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Yocasta: “...tú
no sientas temor ante el matrimonio con tu madre, pues muchos son
los mortales que antes se unieron a su madre en sueños. Aquel
para quien esto nada supone, más fácilmente lleva
su vida”.
Sófocles, “Edipo Rey” (496, AC).
Nos ha llamado poderosamente la atención
que una de las palabras clave por la que los visitantes ingresan
a www.sexovida.com es “incesto”,
lo que daría a pensar que este hecho –o el interés
por el mismo- es más frecuente de lo que se supone. Asimismo
hemos recibido en nuestra sección consultorio varios testimonios,
de los cuales hemos elegido tres de ellos para que nos permitan
tener una aproximación a esta inquietante temática.
También habría que destacar los contenidos paidofílicos
en el testimonio 3 y homoeróticos en el testimonio 2.
Recordando algunas consideraciones explicitadas anteriormente diremos
que, como hecho social, está presente desde el mismo inicio
de la cultura: Levi-Strauss considera que la prohibición
del incesto determina el paso del estado de la naturaleza al estado
de la cultura, sostiene que es el procedimiento fundamental gracias
al cual y por el cual se logra pasar de la animalidad a la cultura.
Para Marcuse esta prohibición nos cierra el paso hacia nuestra
verdadera naturaleza: la perversidad polimorfa.
Lo cierto es que el tabú del incesto se
extiende a lo largo y lo ancho de la historia de todas las culturas
y civilizaciones imponiendo su ley represiva. En todos los tiempos
ha habido transgresiones, como lo registra el arte y la historia
(recordemos a Edipo, al rey Cambises, a Lot y sus hijas, los faraones
egipcios, los Incas).
Este horror frente al incesto manifestado en los
pueblos primitivos, y que variaba en el grado de la prohibición
(a veces era con la cuñada, otras veces con los padres y
no con los hermanos, o entre la suegra y el yerno), revela por un
lado la existencia de un deseo muy poderoso que debe ser controlado
y por el otro la existencia de una conciencia social preparada para
ejercer ese control.
Si no existiera ese deseo tan fuerte evidentemente
no hubiese sido necesario prohibirlo. Bien dice Levi-Strauss que
“el psicoanálisis descubre un fenómeno universal
no en la revulsión frente a las relaciones incestuosas sino,
por el contrario, en su búsqueda”.
Uno de los pilares fundamentales en la teoría
freudiana es el complejo de Edipo, que se origina en sutiles e intrincados
mecanismos donde hay un permanente interjuego entre deseos incestuosos
y prohibiciones que emanan de los mismos. En última instancia
para Freud la prohibición del incesto les permite a los hijos
acceder carnalmente a otra mujer o varón que no sean los
propios progenitores.
Testimonio 1
S., 30, Argentina
Deseo saber que aspectos benéficos tiene únicamente
la relación sexual de madre a hijo, sin considerar embarazo,
y sin implicar cuestiones de violencia o cualquier tipo de abuso.
Me gustaría saber dónde puedo consultar bibliografía,
casos e información al respecto. Gracias.

Gabriela de Estrée y su hermana, Escuela de Fontainebleau
(1595)
Testimonio 2
Celia, 18, España
Hola, doctor, bueno quería comentarle esta situación,
en la cual en esta etapa de mi vida quisiera saber qué hacer.
Hace años ya, mi hermana comenzó a tener ciertos juegos
conmigo cuando era niña, apenas tenía 5 ó 4
y ella me doblaba a los 12 ó 13, en realidad, para esa etapa
no entendía qué era eso. Pero cuando fui creciendo
me fui dando cuenta qué era. Hoy en día, soy una chica
de 18 años y ella tiene 25...la quiero como mi hermana, no
como algo más y ella todavía sigue haciendo tales
cosas.
Yo a veces he querido no hacerlo pero no sé como decirle
que no, me da como pena, a veces siento que soy culpable, por no
decir nada y a la vez porque siento que fallo a mis padres... sin
embargo a veces me gusta, otras no quiero...en realidad es muy confuso.
Sé que no m gustan las mujeres porque no la veo de esa forma,
si no a mi hermana, también está el problema de que
siempre que hacemos eso ella me habla de otra cosa, como si no hubiéramos
hecho nada, por eso me da pena tocar el tema.
