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Fetichismo
del pie

Recordemos que para Freud la preferencia fetichista por un
pie se deriva de la sexualidad infantil: el pie reemplaza
al pene que la mujer no posee, y nos agrega que en muchos
casos podía demostrarse que la necesidad imperiosa de ver
los genitales de la madre, mirados desde abajo, quedó detenida
en su camino por un mecanismo represivo y por eso retiene
como fetiches al pie o a un zapato o la bombacha y en este
proceso los genitales femeninos se imaginaron, de acuerdo
con las expectativas del niño, como iguales a los que él posee.
Aquí Freud hace
intervenir la angustia de castración del varón, temática bastante
compleja dentro del psicoanálisis, pero que resumiéndola de
una manera simple nos dice que el objeto elegido como fetiche
es un sustituto del pene (falo) de la madre en el que el varoncito
ha creído y no quiere renunciar puesto que si la mujer, su
madre, está castrada, su propia posesión del pene corre peligro.
De esta manera, recuperando una y otra vez el fetiche, niega
su ansiedad de castración.
Con varios testimonios
daremos ejemplos vívidos de fetichismo del pie:
TESTIMONIO 1
Soy fetichista de pie,
nadie lo sabe, y no se lo quisiera decir a nadie nunca.
Me siento realmente mal, humillado, triste, y defraudado.
Nunca podría contárselo a mis padres ni a nadie. Por
otra parte tengo mucho miedo de que se enteren. Constantemente
estoy disimulando mi orientación sexual, pero no sé
cuanto puede durar. Lo que más triste me pone es que
de esta manera nunca podré tener un hijo y formar
una familia normal, porque además deseo los pies de
hombres jóvenes. No sé que hacer, me estoy desesperando.
. .
Luis, 28, Argentina |
TESTIMONIO 2
Desde muy chico me masturbé,
mis fantasías de entonces son los pies femeninos.
Vivía la masturbación
como algo muy vergonzoso ya que una vez, de muy chico,
la "niñera" me pescó y me retó.
Hasta los 15, 16 me masturbaba sin mucha claridad
en mis deseos. Los pies siempre estaban presentes.
Los de mis hermanas me excitaban mucho. Pero no me
animaba a seguir subiendo la vista. Desde los 16 a
los 25 mis fantasías tenían un contenido erótico mucho
más normal, con deseos de penetración, exploración
del cuerpo de la mujer. Nunca lo hablé con mis padres
ni hermanos ni amigos. Fue desde siempre una sexualidad
introvertida y reservada. Lo que me atraía de los
pies femeninos eran su olor y su forma, y el hecho
de pisarme. Me excitaban esa forma de ser abordado
y dominado, pero las fantasías sadomasoquistas
sin embargo, no me excitaban casi nada.
Desde que empecé a salir con chicas, al principio
me intimidaban y les tenía algo de miedo. Ni pensaba
ni fantaseaba poder tener sexo con ellas. Cuando alguna
me gustaba ni pensaba en el sexo. Era un enamoramiento
platónico y asexuado, pero en realidad estaba muy
reprimido. El sexo aparecía a la noche cuando me masturbaba.
A los 26 tuve mi primer novia que me excitaba mucho
con sus pies. De sexo ella no quería saber nada estando
de novios porque era muy religiosa. Visité algunas
prostitutas con las que realicé mis fantasías de adoración
de sus pies y con ellas me pasaba algo curioso: empezaba
muy excitado con ellas y conforme las iba haciendo,
todo se iba disipando como en una nube y los pies,
al estar masturbándome
con ellos, no me excitaban más. Hasta el día de hoy
con mi actual novia me pasa lo mismo: los pies de
las mujeres, cuando los veo de arriba, ejercen sobre
mí una atracción irresistible, pero cuando tomo contacto
real con ellos ya después no me excitan como en la
fantasía. Dr. le cuento todo esto porque he leído
su libro "El
sexo y el varón de hoy" que me produjo
una revelación interna como pocos libros en mi vida
y necesito su ayuda pues amo a mi novia, soy virgen
y quiero tener una sexualidad normal, casarme y tener
hijos.
Juan Carlos, 36, Córdoba, Argentina |
TESTIMONIO 3
Andando en Internet encontré
su página y vi una consulta de que a un "chavo"
le gustan los pies de hombres, yo padezco de eso:
me gusta ver los pies de hombres, que sean delgados
y bien formados, también me excitan las calcetas blancas,
esto me provocó confusiones sexuales. Desde niño sentí
atracción por los chicos, he tenido relaciones homosexuales
pero no quedo satisfecho y a veces pienso que no soy
homosexual, pero la atracción por los chicos es inevitable,
me gusta estar con ellos pero quisiera que la penetración
nunca llegara; por eso le escribo, para saber si realmente
soy o no homosexual, mi futuro siempre me lo imagino
casado y con hijos. Espero que me ayude.
Carlos, 25, México |
TESTIMONIO 4
Soy homosexual desde
siempre, pero hace años sólo me excito cuando hago
vestir a jóvenes con ropas de cuero y, especialmente,
con botas. Y me calienta tocar las botas de cuero
y besarlas, luego sacarlas y masturbarme mirando
los pies. Soy lo que se dice un "adorador del
pie", aunque también tengo fantasías de dominación
donde yo soy el dominado. Si no hacen eso no puedo
lograr una buena erección. Es lo único que me molesta
y por eso lo consulto.
Miguel, 41, Argentina |
Comentarios a los testimonios
Es comprensible
la desesperación de Luis pero por lo menos dio un paso al
contarlo a través del consultorio de sexovida.com
o sea que tal vez no pueda seguir diciendo que "nunca
podría contárselo a nadie" pues ya lo ha hecho; en
este momento tengo en tratamiento dos pacientes fetichistas
y adoradores del pie (uno es "gay", el otro heterosexual)
y logramos que bajaran su nivel de culpa y angustia. En
el caso de Juan Carlos se evidencia claramente los contenidos
que Freud relaciona con el incesto. El fetichismo puede
darse en homo o heterosexuales. He tratado otros casos de
fetichismo
algunos de ellos pudieron formar una familia y tener hijos
que, cuando se los desea, es una de las maravillas de la
vida. Sin ir más lejos, uno de los pacientes que está actualmente
bajo tratamiento concurre a las sesiones con su novia con
la cual piensa casarse; lo que no quita que algunos deseen
vivir sus prácticas fetichistas en relaciones homoeróticas.
Por otro lado vemos cada vez más "gays" y lesbianas
que desean tener hijos. También estamos observando cada
vez más conductas o rasgos fetichistas en mujeres.
Cuando
el fetichismo se acompaña con gran carga de angustia,
depresión y culpa creemos que es momento de recurrir
a un sexólogo
o a un psicoterapeuta. |
Dr. Adrián Sapetti
Director de www.sexovida.com
TE: 4552-0389 / 4555-6865
Bs. As., Argentina
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