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Por Andrés
Flores Colombino
Cuadernos de Sexología Nº 7, 1988
PSICOPATOLOGIA DE LAS
PARAFILIAS
En
tanto la parafilia es una trasgresión, una infracción, también es un síntoma
psicopatológico. Sin embargo como capítulo psicopatológico tardó mucho en
iniciarse y lo hizo mucho más tarde que el de otras alteraciones psíquicas.
Era un tema poco abordado en la enseñanza de la Medicina y el Derecho. "No
obstante ello", dice Saurí (50), "lo perverso (parafílico) participa
del proceso de personalización al mismo título que lo psicótico, lo neurótico
y lo psicopático".
El psicoanálisis fue la escuela
que estudió más profundamente la psicopatología de las parafilias -perversiones
según su lenguaje-. En 1905, Freud (22) clasificaba las "aberraciones
sexuales" de acuerdo a las desviaciones del objeto sexual y por las
desviaciones del fin sexual. Más tarde, la sexualidad infantil es presentada
como caracterizada por una gran cantidad de pulsiones parciales,
como ver, oler, mostrar, golpear, morder, etcétera, surgidas de diversas
zonas erógenas como la boca, el ano, la piel en general, los genitales.
Por un largo proceso, las pulsiones parciales se subordinan a la primacía
genital. Pero si el mismo fracasa, las pulsiones parciales compiten
con el impulso genital y ocupan su lugar.
En las
perversiones, la pulsión parcial dominante se exterioriza libremente. En cambio, en las
neurosis queda reprimida y aparece el síntoma. De aquí deriva el conocido aforismo
freudiano de que "la neurosis es el negativo de la perversión".
Sobre la base
de la teoría de la libido formulada por Freud y Karl Abraham, las perversiones se
explican como procesos de fijación y regresión a los niveles pregenitales del
desarrollo (oral y anal). Nuevos estudios de Freud demostraron que la sexualidad
infantil y las pulsiones parciales dominantes no llegaban hasta la adultez sin represión,
sobre todo a nivel del Complejo de Edipo. Ya no se habla de que la neurosis es el negativo
de la perversión y viceversa. Fenichel (18) en 1945 continúa esta línea teórica y
plantea que "la perversión es una técnica defensiva para eludir la angustia de
castración y el sentimiento de culpa incestuosa de la fase edípica con el fin de
alcanzar el orgasmo genital". Incluye a las perversiones entre las neurosis
impulsivas, al igual que más tarde Bleger y colaboradores (8).
Profundizando
en la psicopatología, Karpman (30) ha afirmado que existirían las neurosis
parafílicas, a las que Fenichel denomina -como vimos- neurosis impulsivas, que
provienen de las mismas fuentes que las neurosis ordinarias, pero formando un grupo
propio, preciso y diferenciado; que a partir de ese desarrollo común, se produce una
diferenciación como consecuencia de un hecho: el neurótico enfrentado con un problema
sexual y emocional, reprime la tendencia sexual prohibida y la exterioriza mediante
trastornos psicosomáticos o de otra conducta socialmente inocua; en cambio, el
parafílico no puede reprimirla e incurre en una conducta simbólica poco disimulada. Como
su forma de expresión ha sido inhibida por un monto mucho menor de represión, es mucho
más fuerte que el instinto sexual normal, buscando, en forma impulsiva, la ratificación
de una urgencia que al parecer es insaciable. Las neurosis son más plásticas y móviles
y las parafilias impresionan por su rigidez e inmutabilidad.
