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Puede ocurrir
que la masturbación responda a causas no eróticas como estados obsesivo - compulsivos o
como forma de calmar momentos de angustia. Es aquella que se hace sin placer, como un
ritual, impulsivamente, o a la que se recurre frente a una situación tensionante, a veces
sin importar el lugar, el momento o el entorno. Cualquier estado de angustia que provoque
displacer, lleva a una masturbación como manera de vivenciar, aunque efímeramente, una
sensación placentera pero no suele ser eficaz para resolver ningún conflicto. Si un
chico se estimula sus genitales es parte de su desarrollo psicosexual, pero si lo hace en
público, en la escuela o de una manera irrefrenable, no es que tenga un problema causado
por la masturbación sino que se masturba como consecuencia de una dificultad a la que no
encuentra solución. Otro sería el caso de aquellas personas que se masturban de manera
excluyente y no entablan relaciones con ningún sexo. Podría encubrir personalidades
esquizoides, introvertidas o fóbicas que temen el contacto con los otros y prefieren
refugiarse en un mundo de fantasías por temor a la realidad.
En
determinados casos podríamos detectar comportamientos patológicos, como aquellos que se
dan fuera de contexto. Si un individuo en vez de hacerlo en su intimidad se masturba
públicamente mirando parejas, es evidente que está cayendo en una parafilia -cuando
se necesitan de actos inusuales o extravagantes para lograr la excitación-, en este caso
son exhibicionistas o voyeuristas. Otro rasgo que podría denotar cierta
anormalidad es cuando se vuelve un modo exclusivo de obtener placer. Habría que revisar
en estos casos qué es lo que impide relacionarse sexualmente con otras personas porque,
evidentemente, algo no está funcionando adaptativamente en su estructura psicológica.
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