Relaciones intrafamiliares (incesto), (parte II)

Yocasta: “...tú no sientas temor ante el matrimonio con tu madre, pues muchos son los mortales que antes se unieron a su madre en sueños. Aquel para quien esto nada supone, más fácilmente lleva su vida”. Sófocles, Edipo Rey (496, AC).

EDIPO ANTE LA ESFINGE
GUSTAVE MOREAU


• Rodrigo, 25 años: De un matrimonio entre primos ¿pueden nacer mogólicos?

• César, 26 años: ¿Es cierto que de una relación entre familiares nace un hijo deforme o loco?

Hay numerosos relatos folklóricos de que los hijos provenientes de relaciones incestuosas nacerían deformes, monstruosos o locos. Este no es un hecho real, está basado en mitos y leyendas armados para justificar y organizar el tabú. Ahora bien, como todo criador de animales sabe, la cruza repetida con un alto grado de consanguinidad tiende a facilitar la aparición, de acuerdo a leyes genéticas, de ciertas características desfavorables. Lo mismo ocurre con los seres humanos: recordemos los casos de la realeza que se casaban entre parientes hemofílicos y aumentaban así la probabilidad de que los hijos nacieran con esa enfermedad, pero de allí a suponer que de toda relación incestuosa puede nacer un hijo deforme dista una enorme distancia.

Con relación a las preguntas que dan comienzo a este tema diremos que, a partir de nuestra experiencia clínica y de trabajo comunitario, las relaciones incestuosas -medie o no violencia- generalmente producen una experiencia traumática agravada por el silencio y el ocultamiento que acrecienta la culpa. Las secuelas psicológicas de este acto pueden ser abarcativas del conjunto de la personalidad generando cuadros depresivos u otros puntualmente relacionados con el área sexual.

Los tratamientos y las soluciones existen, como para cualquier otro conflicto profundo de la persona, a través de la psicoterapia.

• Pablo, 24 años: ¿Es normal que espíe a mi madre cuando se baña y me masturbe?

• Gustavo, 22 años: De noche me paso a la cama de mi hermana y la toco, ella sigue durmiendo y no se da cuenta. Yo no quisiera hacerlo más. ¿Hay solución para este problema?

• Sergio, 29 años: ¿Existe el incesto homosexual?

 

TESTIMONIO
N. N.
“Desde hace unas semanas mi hermana (25 años) y yo tenemos deseos sexuales el uno por el otro. Todo empezó como un juego y la primera vez que hubo un acercamiento fue totalmente accidental. No compartimos la niñez mucho tiempo (nunca hubo juegos de niños ni nada que se le parezca) y nos vimos regularmente en nuestra adolescencia hasta ya entrada la edad adulta siendo nuestra relación bastante normal. Ahora eso ha cambiado, porque el deseo es algo que ha surgido entre los dos de una forma que nos extraña, nos fascina y nos sorprende; incluso puedo decir que nos gusta --hemos hablado ya bastante el asunto-- estar dentro del terreno de la trasgresión y saber que estamos rompiendo con algo muy importante. Los dos no contamos con pareja actualmente y los encuentros han ido subiendo vertiginosamente en nivel y complejidad.”

 

Sobre la pregunta de Pablo podemos decir que es normal que un niño espíe a sus padres o hermanos cuando están desnudos, pero no lo es cuando esto se perpetúa a edades posteriores a la pubertad y menos lo es que se masturben viendo a sus familiares. Esto indicaría que ese pasaje del cual hablábamos antes no se ha producido y esta persona ha quedado fijada a esas figuras. En estos casos, como en el del joven que nos cuenta de sus incursiones nocturnas con la hermana, le aconsejamos algún tipo de orientación psicológica.

En cuanto al incesto homosexual diremos que existe pero en menor proporción que el heterosexual.

