis verdaderos sentimientos.
Antes de saber que existía el devotismo me sentía
un enfermo total. Vivía deprimido y angustiado pensando
que era la única persona en el mundo que sentía
deseos sexuales por los hombres amputados. Porque además
de ser devotee, soy homosexual. ¡Ja, ja! No me falta
nada, ¿no? Y bueno, el año pasado, investigando
en Internet, encontré mucha información y conocí
a devotos y a discapacitados que no nos discriminan. Descubrí
que no soy el único con estos deseos. Y la verdad que
encontrar respuestas y dejar de sentirme un perverso fue un
alivio muy grande. No sé si te das cuenta, pero la
Web nos salva la vida.
Mi primer experiencia sexual con un hombre amputado fue hace
ya algunos años. Recuerdo que lo que me llamó
la atención la primera vez que lo vi a él, obviamente,
fue que le faltaba una pierna y que tenía sus muletas
a un costado. Entonces me puse muy nervioso. El sólo
hecho de hablarlo me acelera el latido del corazón.
Tomé coraje, me le acerqué y le mentí:
como estaba muy bien vestido le dije que era médico
y que si necesitaba algún tipo de rehabilitación
yo se la podía dar gratuitamente. ¡Y me dijo
que no había ningún problema!
Al día siguiente vino acá a mi casa, nos acostamos
en la misma cama donde vos y yo estamos charlando ahora. Y
él estuvo muy predispuesto a las revisaciones. Para
mí que se dejara revisar era como hacer un sueño
realidad. Se facilitó todo porque el tipo tenía
una mente muy abierta. Pero obviamente que él se dio
cuenta que yo no era médico y finalmente me sinceré
y le dije que me atraía mucho por su amputación.
Mi asombro fue mayor aún porque él me respondió:
“Yo te entiendo, está todo bien”. Y yo
le digo: “¿Pero a vos no te molesta?”.
“No, para nada. Si querés tocar, tocá”,
dijo señalando su muñón.
Mirá, si tengo que decirte, a mí me gusta que
la amputación sea por encima de la rodilla. Es así.
El muñón como forma no tiene forma, pero es
una cuestión fálica, es como si fuera una prolongación
del pene, y de eso me di cuenta cuando estuve con este chico.
Lo que me llamaba la atención era su pene erecto al
lado de su muñón. Lo que más me calentaba
era poder tocar su muñón, ser penetrado o penetrarlo
a él era una consecuencia de la relación.
Fue una aventura fabulosa. Nos vimos varias veces más
con intervalos muy largos, porque el vive viajando, es libre.
Es más, actualmente no sé ni dónde está.
Me gustaría saber de él, verlo una vez más
aunque sea.
Yo ya acepté lo que me pasa, que soy devotee, y lo
vivo con una cierta normalidad. Pero lo que me jode es no
conocer a alguien que sea gay, amputado y que quiera tener
algo serio. Eso es lo que realmente quiero. ¿Puedo
dejar mi mail? Quizá alguien quiera conocerme. Eso
espero. Mi mail es adt3113@hotmail.com.
¿Lo anotaste, Pablo?
*********
Después de mi último encuentro con Rodrigo me
quedé un poco preocupado. No sé si recuerdan:
estaba por revelarle a su novia discapacitada que él
es devotee. “Tengo mucho miedo que diga que estoy
enfermo y que me deje. Y yo tan sólo la amo”,
fue lo último que me dijo. Hace pocos días lo
encontré por la calle y me dio dos muy buenas noticias.
La primera, que María comprendió con hidalguía
su devotismo y que él la ama más allá
de su discapacidad.
Luego de esta revelación, Rodrigo se arrodilló
ante ella y le propuso casamiento. Y María aceptó.
Así Rodrigo y María, el novio devoto y la novia
errante, se casaron y fueron felices.
Esta nota fue publicada el 6
de abril de 2008, en la Revista C, del diario Crítica
de la Argentina, que dirige Jorge Lanata.
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