Hans Sachs en
1923 afirmaba que la perversión es solo la parte consciente de un sistema de hechos
reprimidos. "La diferencia entre perversión y neurosis radica más bien en que el
síntoma neurótico es egodistónico (extraño al individuo), mientras el síntoma
perverso es sintónico con el Yo, y se acompaña de una descarga de placer en forma
de orgasmo genital. La egosintonía de los actos parafílicos es común con la de los
actos psicopáticos, psicóticos, los adictos a las drogas y los caracteriales. Pero a
diferencia de ellos, el acto parafílico se acompaña siempre de una descarga genital y
esto lo destaca clínicamente del resto", dicen Etchegoyen y Arensburg (17). Afirma
Chazaud (11) que "mientras el neurótico tiene con la sexualidad únicamente
relaciones sustitutivas, y se presenta en el plano consciente como suficientemente
"desexualizado", el síntoma parafílico aparece siempre como directamente
sexual. Las actividades parafílicas se cumplen con la finalidad explícita de
alcanzar el goce sexual, y para eso apuntan desde cualquier aspecto. En el instante del
acto, el parafílico está de acuerdo con su impulso. Este es el escándalo". Freud
(22) afirmaba que "el sentimiento de felicidad experimentado al satisfacer una
pulsión instintiva indómita, no sujeta a las riendas del Yo, es incomparablemente más
intenso que saciar un instinto dominado". Pero este placer así anunciado no fue
confirmado por todos los autores. Los perversos (parafílicos) no gozan como ellos creen,
sino que se autoengañan por idealización y otros mecanismos de defensa. La supuesta
liberación constituye el sometimiento a un Superyó sádico, que engaña al Yo como en
toda reacción maníaca, como lo afirmaba Garma, citado por Yampey (54).
De allí que
los así llamados psicópatas sexuales, que no mantienen en la intimidad sus
preferencias y las viven con caracteres antisociales y criminales, tienen con las
parafilias sólo diferencias de grado, no de naturaleza. Dice Karpman (30) que aún el
criminal sexual, portador de una parafilia o varias, es raro que sea portador de una
psicopatía o "personalidad psicopática" o trastorno de la personalidad, en
términos psiquiátricos actuales. Psicopatía y parafilia provienen de fuentes
diferentes, dice, mientras neurosis y parafilias tienen fuentes semejantes. Termina
afirmando que todos poseemos algunos elementos neuróticos, parafílicos y de psicopatía
sexual, y deberíamos saber que en cada uno de nosotros duermen, agazapados, los elementos
que pueden determinarlas. Al disgusto y al espanto con que reaccionamos ante las
parafilias, deberíamos dar un paso de mayor comprensión.
Sin embargo,
Alonso Fernández (1) dice que "el ser sexualmente extraviado no contiene valencias
neuróticas de cierta especificidad", aunque reconoce que es frecuente en ellos la
neurotización secundaria por la íntima tragedia personal producida por el hecho de no
poder resistir el embate de sus impulsos sexuales desviados. De allí los frecuentes
cuadros depresivos y reacciones y desarrollos paranoides por parte de los neurotizados,
poseídos por el temor de incurrir en actos aberrantes. Este mismo autor señala que las
parafilias "por antonomasia es un fenómeno psicopático". Aunque con
características diferenciales de las psicopatías comunes, pues no siempre están
ausentes los sentimientos amorosos ni siempre presente la destructividad.
Para Bleger
(8) lo perverso (parafílico) se trataría de una parte inmadura de la personalidad, un
"núcleo aglutinado", que despliega sus identificaciones múltiples con
distintas fantasías, ante la parte más madura de la personalidad, la cual queda sometida
durante el episodio perverso a aquel núcleo psicótico, para recuperarse después. Por
eso, la perversión (parafilia) no se trata sólo de una distorsión o aberración de la
sexualidad, sino de una ficción de sexualidad o genitalidad, que se emplea con el
fin de controlar aspectos psicóticos, de evitar o prevenir la disgregación psicótica.