Pero quisiera parar esto, ¿qué debo decirle? sobre
que a veces quiera tocarla...eso... también... ¿qué
debo hacer? porque me gusta hacer eso, cuando sé que no está
bien y termino lamentándome.
Edipo ante la esfinge, J. D. Ingres
Testimonio 3
Juan, 48, México
Estimado Dr.: Me encuentro con esta fabulosa página
donde podemos contar con su profesionalismo y evidente muestra de
altruismo hacia esta sociedad virtual y compleja. Hay temas q son
difíciles de exponer, como por ejemplo lo referente al incesto.
Nunca me imaginé, q en mi caso, una vez viera crecer a mis
hijas, me iba a despertar ese deseo sexual hacia ellas. Es cierto
q luego de mi divorcio he estado solo (5 años aprox.) y eso
creo q haya colaborado a mi acercamiento a ellas, en especial a
la menor q sólo tiene 12 años y q es con quien he
tenido ciertas situaciones q entran en el “mundo oscuro”
del amor filial.
He leído a varios de sus pacientes virtuales y estoy de acuerdo
q la moral, las leyes, la religión y la idiosincrasia de
cada pueblo del mundo, son los q al final determinan las conductas
q son o No aceptadas. Son interminables los tabúes q han
venido cayendo desde hace unos 100 años hacia acá,
sobre todo en el aspecto de la sexualidad. Lo q se conoció
como la liberación femenina, se ha convertido hoy en día
en una actitud mundial casi inimaginable y esto ha traído
como consecuencia una apertura casi ilimitada de la mente en las
mujeres, sobre todo del mundo occidental.
Es casi increíble ver la cantidad de páginas dedicadas
al incesto y al sexo consentido con menores desde los 10 años
en adelante, entendido q la pedofilia es otro tema muy delicado.
El caso es, mi estimado Dr., q con mi niña menor he tenido
roces de tipo sexual, siempre con las limitaciones q ella misma
ha impuesto y q por supuesto he respetado. Pero igual, no deja de
pedirme q le rasque la espalda, masajes, y de allí devienen
otras caricias q me llevan a tocar sus nalgas, sus pequeños
senos y su sexo. Aunque me dice que la deje, mientras lo hago, puedo
sentir sus movimientos cadenciosos de placer y su humedad.
Ya ha tocado mi pene y nos hemos besado con una evidente curiosidad
compartida. Hemos mantenido siempre una relación normal de
padre e hija, salimos, comemos, nos jugamos, me cuenta de los chicos
q le gustan, etc. En fin, ni ella ni yo sentimos q estemos haciendo
algo q no sea compartir íntimamente momentos muy especiales.
El sexo tan abierto como lo estamos viendo en nuestros días,
sin entrar en si es bueno o No, va a hacer q se tenga otra perspectiva
de las relaciones y de la sexualidad entre los humanos. Aquellos
traumas parecieran q poco a poco van a ir quedando relegados, en
vista q cada vez existen menos sentimientos de culpabilidad porque
ya el sexo se está manejando con muchos menos tabúes.
Ese grado de culpabilidad más bien es lo q estoy sintiendo
yo por la crianza q s nos han dado. Con frecuencia recurro a la
masturbación pensando en lo q he compartido con ella.
..........................................................
Decíamos en un artículo anterior
que, a partir de nuestra experiencia clínica y de trabajo
comunitario, las relaciones incestuosas -medie o no violencia- generalmente
producen una experiencia traumática agravada por el silencio
y el ocultamiento que acrecientan la culpa. Las secuelas psicológicas
de este acto pueden ser abarcativas del conjunto de la personalidad
generando cuadros depresivos u otros puntualmente relacionados con
el área sexual, por lo que no le vemos efectos “benéficos”
ni es un mero “compartir momentos muy especiales” y
sí ver consecuencias devastadoras en los hijos que padecieron
prácticas incestuosas.
*Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra,
sexólogo clínico, autor de “Los senderos masculinos
del placer” (Editorial Galerna) y de “Confesiones íntimas.
Historias reales de sexo y pasión” (Ediciones B).
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