GABRIELA DE ESTRÉE Y SU HERMANA, ESCUELA DE FONTAINEBLEAU (1595)

 

TESTIMONIO
J., 38
“Tengo un gran problema, ya hace unos meses me he estado fijando en mi suegra de una manera diferente, todo se dio cuando ella un día se había caído, y me mostró su moretón en la nalga, se bajó el pantalón y la bombacha, sin ningún prejuicio, ahí pensé que me estaba insinuando. Luego de eso, como a los 2 meses, le dolía mucho la espalda y me ofrecí a realizarle masajes, entre masajes comencé a tocar sus pechos por los costados, y ella no decía nada, seguí avanzando y comencé a tocarle los pezones, y dijo que listo y muchas gracias. Ese ritual de los masajes se daba semana a semana, tratando de tocarle todo, y me excitaba cada vez más la idea de ir a masajearla. Un día luego de terminar el masaje, mientras se acomodaba la remera, se la levanté y lo mismo con el corpiño, le toqué sus senos, y ella lo tomó como algo de inocencia, medio como no quería que yo tocara demasiado y me fui. A la otra semana, le volví a hacer masajes y yo estaba cada vez más cebado, y ella me puso los puntos, como que le parecía que estaba confundiéndome y que ella también era mujer y que sentía, etc. entonces decidió que no le haga más. A la semana apareció en mi casa con mi suegro para que le haga masajes porque había quedado dura. La llevé a la habitación, se los hice, y le toqué un poco los pechos. Comenzamos otra vez con el ritual de los masajes semanales, conmigo tratando de tocarla lo máximo posible. Hasta que me volví a zarpar, le volví a levantar la remera, le toqué sus senos y estaba a punto de besar sus pezones y ella me paró y me dijo que no podía ser, que yo estaba confundido, que tenía que ver un psicólogo, que ella a esa edad no le pasa nada sexualmente; luego de eso, me fui a mi casa, y al llegar me llamó, y me dijo que no me preocupe que nadie se iba a enterar pero se suspendían los masajes para que yo no me confundiera. Después de dos meses vino a mi casa con mi suegro, le pregunté como estaba de la espalda y me dijo que media dura, le ofrecí masajes, y aceptó, fui a mi habitación y comencé, le toqué los pechos por los costados, le toqué su cola, y cuando se puso de pie, le subí el cierre del pantalón y ella se dejaba, se dio vuelta y le empecé a masajear de parado, y la empecé a apoyar, primero tipo roce, para ver como reaccionaba, y después más fuerte, le hice sentir mi pene en su cola, y se quedaba. El otro día, en su casa y estando solos, con la excusa de sonarle la espalda, le apoyé mi pene bien apoyado y por un rato y se quedaba, como que no le importaba, por supuesto yo seguía, pero no sé cómo seguir. Con todo esto que les cuento no sé como manejarme, porque parece como que va todo bien y de repente me corta la cara. Quisiera saber qué tengo que hacer, cómo actuar, qué responder en caso de negarse, ¿sigo ofreciendo masajearla y voy con todo, espero que ella reaccione?, realmente quiero tener relaciones con ella, me excita en solo pensarlo”.

 