Isabel Boschi (9) dice que cuando se desempeñaba como terapeuta de "familia con un
miembro psicótico o autista", halló entrecruzamientos entre situaciones que
parecían poco modificables que la psiquiatría califica de "conductas
psicóticas" y la sexología de "conductas parafílicas". Encuentra en
ellos cuatro procesos semejantes: 1º) Nos interrogamos sobre la preponderancia e
interrelación entre lo pre y postnatal; 2º) Los contextos familiares no llegan a
favorecer un equilibrio entre los procesos de diferenciación y pertenencia que favorezcan
el desarrollo individual; 3º) Prevalece el mandato "deber ser" sobre el placer;
y 4º) Las estructuras de crianza familiar son rígidas, poco flexibles, pobres en matices
afectivos.
Rosolato (49)
por su parte dice que en el parafílico predomina un hedonismo que marca el fracaso
del principio de realidad frente al principio del placer y desde una posición en que la
ilusión narcisista impera en su vida sexual, el parafílico crea, a partir de la
renegación (reprobación), una legalidad particular, que relacione deseo, placer y ley de
un modo tal que "el placer es signo de que la ley es su deseo". Este deseo
subvierte el orden simbólico instaurado por el complejo de Edipo. El parafílico crea una
sexualidad que escapa a las reglas del lenguaje del sexo y se constituye en un discurso
sexual privado, que suprime todas las diferencias que podría sacar al sujeto del
mundo imaginario, en el sentido de Lacan. El mundo externo del parafílico revela un
ligamen narcisista, con lo que no hay diferencia entre objeto y sujeto, y el
objeto es afectivamente indiferente para el sujeto parafílico, que lo desvaloriza y
usa para sus fines. Clavreul (10) afirma que existe un desconocimiento de la intención
del otro y cada uno de los integrantes es un mero juguete que consiente.
La
imprecisión conceptual y clasificatoria procede, en parte, del hecho de que las
parafilias representan actuaciones, comportamientos impulsivos que implican al ambiente
inmediato. Difiere de otras actuaciones porque suelen ostentar una fachada que encubre el
propósito cruel y desnaturalizador que lo vincula con la psicopatía. Meltzer (36) dice
que la actuación perversa (parafílica) consiste en alterar lo "bueno" para
convertirlo en "malo", aunque conservando la apariencia de bueno.
La discusión
de si las parafilias son neurosis especiales o trastornos de la personalidad o
psicopatías, fue resuelta en la Clasificación de Enfermedades Mentales de la Asociación
psiquiátrica Americana, pues aparece en el capítulo de los Trastornos psicosexuales o
Trastornos sexuales y de la identidad sexual, como un subcapítulo aparte y bien
diferenciado, con el Código F65.
CAUSAS DE LAS PARAFILIAS
No se han
establecido causas demostradas de parafilias, pero "es indudable, dice Karpman (30),
que ellas derivan de la atmósfera familiar y social enferma en que se desarrolla el
niño". El mal manejo por parte de los padres de la ingenua curiosidad sexual
infantil y de los juegos sexuales de los mismos, tratados con represión enfermiza,
evasiones, racionalizaciones y prohibiciones estrictas, cierra el camino a un
desarrollo sexual normal, e inclina al niño a manifestaciones parafílicas.
La ignorancia
que preserva la inocencia es una falacia perniciosa que ha traído muchos males a la
humanidad, entre ellos, las parafilias. Enfrentar la sexualidad con inteligencia,
amplitud, apertura y naturalidad, previene las parafilias.
Un hecho
interesante es que los parafílicos provienen de familias en que no se han dado otros
casos de sexualidad parafílica. Es decir, no se hereda. Tampoco se aprende por
imitación, sino por proscripciones y represiones irracionales que cierran caminos
normales y abren otros vicariantes, anómalos, inhabituales, extravagantes, elegidos entre
el rico y variado repertorio de nuestro capital originario infantil. Si es verdad lo que
afirmaba Freud que el niño es "un polimorfo perverso", allí está la cantera
de la parafilia.
"Todos
somos como Jekyll" -dice Kolosimo (31)- "pues en cada hombre bien formado por la
educación, convive esa flor y nata de los pícaros que es el hombre de los instintos
primarios". Las parafilias nacen en la infancia y la primera adolescencia, edad en
que los "deseos secretos" son inevitables, aunque podrían dejar de serlo si
educáramos por el diálogo y el conocimiento de estas posibilidades.
