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FIMOSIS Y CURVATURAS
DEL PENE
PENE CORVO (CURVO)
Las hay congénitas (pene corvo congénito) donde la
curvatura comienza a manifestarse ya con las erecciones de la pubertad
y las hay adquiridas como en los traumatismos y lesiones del pene
o las curvaturas producidas por la enfermedad de Peyronie (induración
plástica del pene).
Las curvaturas peneanas se intervienen quirúrgicamente cuando
son muy marcadas e impiden la erección y/o la penetración.
En el año 1743
François de La Peyronie, cirujano de la Corte de Luis XIV,
fue quién describió esta enfermedad, que produce problemas
orgánicos y psicológicos. Es una enfermedad benigna,
que se debe a una cicatriz inelástica del pene, resultando
en la palpación de una dureza que produce una deformación,
desviación, estrechamiento, curvatura y/o acortamiento del
pene durante la erección, muchas veces acompañada
de dolor.
Las causas
Es una enfermedad de causa desconocida, muchas teorías tratan
de explicarla porque en las fibras del pene, al sufrir un estiramiento
forzado, por pequeños traumatismos, se produce un proceso
inflamatorio (dolor) con una cicatrización anormal traducido
en una placa que a veces se calcifica –que se pueden palpar-,
que origina desviación del eje del pene.
Otra teoría menciona la posibilidad de un problema inmunológico
(alteración en las defensas).
Los signos y síntomas principales por lo cual los pacientes
consultan son:
• La palpación de una dureza o placa en el cuerpo del
pene
• Dolor durante la erección
• Disfunción eréctil
• Curvatura peneana
• Acortamiento del pene
Diagnóstico
• Historia clínica psicosexual
• Palpación de los cuerpos cavernosos.
• Fotografía del pene en erección tomada por
el propio paciente en su casa
• Ecografía peneana de alta resolución
• Doppler peneano.
Para más ampliación
sobre el tema leer los artículos sobre “Enfermedad
de Peyronié” escritos por los dres. Casabé
y Bechara en este mismo sitio y el de “Enfermedad
de la Peyronie: una patología en constante revisión”
escrito por la dra. Malen Pijoan.
FIMOSIS
Concepto:
La fimosis es un estrechamiento del anillo prepucial que da lugar
a una imposibilidad de retraer el prepucio por debajo del glande
para dejarlo liberado. En ocasiones sólo se manifiesta durante
la erección.
Se debe diferenciar la fimosis de las siguientes situaciones:
1- Adherencias entre la cabeza del pene (glande) y la piel
del prepucio (balanoprepuciales): la mayor parte de los
recién nacidos presenta adherencias entre el glande y el
prepucio (la piel que la recubre) cuya diferenciación de
los tejidos, apareciendo como pegoteados; esta situación
es llamada por algunos como "fimosis fisiológica".
Los neonatólogos suelen despegarlo cuando el niño
nace. Tanto los restos de descamación epitelial acumulados
(eso blanco que tiene aspecto de un quesillo maloliente –esmegma-),
como las erecciones del pene, van facilitando progresivamente la
retracción, de modo que a los a los 15 años sólo
cerca del 1% de los varones presentan fimosis.
Debe hacerse una suave retracción del prepucio hasta donde
llegue, pero no se hará una retracción forzada por
el riesgo de que aparezcan adherencias entre el prepucio y el glande
que podrían dar lugar a la formación de un anillo
prepucial y fimosis secundaria.
Se les indicará a los padres que continúen con la
retracción diaria de la pielcita y con una cuidadosa higiene.
En caso de aparición de balanitis o de balanopostitis (infecciones
en la zona) frecuentes se aconseja la circuncisión.
2- Frenillo corto: Da lugar a una limitación
en la retracción del prepucio, más marcada durante
la erección, pudiendo provocar entonces una incurvación
del pene. Es bastante frecuente. Además del problema estético,
puede acarrear una dificultad para el coito, con riesgo de corte
del frenillo o impotencia. Si limita la retracción del prepucio,
puede dificultar también la higiene con acumulación
de esmegma. El tratamiento es la frenulectomía o sección
del frenillo, que se hace ambulatorio, bajo anestesia local de toda
la longitud del frenillo, se practica un corte transversal del mismo
y el resultado final es un alargamiento.
3- Parafimosis: Consiste en un estrangulamiento
del glande, con edema progresivo, debido a un prepucio estrecho.
Se forma un anillo por detrás de la corona, y estrangula
al glande.
El tratamiento es fácil: se ejerce una tracción hacia
arriba de la piel del prepucio con ambos dedos índices a
la vez, mientras que con ambos dedos pulgares se desplaza el glande
hacia abajo. Se aconseja el uso de lubricante, que facilita el deslizamiento
de la piel, así como la aplicación local de frío
para reducir la inflamación.
El tratamiento de las fimosis es quirúrgico
(postectomía).

En muchos países la postectomía (circuncisión)
se realiza no sólo en casos de fimosis, sino de modo generalizado
a todos los recién nacidos y constituye una práctica
muy discutida. Los principales argumentos médicos esgrimidos,
aparte de los religiosos, a favor y en contra de la circuncisión,
son los siguientes:
Infecciones urinarias: algunos estudios sugieren
que la mayoría de las infecciones del tracto urinario durante
la primera infancia ocurren en niños no circuncidados, posiblemente
por una mayor colonización bacteriana del pene.
Cáncer de pene: es más frecuente
en los no circuncidados, aunque no hay aún conclusiones definitivas
al respecto. Se ha asociado con mala higiene local y con enfermedades
de transmisión sexual como la infección por virus
del papiloma humano de los tipos 16 y 18.
Cáncer de cuello uterino: Está asociado
a los mismos serotipos de papilomavirus que el cáncer de
pene, y a otras infecciones de transmisión sexual (ITS).
Pero aún no está directamente asociado al hecho de
tener pareja no circuncidada. Tampoco se puede aseverar que un pene
no circuncidado tenga mayor o menor propensión a su contagio.
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