Ha raíz de haber recibido una
consulta de un lector, que transcribimos debajo, se me ocurrió
que la sugerencia del final era una propuesta interesante
y útil, por lo que agradezco enormemente su aporte:
A. L., Argentina
"En función de sus comentarios, ¿debo entender que en
caso de disfunciones leves se debe priorizar el uso de Sildenafil o Cialis
y nunca los productos inyectables en el pene que ofrece esta gente (Nota
del editor: se refiere a publicidades televisivas y gráficas), y sólo
si el problema se agravara y no hubiera respuesta con aquellos, recién allí
recurrir a estas inyecciones?
Adicionalmente deseo saber si, de la información médica
disponible, puede deducirse que usando Sildenafil o Cialis, se corre el
riesgo de acostumbramiento corporal y consecuente pérdida de eficiencia
del medicamento con la necesidad de incremento progresivo de dosis para
obtener igual rendimiento, tema que también lo comenta esta gente en
sus alocuciones Televisivas dando a entender que la solución es el inyectable.
Le quiero significar que estos temas merecerían alguna ampliación
mayor en sus páginas, que realmente los felicito por que son muy interesantes
ya que, al contrario de Uds., hay un bombardeo publicitario con disfraz
docente de estas organizaciones médicas. Muy amable y gracias.”
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DROGAS INTRACAVERNOSAS
Las drogas vasoactivas o intracavernosas
fueron llamadas "las prótesis químicas”.
Se empezaron a usar en 1982, desde los
estudios de Virag en Francia,
y se inyectan -esto primero lo hace un profesional pero
luego el paciente puede autoinyectarse- en los cuerpos cavernosos
del pene produciendo erecciones, inclusive sin que haya
excitación. Se utilizan agujas muy pequeñas, de insulina,
por lo que la inyección en sí misma resulta prácticamente
indolora. Actualmente han perdido posición frente fármacos
de uso oral como el Viagra, Cialis o Levitra (todos inhibidores de la
5-fosfodiesterasa).
Las intracavernosas más usadas son: Papaverina,
Fentolamina y Prostaglandina E 1 (solas o en mezcla las tres –se conoce
como Trimix-). Otros le agregan atropina y clorpromazina. Su empleo
debe estar precedido de estudios y exámenes previos. Pueden producir una erección
de 1 a 2 horas, aunque hay casos donde hemos observado un efecto posterior
de mejora en la erección. Todavía no está muy establecido si esta acción residual
se debe a un hecho psicológico luego que el paciente haya visto su pene erecto
nuevamente, a veces después de mucho tiempo, o por una mejora de la irrigación
sanguínea.
La Prostaglandina E 1 (PGE1) también se
ha usado en forma de gel o supositorio intrauretral (se introduce por el orificio
externo de la uretra), pero su uso se haya muy limitado pues produce dolor
en el pene y en las piernas.
Uno de los mayores riesgos de las drogas vasoactivas
por inyección en el pene es la aparición de priapismo
(vocablo derivado del dios Príapo y que define a una erección
prolongada, dolorosa y con riesgo de lesión)
y en ese caso debe intervenir un especialista en Urología
para producir la detumescencia.
Otros inconvenientes pueden ser la aparición de
hemorragias y/o dolor –sobre todo con la PGE1-, o de fibrosis en los
lugares de la inyección. La PGE1 además necesita ser transportada por
cadena de frío, ya que es un producto biológico, lo que plantea una cierta
incomodidad.
Su uso se encuentra indicado en bajas dosis para
la realización de los estudios de flujometría de las arterias peneanas por
Doppler (lo que se conoce como Doppler peneano) o para descartar escape o
fuga venosa, mas estos son estudios diagnósticos y no indicaciones terapéuticas
de inicio.
PREFERENCIA DE LAS DROGAS ORALES
Repito que, con la aparición del citrato
de sildenafil en 1998, las drogas intracavernosas o vasoactivas
–a las que alude el lector-, han disminuido su uso
notablemente, quedando restringidas a los casos donde la
medicación oral y las Terapias Sexuales no han sido efectivas
o en cuadros donde el uso concomitante de nitritos o nitratos
(que son un tipo de vasodilatadores coronarios) contraindica
las medicaciones orales.
En más de
un 80% de los casos atendidos en nuestro Centro Médico –en
pacientes que eran tratados con drogas intracavernosas-
han podido ser reemplazadas por el Sildenafil, Vardenafilo
o Tadalafilo.
No hemos observado, con las medicaciones
orales, el fenómeno de tolerancia que obliga a aumentar
la dosis salvo que las causas de la impotencia vayan
agravando el cuadro. Tenemos cientos de pacientes
(diabéticos, vasculares, hipertensos, neurológicos
o psicológicos) que vienen siendo tratados con drogas
orales desde hace años y siguen con excelente respuesta. |
La promoción del uso indiscriminado
y generalizado de drogas intracavernosas en cuadros de disfunción
eréctil -incluso, fuera de todo consenso serio, algunos
las proponen para la eyaculación precoz- va contra los criterios
médicos imperantes en todo el mundo. Y estos indican que
siempre es conveniente probar, en el inicio del tratamiento,
con los inhibidores de la 5-fosfodiesterasa, cuya cabeza
de serie, el Sildenafil (Viagra) revolucionó la terapéutica
sexológica, impactando inclusive en aspectos socio-culturales
motivando lo que algunos han dado en llamar La era del
Viagra.
Dr. Adrián Sapetti
Nota: se
sugiere como información complementaria, la lectura de los
artículos sobre Viagra,
Tadalafilo, Vardenafilo,
Terapias sexuales, Impotencia.