No existe
ninguna teoría que explique todos los casos de parafilia, o todas las parafilias en su
conjunto. Pero las teorías existentes son válidas para determinados casos. Recorramos
algunas de esas teorías que poseen mayor predicamento en el campo clínico.
1.
Experiencias accidentales. Tiefer (51) señala que las experiencias accidentales
vividas por el niño y el adolescente pueden ser definitivas en la psicogénesis de las
parafilias. "Por ejemplo" -dice- "un bebé puede excitarse sexualmente al
ser tocado en los genitales durante el cambio de pañales, y tal acontecimiento puede
coincidir con la mirada de una mujer de largos cabellos plateados. En su adolescencia, el
muchacho se masturba y fantasea con cabellos plateados, dotándolos de muchas asociaciones
eróticas. La combinación habitual del pensamiento de los cabellos y la excitación se
vuelve tan fuerte, que la persona puede llegar a dudar de su capacidad de desempeñarse
sin ella". Esta experiencia o instancia de excitación, con ser única, puede ser
suficiente. Pero en otros casos debe ocurrir constantemente para provocar la fijación.
"Es muy probable" -dicen Money y Ehrhardt (37)- "que estos años
tempranos sean de fundamental importancia para sentar las bases de los precedentes de
todas las parafilias, si bien aún no es posible definir de modo más explícito el
efecto a largo plazo de las experiencias eróticas sobre la función psicosexual y
erótica definitiva."
2. Las
experiencias infantiles repetidas. Tales como ser vestidos con ropas del otro sexo por
sus padres que esperaban tener un hijo del sexo contrario, o por las niñeras; el mirar
los genitales de los adultos o las actividades sexuales o de excreción, así como la
ridiculización de sus genitales por pequeños o feos, o de sus capacidades eróticas, se
reviven en la adultez joven con formaciones parafílicas sorprendentemente elocuentes. Las
humillaciones o castigos físicos de los padres a los hijos, trocadas en agresiones
sádicas, o masoquistas, así como la urolagnia o erotización de la micción, o la
clismafilia o erotización del enema, o incluso el travestismo, son formaciones que
compensan su vergüenza o humillación anterior. La parafilia permite conquistar y superar
la ansiedad vivida en la infancia. Pero como dicen Money y Ehrhardt (37) "niños en
los que la experiencia sexual ha sido impuesta por un compañero de juegos de más edad o
por un adulto, pueden no manifestar forzosamente efectos deletéreos a largo plazo, en
especial si las consecuencias de la experiencia son sensatamente manejadas por los
adultos". Concluyen que "parece lícito afirmar que los fundamentos de la
normalidad o anomalía sexual como las parafilias parciales o completas, se establecen
mucho antes de la pubertad hormonal. Esta última sólo establece el grado de despertar
con respecto a una imagen que ya está previamente determinada por tener cierto grado de
potencia evocadora". Money (38) resume afirmando que las parafilias obedecen a un
polideterminismo secuencial multivariado.
3. Las
fantasías sexuales de la masturbación adolescente. Suelen tener una gran importancia
en la aparición de las parafilias, cuando esas fantasías poseen un contenido que las
favorece, como las de exhibicionismo o voyeurismo, de travestismo. Los contenidos sexuales
sádicos y masoquistas son bastante frecuentes como temática de todas las fantasías
experimentadas por las personas. La rigidez, la limitación estrecha de la fantasía en un
espectro de respuestas e imágenes poco convencionales, suele ser una constante del futuro
parafílico.