TESTIMONIO
Ángel, 41, USA
Me atrevo a escribirle esta consulta ya que he estado indagando en diferentes sitios, diferentes foros, y nada ha logrado responder la pregunta que tengo. Acerca de incesto de común acuerdo entre padre e hija. Todos hablan de las consecuencias que a largo plazo repercutirían en esa hija ya como adulta. Y prácticamente ninguna de ellas coincide con el caso que conozco, y que es mi novia, la cual de hecho jamás se atrevió a confesarlo directamente pero por las tantas cosas que hemos hablado lo dio a entender. Ninguna secuela de las que se habla, como por ejemplo inhibición sexual, guardar su cuerpo, no desear mostrarlo, rechazo al sexo mismo, frialdad, muy al contrario de todas esas manifestaciones es precisamente lo contrario. Una mujer con un apetito sexual a veces demasiado grande, sin ninguna inhibición de su cuerpo, con grandes e increíbles fantasías sexuales, como el exhibicionismo, aunque en una forma moderada, y sólo con su pareja, deseando ser vista mientras hacemos el amor quizás dejando una ventana abierta y que alguien nos logre ver. Pero mi punto es que con ella esto jamás podré hablarlo, se niega rotundamente hasta el punto de recientemente haber tenido que romper nuestra relación, ya que creí necesario y tener el derecho a saber qué sucedió, y su no fue rotundo y decisivo. Le dije que sin ella decírmelo ya lo sabia, y aun así se negó. Es tremendamente posesiva, celosa e insegura con la pareja que logra querer. Mi consulta realmente es, (y para ya no seguir alargando la historia), cómo podría yo entender el que haya llegado, pero más que nada cómo se puede mantener una relación de ese tipo, y provocar placer el mantenerla. Cuáles son realmente las secuelas de una relación de esta índole, en esa hija a futuro, como ella misma me lo dijo: “el pasado entre mi padre y yo es demasiado vergonzoso”. Su padre murió ya hace años, y tampoco jamás quiso decirme las causas de su muerte, ni ha deseado compartir una foto de él, jamás lo nombró, ha sido una especie de fantasma que no se nombra. Me enseñó un escrito donde de manera maravillosa habla acerca de una historia en que los personajes son una joven; y “el hombre de mamá”; donde terminaron en una relación sexual sin forzamiento y donde esta joven disfruta de ese sexo tanto como ya lo venia deseando desde hace ya tiempo atrás, y culmina en un laboratorio donde “el hombre de mamá” le da lo que ella finalmente venía deseando locamente.

Acudió a una psicóloga por algún tiempo, precisamente porque nuestra relación ya no daba más por todo su comportamiento obsesivo y falta de seguridad en ella. Sirvió por un tiempo, hasta logró confesarme un par de cosas, pero que el resto acerca de su padre sería poco a poco a medida que lo tratara con su doctora. A los 10 creo, o menos, no recuerdo, el nuevo marido de su abuela paterna la besaba y metía la mano en su vagina, también me confesó que su padre la hacía pasear en pantys delante suyo, tanto a ella como a su hermana, pero no quiso seguir, y al momento yo de impacientarme me dijo que no hablaría mas.

También me dijo que no hubo violación por parte de su padre, sino que mantuvo una relación sexual con de mutuo consentimiento. Como dato, ella viene de una familia acomodada, hoy en día goza de una buenísima profesión, no es tampoco el típico caso donde por la ignorancia se podría justificar el caso. Necesito que me ayudes a entender esto, necesito entenderlo, lograr aceptarlo, aun así cuando no sea de la parte misma afectada, ya que en mi mente no entra, no cabe, y siento haber estado en la cama con una mujer desconocida que tiene un pasado demasiado fuerte, demasiado inaceptable, distinto sería si esto hubiera sido una violación. Por favor, necesito que me des diferentes repercusiones en una mujer que ya es adulta y que vivió esta experiencia, no las mismas que ya he leído, y que son todas en casos de violaciones forzadas y no de consentimiento mutuo. Disculpa si he quitado tu tiempo de esta forma, pero necesitaba detallar bien mi caso para poder entenderlo de una persona que realmente sabrá qué decirme sin responderme con especulaciones que de nada me servirán. Si recibes este mensaje, te rogaría que aclararas mis dudas.

 

TESTIMONIO
Juan, 24
Hola soy un chico homosexual y mi problema es que me excita mucho pensar en mi padre cuando me masturbo, vivo solo con él y a veces le he espiado para verle desnudo porque no puedo evitar la excitación que eso me causa. La verdad es que estoy preocupado, ¿podríais explicarme por qué me ocurre esto?

