¿Es cierto que se usan técnicas de autoestimulación en los tratamientos sexológicos? ¿Esto no es una incitación al onanismo?
 

En el libro Manual de sexualidad masculina, 2ª ed., que escribimos con el doctor Mario V. Kaplan, hablamos -al igual que otros colegas como Helen Kaplan o Masters y Johnson- de la posibilidad del empleo de la autoestimulación con fines terapéuticos, siempre y cuando el paciente lo acepte, para revertir casos de eyaculación precoz o impotencias o anorgasmias. Por supuesto me refiero a una autoestimulación encuadrada dentro de ciertos parámetros como las técnicas de parada-arranque, a realizar fuera de la consulta, para reeducar los tiempos internos del individuo y percibir las sensaciones previas al orgasmo, en aras de prepararse para sus encuentros sexuales posteriores; en los casos de mujeres que no llegan al orgasmo puede ser algo preparatorio y quizás la única manera no exigente que tienen de lograrlo antes de probar con su compañero.

Recién a fines del siglo XIX comienza a producirse un cambio de mentalidad y a considerarse que la masturbación no era causa, sino que podía, en los casos compulsivos, ser consecuencia de disturbios mentales. Entre 1911 y 1912, en la Sociedad psicoanalítica de Viena, hubo un Simposio sobre el onanismo. Allí, Freud habla de un retorno terapéutico del onanismo; en el mismo encuentro, Wilhelm Reich llegará a decir que "si un paciente logra su primer orgasmo, por lo menos masturbatoriamente, es un logro en camino hacia la mejoría". También sostenía que los padres intentaban suprimir la sexualidad infantil para facilitar la sumisión de los hijos al poder de la autoridad paterna.

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