Devotee y Wannabe: Marginales del Ciberespacio* (Parte II)
 

*Lic. María Elena Villa Abrille

Psicóloga-Sexóloga Clínica- Especialista en Sexualidad de las Personas con Discapacidades-Miembro de la Comisión Discapacidad de la Revista de SASH (Sociedad Argentina de Sexualidad Humana)

villaabrille@fibertel.com.ar
villaabrille@gmail.com

El fenómeno WANNABE

Para el wannabe (Nota del editor: contracción de “I want to be” –yo quiero ser-) pertenecer ocasionalmente y de manera ficticia a la comunidad con discapacidad, no es suficiente.

Siente la necesidad abrumadora de ser una persona discapacitada.

Para él su vida es nula e incompleta, a menos que sea un miembro de pleno derecho en dicha comunidad como persona discapacitada motriz.

Existen paralelismos entre cómo se siente el wannabe y cómo se siente alguien con disforia del género, pues de hecho, tanto para el uno como para el otro la percepción que tienen, es la de estar en el cuerpo incorrecto.

Su completud se logra solamente con la discapacidad elegida y buscada.

La mirada social condena estas conductas, dado que en la mayoría de los casos  consideran a las personas con discapacidad casi ángeles, asexuados y sin ninguna manifestación sexual, por lo tanto muchos menos, si son  objeto de deseo de otros.

Las variantes sexuales son tan variadas y el objeto de erotismo y seducción tan diferentes que nos encontramos en un terreno pocas veces transitado.

El descubrimiento de la existencia de personas con estas elecciones y/o preferencias, surge a partir, fundamentalmente, de Internet. Si bien en la bibliografía médica, comenta el Dr. Richard Bruno en “Disability and Sexuality” existían desde el año 1800 estos casos, para un gran número de personas, su aparición se remite a los últimos años.

Lía Crespo en una ponencia en el XIX Congreso Internacional de Rehabilitación en el año 2000 en Río de Janeiro, Brasil, comenta que recién en el año 1999 escucha por primera vez hablar de este fenómeno en un centro de rehabilitación, y personalmente desde el año 2004 en que me preguntan por el mismo en un foro de discapacidad y sexualidad del cual soy moderadora: www.redconfluir.org.ar

Evidentemente nos encontramos ante una parafilia, que aparece en los primeros años de vida hasta la adolescencia y que se observa en varones en un 20% más que en las mujeres y esto se observa en el testimonio de algunos devotee en los foros temáticos, si bien en algunos otros casos, podríamos decir que funcionan como seudoparafilias donde la gran mayoría de ellos no llegan a concretar sus fantasías a lo largo de toda su vida.

Es importante prevenir a las personas con discapacidad motora que existen quienes tienen inclinaciones diferentes y parcializadas, que no toman a la persona en su totalidad, sino que el objeto de atracción es la silla de ruedas o el miembro amputado, acercándose de una manera, por demás aduladora de la discapacidad y de sus limitaciones, que mediante encuentros furtivos y engañosos, dañan a la persona.

En una investigación que se publicó en BBC MUNDO en abril de 1995, la revista británica Disability Now, dio a conocer estadísticas de Inglaterra donde sólo la mitad de las personas discapacitadas afirmaron haber tenido relaciones sexuales en un periodo de un año. Dentro del porcentaje de los “sexualmente activos”, una gran mayoría habría recurrido a servicios de acompañantes pagos, evidenciando también que un gran número de encuestados se consideraron excluidos de la sociedad en cuanto a sus necesidades sexuales.

La experiencia de Gran Bretaña contrasta con la situación en Holanda, donde ese segmento de la población cuenta con servicios especializados en sus necesidades sexuales.

La Fundación Holandesa para la Mediación en las Relaciones Alternativas es un servicio que emplea a un equipo de trabajadores sexuales de ambos sexos especialmente dirigido a las personas con discapacidades.

Aunque la mayoría paga el precio total de los servicios sexuales, algunos se benefician de subsidios abonados por autoridades locales.

En una sociedad que rinde constante tributo a la imagen exterior y a un ideal de belleza estereotipada y rígida, las personas con discapacidad que no han logrado fortalecer su propia imagen y autoestima, viven en un gran aislamiento.

Si le sumamos a esto, las dificultades para tratar el tema tanto en las familias, escuelas, espacios de rehabilitación y medios de comunicación en general, esta realidad se torna más desalentadora aún.

TESTIMONIOS

“Desde hace mucho tiempo siento atracción por hombres amputados de las dos piernas. Me gustaría conocer un chico así, además que sea sincero, respetuoso y muy cariñoso...”

”Busco amiganovia amputada, no importa biamputada, lo importante es que sea dulce mujer”.

”Deseo relacionarme con chico gay amputado, si te interesa...”

”¡Adelante! son las personas más macanudas del mundo así las prefiero, quisiera conocer personas con discapacidad congénita, polio, luxación de cadera o que caminen con ritmo, el amor hay que disfrutarlo”.

Hoy el ideal de belleza institucionalizada por la cultura y por la moda está dando lugar a otros modelos que siempre han existido y que traen consigo una belleza diferente con nuevas formas de comunicación, de sensualidad y de erotismo.

Nota del Dr. Sapetti: este artículo ha sido dividido en cuatro partes, por lo que se completará en próximas entregas. Como artículo complementario se aconseja la lectura de Parafilias.

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