 

“King Lear: decidme hijas mías... ¿cuál de vosotras me ama más?

Gonerila: padre, os amo más que cuanto puedan expresar mis palabras...por encima de todo lo que pueda evaluarse, más que a la luz de mis ojos, que al espacio y que a la libertad...os amo por sobre todo cuanto admite ponderación.

Regania:...padre, yo me declaro enemiga de cualquier otro goce que pudiera embargar mis sentidos y únicamente soy feliz con el amor de vuestra estimada Alteza.”

“El rey Lear” (Acto primero, escena I), W. Shakespeare

 

EDIPO CIEGO, DEL FILM EDIPO REY (PASOLINI)

¿Edipo aun camina entre nosotros, por las calles de Bologna, Bs. As., Estambul, Pekín? ¿Cómo incide en las disfunciones sexuales?, ¿es el horror y la fascinación del incesto lo que hace a algunos varones impotentes o fóbicos –aquellos que, al decir de Freud, cuando aman no pueden desear y cuando desean no pueden amar-, y a algunas mujeres padecer anorgasmia o vaginismo? ¿Acaso como psicoterapeutas no estamos habituados a escuchar que, nuestros pacientes, en sus sueños, “hacen el amor con sus madres”?

 

Trato de sugerir con esto que no es solamente un aspecto individual de unos espíritus perturbados sino que se remonta a situaciones históricas y estructurales, que algunos pueden vencer y superar mientras otros sucumben y se someten. A estos últimos son a los que nosotros podríamos acompañar en el camino de su mejoría, evitando la idealización del Sexólogo que es el que sabe, el que detenta el poder y la verdad, el que señala el camino, el que permite las transgresiones porque él mismo las ha superado.

Como cierre transcribiremos el testimonio más impactante que hemos recibido, y nos muestra que el problema del incesto es arduo y complejo y requeriría de un análisis antropológico, histórico, sociológico, psicológico y político que excede los marcos de este artículo.

 

TESTIMONIO
“Encontré su página en Internet buscando información sobre incesto, necesito un consejo, hace 3 días estuve a punto de cometer incesto con mi hijo, por suerte recobré la cordura y paramos antes, soy casada, mi hijo de 15 años. Como mi esposo se va a trabajar temprano, mi hijo tiene la costumbre de venirse a acostar conmigo y dormimos hasta tarde, de un tiempo a la fecha estando acostada sentía donde él me abrazaba tratando de rozar con su miembro mis caderas pero yo no quería verlo del lado sexual hasta que últimamente yo también he ayudado a tener un contacto más íntimo, bueno los dos siempre con calzón, no quería decirle nada por miedo a que se cohibiera o se volviera rebelde no sabía cómo afrontarlo pero llegamos a tal grado de excitación que sacó su miembro y me lo puso entre las piernas, no hubo penetración pero aunque yo también estaba excitada me paré, desde ese día no ha vuelto a mi cama en las mañanas y anda como serio no sé qué decirle o explicarle que está mal lo que estuvimos a punto de hacer, simple y sencillamente no me atrevo a verlo a la cara, pero no quiero que se vea afectado en un futuro”.

Nota del editor: meses después nos manda este preocupante mensaje:

“En ese momento que le escribí estaba espantada y no sabía qué hacer, me sentía muy mal, pero ya hoy después de tener relaciones sexuales con mi hijo no siento ese lazo de culpa por la moral, la religión...

Si le dijera que hacer el amor con mi hijo es mucho más placentero, más rico, más tierno, no tengo palabras para explicarlo; creo que solamente lo entenderías si vivieras una cosa parecida a todo esto que es la seducción y el placer, sobre todo si es tu hijo quien te hace sentir tan bien”.


Nota del Dr. Sapetti: en el caso de los testimonios y las preguntas, han sido cambiados los nombres (o se han omitido), las edades y otros datos que hubieran hecho posible el reconocimiento de los mismos.

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