4. La
búsqueda adulta de experiencias nuevas. El individuo sometido a una intensa
represión sexual en la niñez y juventud, ya en la adultez, puede buscar aventuras
sexuales, vivir experiencias variadas que salen de las fronteras permitidas, como un acto
de libertad o de liberación. Se puede experimentar con la bisexualidad, el uso de
artefactos, el cambio de parejas y todo ello puede no traer consecuencias en su vida
sexual. Pero la práctica del sexo en grupo, de mirar el coito de otros, o exhibirse ante
personas conocidas primero, y luego desconocidas, prácticas sadomasoquistas y otras,
pueden poner de manifiesto la existencia de una disposición a las parafilias, que de otra
forma no se hubieran manifestado. Además, pueden llegar a tener un carácter adictivo:
una vez traspasada la barrera, de cometida la trasgresión con el placer consiguiente,
queda insaciado. Dice Michel Foucault que el perverso (parafílico) no se sacia nunca y
esta insaciabilidad también es erotizada. Estas eclosiones tardías de las parafilias se
caracterizan por la necesidad que tienen de codificar su actividad, y se conocen casos en
que se redactan contratos que los unen a sus compañeros sexuales. "La trasgresión
franquea una y otra vez una línea que luego se disuelve inmediatamente en el olvido,
retrocediendo así de nuevo hasta el horizonte inalcanzable. Pero para aquellos cuyo
interés en el sexo es `pura curiosidad´-dice Tiefer (51)- y no proviene de ningún
conflicto psicológico, la experimentación en última instancia se vuelve
auto-limitante".
5. Otras
causas. Money (38) ha recopilado una serie de observaciones comunicadas por
neurólogos que hallaban una relación entre la epilepsia del lóbulo temporal y
algunas parafilias, como el fetichismo y el travestismo compulsivos, que mejoraron con
tratamiento antiepiléptico o con electroconvulsoterapia. Se trataba siempre de pacientes
varones, y se acompañaba de una sexualidad grosera y desinhibida. Sus conductas equivalen
a fugas epilépticas o estados crepusculares incoercibles. Como hay casos que mejoran con
litio o antidepresivos o reguladores del humor, también se ha planteado la posibilidad de
que las parafilias estén vinculadas con ciclos maníaco-depresivos heredados. Y
los casos de hiperandrogenismo en que la testosterona esté muy elevada, también
se mencionaron como posibles causas de parafilias, que mejoran con el tratamiento con
antiandrógenos.
Los
mecanismos según las escuelas. En suma, el psicoanálisis señala el origen de las
parafilias en una experiencia traumática única o repetida por fijación en el Complejo
de Edipo y sirven para negar la posibilidad de la castración. La teoría de la conducta
las considera el producto de un aprendizaje incorrecto, a través del mecanismo del
"modelado" o "imprinting" de los etólogos, por experiencias sexuales
del periodo de diferenciación sexual y de la pubertad. Desde una perspectiva sistémica,
la definición de Isabel Boschi (9) dice: "Parafilia egosintónica es una
construcción particular centrada en las conductas sexuales, organizada en forma de
estructuras autísticas, por las que la comunicación con el mundo externo parece
interferido por tenaces mecanismos de mantenimiento de un mundo cerrado."
Money (38)
señala que en la Universidad de Pensylvania se planteó la hipótesis del
"aprendizaje por oposición" para los parafílicos, en que de la aversión
inicial a los actos parafílicos, se pasa progresivamente a una metamorfosis y se tornan
adictos a esas prácticas. Y es probable que la liberación de opiáceos fisiológicos en
el encéfalo, como las endorfinas, sea responsable de este cambio.
CLASIFICACIONES DE LAS PARAFILIAS
Cada autor
propone una clasificación diferente, aun después que Freud, basado en las publicaciones
de Krafft-Ebing, Moll, Moebius, Havelock Ellis, Schrenk-Notzing, Löwenfeld, Eulenburg,
Iwan Bloch y Magnus Hirschfeld, propuso el ordenamiento de las "aberraciones" de
acuerdo al objeto y al fin sexual desviado. A partir de estas clasificaciones iniciales,
donde cabía toda actividad sexual que no fuera la penetración del pene en la vagina de
dos adultos de mediana edad, han aparecido nuevos ordenamientos, aunque las desviaciones
sexuales descriptas parecen no haber variado con el tiempo, excluidas la masturbación, la
homosexualidad y el sexo oral o el sexo extraconyugal.
