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Actualmente son
muchas las medicaciones que se utilizan -con éxito diverso-
en el campo sexológico, aunque su número queda empañado frente
al de las drogas milagrosas, artefactos exóticos y demás
yerbas -dicho esto en un sentido literal- que se publicitan
en los medios, sin ningún aval científico. Si uno se guiara
por el aluvión de anuncios y sus ponderaciones acerca de la
efectividad de su uso en disfunciones como la impotencia,
parecería que los problemas del varón han llegado a su fin.
Si bien no se puede negar que hoy contamos con la posibilidad
de actuar en los distintos niveles que intervienen en la erección
(cerebro, hipotálamo, glándulas, arterias, venas, músculos
del cuerpo cavernoso, nervios) lo que no existe es una droga
mágica que sirva en todos los casos y en todas las situaciones
y que, además, esté alejada del contexto de la consulta médica
y de las terapias sexuales.
Otras cosas que se leen por allí
son los anuncios de cremas y pomadas milagrosas, la hematooclusión
y, por supuesto, los aparatos que aumentan el tamaño,
el Erectojet, el Biopotenzor y el magnetizador
a pilas promocionado con la frase "para el bolsillo
del caballero y la cartera de la dama". Más allá
de estos engaños publicitarios, resulta preocupante que muchos
profesionales, no siempre especializados, receten específicos
de dudosa efectividad o les den a los pacientes supuestos
medicamentos sin rótulo ni explicación alguna.
Recuerdo que vino a verme un
varón aquejado de una disfunción eréctil y mencionó que había
visitado a un sexólogo del diario, quien luego de practicarle
diversos y extravagantes estudios, le indicó: "aplíquese
estas ampollas que vienen de Alemania, preparadas para usted
de acuerdo a los estudios que acabamos de hacerle".
Una cantidad de autodenominados sexólogos, produjeron daños
al indicar prácticas reñidas con la Medicina y la Ética.
En un breve catálogo de estas
estafas mencionaré algunas:
-
Vacunas
contra el virus de la impotencia dadas en la ingle.
-
Sondas
en la uretra.
-
Tactos
rectales y masajes prostáticos.
-
Placas
vibratorias en el pubis. Un paciente contaba que, cuando
se las colocaban, le pidieron que introdujera su pene
en un gabinete tipo computadora (allí pensó: "me
parece que me están tomando por tonto").
-
Electrodos
conectados en el pene y a "un aparato que emitía
luces" (esto es algo referido textualmente por
otro paciente).
-
Inyecciones
"especiales", comprimidos y pomadas "milagrosas".
-
Calzas
calóricas para las piernas.
-
Aparatos
electrónicos y a pilas "para llevar en el bolsillo
donde las ondas emitidas provocan la erección".
-
Prótesis
externas (que no son más que falos de goma o plástico).
-
Prótesis
internas para eyaculadores precoces.
-
Bombas
de succión y tensores "que agrandan el miembro".
-
"Picaduras
de abejas en el pubis" (declararación textual de
un paciente)
Respecto a las llamadas bombas
de vacío diré que, a través de un mecanismo de succión
y vacío, logran una erección que se puede mantener media hora.
Es otro recurso a emplear en pacientes con disfunciones erectivas;
pero decirles que eso sirve para agrandar el miembro
es una falta de respeto más cercana al delito que a un criterio
médico.
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