Melatonina y sexualidad

Hemos tenido diversas consultas sobre la posible utilidad de la melatonina para mejorar la función sexual. Los primeros datos de que la melatonina (uno de los llamados “cronobióticos”, porque regula nuestro reloj interno y las fases del sueño), -neurohormona segregada por la glándula pineal- podría desempeñar un rol importante en la función genital llevan casi un siglo. Ya en 1889 un médico suizo había descrito un tumor de esa glándula lo que alteraba la producción de melatonina. A partir de allí fueron varios los investigadores que hicieron aportes en este sentido.

Es sabido que este compuesto, que producimos todos nosotros internamente, se utiliza:

  • Para el tratamiento del insomnio

  • Para regularizar trastornos del sueño en  aquellos que tienen “el sueño cambiado” (les cuesta dormir a la noche y tienen somnolencia diurna, como ocurre con el envejecimiento)

  • En aquellos que padecen, por su trabajo o por vuelos transmeridanos (“jet lag”) –hecho que padecí personalmente en un viaje a China y que pude paliar con melatonina-, alteraciones en el ritmo horario del dormir (“ritmo circadiano”)

  • En trastornos del sueño en ancianos

  • En trastornos del sueño en pacientes tratados con beta bloqueantes (p.ej.: atenolol)

  • Como reemplazo de las benzodiazepinas (a las que muchos son adictos) de toma nocturna

  • También como coadyuvante de los tratamientos para el cáncer ya que eleva el nivel de las defensas

  • Como un poderoso antioxidante (en este sentido es beneficiosa como complemento en los tratamientos de enfermedades neurodegenerativas tales como el mal de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, la corea de Huntington, etc.)

Es común escuchar o leer que la melatonina (al igual que la DHEA –dehidroepiandrosterona-, a la cual creo que debemos prestarle atención como incentivadora del deseo sexual y la erección) prolonga la vida o retarda el envejecimiento, pero es algo que está en vías de investigación y no se puede afirmar con certeza. En un próximo artículo abordaremos esta temática (“cronobiología del envejecimiento”).

Sabemos que la producción de melatonina decrece luego de los 40 por lo que hay quien sostiene que habría que agregar suplementos de melatonina y también de Vitamina E para mantener una adecuada salud sexual. Otros sostienen que mejoraría la función prostática, optimizando además la absorción del zinc (mineral que tiene una función antioxidante y también es un nutriente prostático y testicular) al igual que neutralizaría en parte la oxidación de las LDL (el llamado “colesterol malo” que es causal de arteriosclerosis).

En nuestra práctica clínica hemos visto mejoras en la actividad sexual en aquellos varones que presentaban problemas erectivos o de disminución del deseo sexual (en este caso también en mujeres) asociados con trastornos del sueño, estados de cansancio o estrés reiterados o al uso crónico de psicofármacos que en muchos casos hemos podido suspender y reemplazar por melatonina: aquí pude observar mejoras en las erecciones nocturnas y del despertar, quizás por una doble efecto: la suspensión del psicofármaco y la acción benéfica de la melatonina.

Como cierre diré que en dosis adecuada y prescrita en forma correcta, puede ser útil en recuperar una salud sexual tanto en varones como en mujeres, siempre asociada a criterios higiénico-dietéticos o, cuando es necesario, como coadyuvante de los tratamientos sexológicos modernos como son las Terapias Sexuales o el Viagra.