La
clasificación que tomamos de Quijada (44) en 1983, incluía 84 parafilias. El DSM IV de
la Asociación Psiquiátrica Norteamericana (4) de 1995 solo comprende 8 parafilias
típicas y unas 7 no especificadas. Comencemos por la última, que es la que está
vigente, y luego haremos un poco de historia con las anteriores.
| PARAFILIAS (DSM IV) |
| F65.0 Fetichismo [302.81] |
| F65.1 Fetichismo transvestista [302.3] |
| F65.2 Exhibicionismo [302.4] |
| F65.3 Voyeurismo [302.82] |
| F65.4 Pedofilia [302.2] |
| F65.5 Masoquismo sexual [302.83] |
| F65.5 Sadismo sexual [302.84] |
| F.65.8 Frotteurismo [302.89] |
F.65.9 Parafilia no especificada [302.9]
Escatología telefónica
Necrofilia
Parcialismo
Zoofilia
Coprofilia
Clismafilia
Urofilia. |
El código
F.65 tipifica a todas las parafilias en el DSM IV. Como internacionalmente se sigue
utilizando el DSM III para el diagnóstico de las enfermedades mentales, a la derecha se
incluye el código numérico de 302 que utilizó aquella clasificación. Entre 1983 del
DSM III a 1995 del DSM IV no han habido inclusiones ni exclusiones de otras parafilias,
pero el frotteurismo pasó a ser una parafilia típica y la zoofilia una no especificada,
cuando en el DSM III era a la inversa. El trasvestismo del DSM III pasa a ser fetichismo
trasvestista en el DSM IV.
Otra
Clasificación interesante toma la que diferencia las parafilias en aquellas que se
producen por desviación de objeto sexual elegido y por desviación de acto sexual mismo.
PARAFILIAS
(CRITERIO DIFERENCIAL) |
|
| I. ALTERACIONES DE LA ELECCION DE OBJETO |
1. Fetichismo
|
2. Pedofilia
|
3. Necrofilia
|
4. Parcialismo
|
5. Zoofilia
|
6. Coprofilia
|
|
| II. ALTERACIONES EN EL ACTO SEXUAL |
7. Exhibicionismo
|
8. Voyeurismo
|
9. Masoquismo sexual
|
10. Sadismo sexual
|
11. Fetichismo transvestista
|
12. Frotteurismo
|
13. Escatología telefónica
|
14. Clismafilia
|
15. Urofilia
|
A esta
clasificación se llegó después de haber eliminado de la misma a la masturbación,
que se consideraba una desviación de objeto y de acto, pues se elegía a sí mismo como
objeto y no se practicaba el coito. A la homosexualidad, que se consideraba una
desviación de objeto, pues se elegía a una persona del mismo sexo, pero siguió
apareciendo como "Otros trastornos psicosexuales", sólo en su forma de homosexualidad
egodistónica desde 1973. En ese año en que fue eliminada la forma de homosexualidad
egosintónica de la Clasificación de Enfermedades Mentales, hasta en 1987, año de
vigencia del DSM III y en que el DSM III R ya no incluyó ninguna forma de homosexualidad
como enfermedad psiquiátrica. También se eliminó la gerontofilia, o preferencia
patológica por personas mayores de 60 años, dados los adelantos de la ciencia para el
mantenimiento de la salud de los gerontes. También dejaron de considerarse, por su baja
incidencia estadística, a muchas parafilias cuya existencia se reconoce. Incluso algunas
de estas son formas de presentación de las parafilias específicas o no específicas.
Pero hay otras que son prácticas sexuales inhabituales, extrañas y hasta grotescas, pero
que no revisten el carácter diagnóstico de parafilias, sino simples preferencias que
mantenidas en la intimidad del individuo o la pareja, no causan perturbación alguna, ni
poseen carácter compulsivo o exclusivo.
