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Es bastante
común que las parejas practiquen juegos de estimulación manual-genital, pero a esto yo
no lo llamaría masturbación (que, sensu estricto, significa estimulación
sexual por uno mismo, a solas) ya que es un juego erótico de estimulación
compartida. Una variante sería masturbarse mirando a la compañera; otra serían aquellos
que necesitan de la estimulación directa para poder concretar el acto sexual. Por
ejemplo, en los varones que han cruzado la barrera de los 50, puede ser un recurso que
utilicen ellos mismos frente a sus parejas.En otro orden de cosas, hay eyaculadores
precoces que la utilizan previamente para hacer más prolongado el coito, pero es un
pésimo recurso porque a medida que pasan los años, la capacidad de recuperación
disminuye y conseguir una erección y, más aún, un segundo orgasmo, ya no resulta tan
sencillo como a los 20 o 30.
En los
adolescentes se da con mayor frecuencia debido a la irrupción de un intenso impulso
sexual por la llegada de hormonas al torrente sanguíneo, lo que produce una
intensificación de la libido (energía sexual). Los jóvenes pueden hacerlo una,
dos o más veces al día, sin que los afecte en nada, porque ese flujo hormonal les otorga
una pulsión sexual que necesitan canalizar y que su plena vitalidad permite sin
consecuencias ulteriores. Si bien es cierto que disminuyen la frecuencia masturbatoria
cuando comienzan a hacer el amor con las chicas o chicos, suelen coexistir ambas
prácticas.
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