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La masturbación es uno de los
tabúes más acendrados en nuestra cultura; la palabra quizás
provenga del vocablo latino manus stuprare, algo así
como cometer estupro contra uno mismo utilizando las manos.
Si tenemos presente que el término estupro conlleva
una acción vergonzosa o infamante, queda a la vista la censura
que la palabra masturbación lleva implícita. Ya que nos referimos
al origen de los términos, podría citarse una curiosidad relacionada
con la palabra onanismo que, como se sabe, es otra
manera de nominarla. Deriva de Onán, personaje bíblico
que, a la muerte de su hermano, le fue ordenado por mandato
divino copular con la viuda. Para no embarazarla, el desdichado
Onán, eyaculó fuera de la vagina de su cuñada; tras
lo cual, por la pérdida de simiente y la desobediencia
de la ley de Levirato, fue castigado por Yahvé. Podrá
observarse que, en realidad, más que un acto masturbatorio
fue el primer caso consignado de un método anticonceptivo
-el coitus interruptus- que, como nos dice el historiador
francés Philippe Ariès: "entre toda la panoplia
de pócimas, de fundas fálicas, de tampones vaginales, de dispositivos
y demás prácticas, sólo el coitus interruptus -el "crimen
de Onán"- era responsable de la formidable inversión
de la demografía contemporánea, de ese descenso de la natalidad".
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