El varón irritable

"Venus y Marte", S. Botticelli (1483)Síndrome de Irritabilidad Masculina (SIM)

La disminución de la testosterona, la hormona masculina por excelencia, puede provocar cuadros depresivos, incluyendo el recientemente descrito "Síndrome de Irritabilidad Masculina" (SIM). Lo novedoso es que en muchas ocasiones, una terapia de suplementación con gel de testosterona permite superar los síntomas, e incluso favorecer el tratamiento psiquiátrico de desórdenes más graves. 

"El Síndrome de Irritabilidad Masculina es un cuadro depresivo que se acompaña por 'Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis': hipersensibilidad, angustia, frustración y cólera", explica el Dr. Eduardo Kalina, psiquiatra y profesor de Psiquiatría de la Universidad del Salvador, Bs. As. "Cuando se observa esta sintomatología en un hombre de 40, 50 años o más (aunque también puede darse en más jóvenes), una de las variables que debemos tener en cuenta los psiquiatras es el nivel de testosterona de ese paciente. Si se considera que puede existir una alteración hormonal que esté provocando el SIM, habrá que derivarlo al urólogo o al endocrinólogo".

"Con una terapia con testosterona, el principal cambio que los pacientes refieren es que se sienten mucho mejor, con más ganas de salir, de trabajar, con más energía, no se quedan dormidos todo el tiempo. Es algo bien manifiesto", sostiene el Dr. Gastón Rey Valzacchi, urólogo y jefe de Andrología del Servicio de Urología del Hospital Italiano de Bs. As.

Una de las formas más recomendadas para el tratamiento es un gel que contiene testosterona. Esta presentación es la más adecuada pues, si bien hay que colocarlo todas las mañanas, mantiene niveles fisiológicos de la hormona: más altos por la mañana que por la tarde, remedando lo que hace el organismo. Y demostró ser muy bien tolerado.

La andropausia y el “hombre gruñón” (Grumpy man)

¿Recuerdan a uno de los 7 enanitos que acompañaban a Blancanieves, siempre gruñón, malhumorado, irritable? Pues bien, en el 2004, Jed Diamond, un psicoterapeuta, publicó en los EE.UU. un libro titulado “El Síndrome de Irritabilidad Masculina - Manejando las 4 causales claves de la depresión y agresividad”. El autor, que previamente había publicado “Menopausia masculina”, tuvo una gran repercusión exhibiendo una problemática que se veía desde hacía tiempo en los consultorios, en los varones de alrededor de los 40 o 50 años: disminución de la energía, de la vitalidad, especialmente en la parte sexual, menos ganas de vivir, y cambios en el humor. Una de sus causas, por supuesto que no la única, es la baja de testosterona asociada a los años.

Es normal que la testosterona disminuya a partir de la cuarta década de vida, a un ritmo aproximado de 1,5% anual. Pero en algunos casos estos niveles bajan tanto que se produce la llamada “andropausia” o “déficit de testosterona”, una suerte de menopausia masculina que si bien no le ocurre a todos los varones, sabemos que 25% de los mayores de 50 años tienen déficit de testosterona, y el porcentaje se incrementa a mayor edad. Y esto aumenta la frecuencia de síndromes depresivos crónicos.

Características del SIM

En los varones, diagnosticar una depresión es más difícil que en las mujeres, ya que se manifiesta de forma muy diferente.

Siguiendo al colega y maestro -el prof. Dr. Eduardo Kalina- "a modo  de ejemplo vamos a enumerar los síntomas más habituales con los que se expresa la depresión masculina":

  • Irritable

  • Frustrado

  • Impaciente

  • Acusador

  • Hostil, con pérdidas del control de la agresividad.

  • Rencoroso, no perdona, pero generalmente luego se arrepiente.

  • Ansioso

  • Cansado, anérgico (agotado), debilidad muscular.

  • Ataca si se siente herido

  • Rabietas

  • Control excesivo de los afectos ( “chatura afectiva”)

  • Impenetrable (cara de piedra)

  • Vergüenza por su estado actual y a veces por su vida.

  • Sentimientos de fracaso y/o ruina.

  • Desesperanzado

  • Enojado, como una forma de sentirse seguro.

  • Incrementos en el consumo de tabaco, alcohol, medicaciones o automedicación y también de las otras substancias “psico-neuro-bio-socio-tóxicas”.

  • Pérdida  o subida del peso corporal .

  • Disminución de la libido  y/u otros trastornos sexuales.

  • Refugio en la televisión.

  • Tendencia a practicar excesivamente deportes.

  • Sexomanía o abulia sexual.

  • Superexigente con los demás, que “si lo trataran bien su estado sería diferente”.

  • Dudas sobre “si es amado o querido por los demás”

Continúa diciendo el Dr. Kalina: "Al respecto, R. Petty, Director de la Wellman Clinic de Londres, Inglaterra, destacó que: 'El 50% de los hombres a los 50 años presentan algunos de los síntomas del  SIM´, a lo que agregó: ‘Los hombres también padecen disbalances hormonales, y los tratamientos de reemplazo hormonal, en poco tiempo van a ser tan populares como los que se aplican en las mujeres, ya que hay casos, completó Petty, que llegan a presentar fuertes episodios de sudoración nocturna,  calores en forma de flashes, trastornos de la memoria, agresividad, etc., es decir síntomas idénticos a los que padecen la mujeres en la edad crítica´. Pero la diferencia en el estudio de la andropausia y su manifestación en el SIM es que está acompañado por un particular correlato biológico en un disbalance hormonal en el que se destaca un déficit en los niveles plasmáticos de testosterona”.

