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Si bien no
podemos hablar de relación causa-efecto podemos ver que muchas mujeres anorgásmicas
dicen que nunca se masturbaron, o sea que no han aprendido a reconocer por sí mismas sus
propias zonas erógenas. Con esto no estoy diciendo que todas las mujeres que se han
masturbado sean orgásmicas. Ahora bien: la masturbación femenina ha sido más reprimida
y censurada que la masculina y la llevó a sublimar en tareas sociales y culturales,
artísticas o científicas, cuando no religiosas. Muchas mujeres confiesan que empezaron a
autoestimularse luego de casadas. La manera más común de hacerla es por frotamiento
clitoridiano y de labios menores. Le siguen en frecuencia la introducción de los dedos en
el introito vaginal, el roce contra la cama o la almohada, el roce en la cara interna de
muslos o la inclusión de ayudas sexuales (vibradores, falos artificiales) que
conllevan o no la penetración. Otras mujeres refieren que lo hacen con el chorro de agua
del bidet.
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