Impotencia: ¿Tratamiento con drogas de inyección intracavernosa o medicaciones orales?
"Lysistrata" - A. Beardsley - 1896

Ha raíz de haber recibido una consulta de un lector, que transcribimos debajo, se me ocurrió que la sugerencia  del final era una propuesta interesante y útil, por lo que agradezco enormemente su aporte:

A. L., Argentina

"En función de sus comentarios, ¿debo entender que en caso de disfunciones leves se debe priorizar el uso de Sildenafil o Cialis y nunca los productos inyectables en el pene que ofrece esta gente (Nota del editor: se refiere a publicidades televisivas y gráficas), y sólo si el problema se agravara y no hubiera respuesta con aquellos, recién allí recurrir a estas inyecciones?

Adicionalmente deseo saber si, de la información médica disponible, puede deducirse que usando Sildenafil o Cialis, se corre el riesgo de acostumbramiento corporal y consecuente pérdida de eficiencia del medicamento con la necesidad de incremento progresivo de dosis para obtener igual rendimiento, tema que también lo comenta esta gente en sus alocuciones Televisivas dando a entender que la solución es el inyectable.


Le quiero significar que estos temas merecerían alguna ampliación mayor en sus páginas, que realmente los felicito por que son muy interesantes ya que, al contrario de Uds., hay un bombardeo publicitario con disfraz docente de estas organizaciones médicas. Muy amable y gracias.”
 

DROGAS INTRACAVERNOSAS

Las drogas vasoactivas o intracavernosas fueron llamadas "las prótesis químicas”. Se empezaron a usar en 1982, desde los

estudios de Virag en Francia, y se inyectan -esto primero lo hace un profesional pero luego el paciente puede autoinyectarse- en los cuerpos cavernosos del pene produciendo erecciones, inclusive sin que haya excitación. Se utilizan agujas muy pequeñas, de insulina, por lo que la inyección en sí misma resulta prácticamente indolora. Actualmente han perdido posición frente fármacos de uso oral como el Viagra, Cialis o Levitra (todos inhibidores de la 5-fosfodiesterasa).

Las intracavernosas más usadas son: Papaverina, Fentolamina y Prostaglandina E 1 (solas o en mezcla las tres –se conoce como Trimix-). Otros le agregan atropina y clorpromazina. Su empleo debe estar precedido de estudios y exámenes previos. Pueden producir una erección de 1 a 2 horas, aunque hay casos donde hemos observado un efecto posterior de mejora en la erección. Todavía no está muy establecido si esta acción residual se debe a un hecho psicológico luego que el paciente haya visto su pene erecto nuevamente, a veces después de mucho tiempo, o por una mejora de la irrigación sanguínea.

La Prostaglandina E 1 (PGE1) también se ha usado en forma de gel o supositorio intrauretral (se introduce por el orificio externo de la uretra), pero su uso se haya muy limitado pues produce dolor en el pene y en las piernas.

Uno de los mayores riesgos de las drogas vasoactivas por inyección en el pene es la aparición de priapismo (vocablo derivado del dios Príapo y que define a una erección prolongada, dolorosa y con riesgo de lesión) y en ese caso debe intervenir un especialista en Urología para producir la detumescencia.

Otros inconvenientes pueden ser la aparición de hemorragias y/o dolor –sobre todo con la PGE1-, o de fibrosis en los lugares de la inyección. La PGE1 además necesita ser transportada por cadena de frío, ya que es un producto biológico, lo que plantea una cierta incomodidad.

Su uso se encuentra indicado en bajas dosis para la realización de los estudios de flujometría de las arterias peneanas por Doppler (lo que se conoce como Doppler peneano) o para descartar escape o fuga venosa, mas estos son estudios diagnósticos y no indicaciones terapéuticas de inicio.

PREFERENCIA DE LAS DROGAS ORALES

Repito que, con la aparición del citrato de sildenafil en 1998, las drogas  intracavernosas o vasoactivas –a las que alude el lector-, han disminuido su uso notablemente, quedando restringidas a los casos donde la medicación oral y las Terapias Sexuales no han sido efectivas o en cuadros donde el uso concomitante de nitritos o nitratos (que son un tipo de vasodilatadores coronarios) contraindica las medicaciones orales.

En más de un 80% de los casos atendidos en nuestro Centro Médico –en pacientes que eran tratados con drogas intracavernosas- han podido ser reemplazadas por el Sildenafil, Vardenafilo o Tadalafilo.

No hemos observado, con las medicaciones orales, el fenómeno de tolerancia que obliga a aumentar la dosis salvo que las causas de la impotencia vayan agravando el cuadro. Tenemos cientos de pacientes (diabéticos, vasculares, hipertensos, neurológicos o psicológicos) que vienen siendo tratados con drogas orales desde hace años y siguen con excelente respuesta.

La promoción del uso indiscriminado y generalizado de drogas intracavernosas en cuadros de disfunción eréctil -incluso, fuera de todo consenso serio, algunos las proponen para la eyaculación precoz- va contra los criterios médicos imperantes en todo el mundo. Y estos indican que siempre es conveniente probar, en el inicio del tratamiento, con los inhibidores de la 5-fosfodiesterasa, cuya cabeza de serie, el Sildenafil (Viagra) revolucionó la terapéutica sexológica, impactando inclusive en aspectos socio-culturales motivando lo que algunos han dado en llamar La era del Viagra.

Dr. Adrián Sapetti

Nota: se sugiere como información complementaria, la lectura de los artículos sobre Viagra, Tadalafilo, Vardenafilo, Terapias sexuales, Impotencia.

 

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