Otras alteraciones, como por ejemplo, la suba de la prolactina (hormona de la hipófisis), pueden producirse en los estados de estrés, y funciona como una depresora de la función sexual, casi como que inhibiera la acción de la testosterona.

"A su vez el aumento en la secreción de GLAE (sex-hormone binding globulin- SHBG) característica de los estados de estrés, neutraliza la testosterona, intensificando el SIM, es decir que intentamos simplificar con palabras, complejísimos proceso biológicos, que a medida que se van esclareciendo, nos llevan a establecer abordajes terapéuticos más eficaces como en este caso las terapias de reemplazo hormonal con gel de testosterona, así como otras medidas terapéuticas” (dieta, actividad física, relajación, meditación, yoga).

Sin embargo, puede ser más sencillo identificar si están sufriendo del Síndrome de Irritabilidad Masculina. Según Diamond, las manifestaciones del SIM, que él denomina "Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis", son:

  • Hipersensibilidad
  • Ansiedad
  • Frustración
  • Cólera (“El hombre gruñón” –Grumpy man)
Otras características son: enojo, impaciencia, culpabilidad, insatisfacción, sarcasmo, falta de autoestima, tensión nerviosa, abandono, tristeza, hostilidad, sensación de no ser querido, conducta desafiante y demandante.

Generalmente, quienes más notan los cambios de actitud son las parejas de estos varones. Por eso es importante que comprendan que atraviesan una crisis propia de la edad, y que pueden ser ayudados por especialistas.

Cuándo acudir a la consulta médica

Con el paso de los años va disminuyendo progresivamente la función testicular. Los testículos tienen la doble función de producir espermatozoides y fabricar testosterona. La lentitud de estos cambios permite que puedan seguir produciendo espermatozoides y ser fértiles hasta edad muy avanzada. Sin embargo, la producción de testosterona suele alterarse más tempranamente: 1 de cada 4 hombres mayores de 50 presenta un déficit que afecta su calidad de vida y pone en riesgo su salud.
Hay muchas nomenclaturas para esta condición: “andropausia”, para referirse a la declinación de los andrógenos; “climaterio masculino”, asociándolo al climaterio femenino; “PADAM” (siglas en inglés de “déficit parcial de andrógenos en el hombre mayor”); “hipogonadismo” relacionado con el envejecimiento.

Frecuentemente los hombres consultan por la disminución del deseo sexual, pero también suele detectarse déficit de testosterona a partir de fracturas (por osteoporosis) o por alteraciones en el estado de ánimo. Tanto el andrólogo, como el urólogo, el sexólogo, el endocrinólogo, y el médico clínico o de familia están debidamente capacitados para detectar este síndrome clínico e indicar su tratamiento. Cuanto antes se realice la visita con el médico, mayores serán las posibilidades de evitar el avance de estos cuadros y de mejorar la calidad de vida del paciente.

Testosterona y disfunción sexual

Alrededor del 90% de los hombres a los que se les detecta un déficit de testosterona, en realidad no acuden a los médicos por ese problema, sino que consultan inicialmente a causa de una disfunción sexual.
El síntoma más relevante por el cual el paciente consulta es la disfunción eréctil, deseo sexual hipoactivo o dificultades para eyacular.

En los casos en que la impotencia y la disminución de la libido aparecen juntas, se puede combinar testosterona con sildenafil, vardenafilo o tadalafilo, para revertir el problema de la disfunción eréctil. La asociación de ambos tratamientos mejora la respuesta sexual  de los pacientes.

Rey Valzacchi destaca que "los resultados de esta terapia combinada son muy rápidos y muy satisfactorios. Lo que más nota el paciente es que se siente mejor a nivel general. Con la aplicación del gel de testosterona, en un período de entre 10 y 15 días ya se nota una mejoría general. Y en el caso del sildenafil, la mejora es inmediata. Por eso, cuando a un paciente que le dimos este tratamiento lo vemos al mes próximo, notamos claramente los cambios".

Acerca del gel de testosterona

El gel de testosterona, que está disponible en la Argentina desde fines del 2004, bajo el nombre de Androlone, está indicado en varones con bajos niveles de testosterona y corresponde a un desarrollo de Laboratorios Beta, una empresa nacional líder en investigación y elaboración de medicamentos de administración transdérmica (parches y geles). Fue aprobado en nuestro país por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), y en los Estados Unidos por la Food and Drug Administration (FDA) en 2002.

Hoy ya estamos hablando, con justa razón de “la revolución de la  testosterona”, por todo lo que conocemos de esta vital hormona y porque, siendo bien indicada y con controles periódicos, promueve efectos benéficos ayudando a que un “hombre gruñón” vuelva a recuperar su buen humor, su bienestar, su respuesta sexual plena, sus ganas de vivir.

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