Algunos pares
de parafilias se consideran polos de un mismo trastorno psicopatológico, como el
voyeurismo y el exhibicionismo, formas de erotización de la mirada; el sadismo y
el masoquismo sexual, formas de erotización del dolor.
Hay otra
Clasificación efectuada por Money (38) para las parafilias, quien las ordena en seis
categorías:
1ª) Parafilias
de expiación y sacrificio: Masoquismo sexual y sadismo sexual. Cometen sus
depredaciones hasta que son descubiertos y castigados.
2ª) Parafilias de merodeadores y depredadores: Voyeuristas y exhibicionistas, y
también sádicos que violan, como los "sátiros" y raptan en una suerte de
raptofilia y luego homicidios tipo "descuartizador". Llevan una vida pública
tradicional, miembros de su Iglesia y de asociaciones moralistas, muy común en los
parafílicos en general.
3ª) Parafilias mercantiles y venales: Fantasías y actos de prostitución sin
necesidad, no pueden lograr el deseo si no les pagan. El hombre parafílico desea que su
mujer se rebele y se haga insultar y tratar como una prostituta. Son formas de sadismo
sexual.
4ª) Parafilias selectivas: Son los fetichistas que tocan pieles, cabellos o vello,
y las que husmean o huelen, en la mencionada osmolagnia, sobre todo de la zona de las
axilas y la ingle. También están los fetichistas talismánicos, o de objetos no sexuales
simbólicos, que son los clásicos fetiches.
5ª) Parafilias atractivas o estigmáticas: Son los parcialistas que prefieran una
parte del cuerpo, o prefieren persona con amputaciones, o embarazadas.
6ª) Parafilias incitantes y seductoras: Son los exhibicionistas y voyeuristas,
pedófilos, frotteuristas.
Antes de
estudiar cada una de las parafilias específicas y no específicas, mencionaremos -ya que
no volveremos sobre ellas-, a las parafilias poco comunes, que ni siquiera son
mencionadas en el DSM IV. Son:
Braquiproctosigmoidismo:
Patología en el método en el cual se administra el estímulo sexual: introducción de la
mano, hasta el antebrazo, a través del ano. (Bianco) (7)
Clastomanía: erotización al romper ropas.
Dendrofilia: erotización por contacto con las plantas.
Escuchismo o audiolagnia: erotización de ruidos sexuales de un cuarto vecino.
Hipnofilia: erotización ante personas dormidas, semejante a la necrofilia.
Licantropía: forma de sadomasoquismo por la que el individuo se identifica con un
vampiro o un lobo.
Misofilia: erotización de la suciedad, vinculada con la coprofilia.
Narratofilia: erotización contando cuentos, relatos o chistes eróticos.
Osmolagnia: erotización del olor de productos corporales en descomposición.
Pictofilia: erotización de figuras pintadas por el propio sujeto.
Pietofilia: erotización ante imágenes piadosas.
Pigmalionismo: erotización frente a estatuas o maniquíes.
Pornofilia: La actividad sexual con material sexualmente explícito: videos, films
y revistas, constituye la especificidad fundamental. (Bianco) (7)
Quinungolagnia: erotización de situaciones de peligro.
Transexofilia: Creado por Hernández Serrano para designar lo que Money llama ginecomimetismo,
su especificidad fundamental constituye la actividad sexual con un falso transexual.
(Bianco)(7).
Triolismo: Patología a nivel de la situación: solo se excita frente a dos
personas del sexo opuesto. (Bianco) (7).
* Dr. Andrés Flores Colombino
Médico Psiquiatra, Geriatra Gerontólogo y Sexólogo Clínico
Miembro del Advisory Committee de la World Association for Sexology (WAS)
Presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación
Sexual (FLASSES), Fiscal de la Sociedad Uruguaya de Sexología.
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BIBLIOGRAFIA
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