Testimonio: “¿Hasta qué punto esto no es un sadomasoquismo?”

Gwendoline, de J. Willie, 1946Doctor, antes que nada lo felicito por esta labor que hace a través de Internet, que seguramente ha ayudado a tantas personas y ojalá que pudiese ayudarme...soy profesora de la Universidad de... y tengo un novio que es comerciante.  Cuando conocí a este muchacho, parecía un gran chico, buen mozo y muy buena gente, se crió gran parte de su vida en el exterior, y la mayor parte de ese tiempo estuvo solo o con su hermana. Estando juntos tres meses le dio una fuerte depresión y decidió terminar conmigo, utilizó las excusas más insólitas, entre ellas que yo era hipercelosa cuando el que era realmente celoso era él...  mi confusión llegaba a extremos...

Después de tres meses más, me llama: “que ha pensado algunas cosas y que le gustaría probar de nuevo, ver qué pasa”, estuvimos juntos 15 días, hicimos un viaje juntos al interior... luego de 7 días del regreso del viaje, me dice que lo ha pensado y que mejor que no estemos juntos y decide separarse de nuevo. Ya habíamos experimentado algo de sexo.... él tenía problemas con su pene, pues el frenillo era muy corto y tenía que hacerse la circuncisión, el problema que era un poco “gallina” y le daba miedo operarse, supuestamente hacía el sexo con el preservativo puesto y de esa manera no tenía problemas, yo era virgen así que sólo teníamos sexo oral o jugábamos con la masturbación... en ese entonces él tenía 30 años... hablábamos de sus experiencias de una manera muy superficial...

Luego de tres meses más... lo llamo en su cumpleaños y resulta que estaba de viaje con una amiga, cuando regresa me llama, y me dice que ha pensado mucho, que la mujer de su vida soy yo y quiere probar conmigo otra vez... debo confesar que estaba hiperenamorada de él para aceptar aquello; llena de dudas y de ilusión, acepto... me confiesa cuales eran algunas de sus razones... me cuenta que en las veces anteriores sufría de una gran depresión y no sabía como salir de ella... el mejor camino era dejarme para que yo no fuera arrastrada a esos oscuros y tormentosos lugares por los que él pasaba, me contó un poco de sus terribles problemas familiares.

Tomó una gran decisión: hacerse la circuncisión... lo ayudé y lo apoyé en todo... luego experimentamos el sexo plenamente... por supuesto que siempre usó condón pues le aterraba la idea de quedar embarazados... jugamos y nos divertimos con el sexo... hablamos hasta de matrimonio de una manera bastante superficial aunque ya empezamos a comprar algunas cositas con miras a nuestro futuro hogar. Pasó el tiempo y casi cumplíamos un año, me invitó a un crucero.. suena a príncipes y princesas... pero no era así... pues ya sus padres no lo ayudaban como antes y yo colaboré para pagar todo, no es que fuera mucho... pues con mi sueldo de profesora casi que no llegaba para ningún lado. Unos meses antes del viaje me enteré de una carta donde le escribía a una prostituta, casi que me da un "Patatús": en la carta, le decía que era bisexual y que quería experimentar fantasías con ella, que le metieran un consolador o vibrador por el trasero, experimentar la sensación de que una mujer lo penetrara por atrás, que era lampiño, alto...

Después de la sorpresa, vino la confusión y la presión por hacer algo para salvar mi relación; casi instintivamente decidí entrar en su juego: sin que él supiera me convertía en una femme fatale, a él le encantó pues vino de mi parte, incluido algunas intenciones de jugar con su ano. Al día siguiente yo le dije (quizás fue una mala táctica) que a  través de un sueño, se me presentó una prostituta que peleaba por él, una lucha entre el amor, la prosti y yo... que sentía que era un aviso y quería saber si él estaba buscando prostis... Entró en una terrible crisis de depresión, entre tristezas, frío, muchas lágrimas y sufrimiento, traté de que entendiera que ante todo era su amiga y que podía confiar en mí en todos los aspectos... hasta que me confesó que estaba metido en el mundo pornográfico... No sé como aguanté pues sentí que una cosa es la curiosidad, ver revistas, experimentar cosas, y otra muy distinta es meterse en clubes pornos por Internet, bajar videos, fotos, grabar películas, dejar de ir a estudiar por quedarse en casa masturbándose mientras ve películas.... (en la época que estudiaba) ahora trabaja, pero se queda hasta altas horas de la noche en su casa en esas labores... me prometió que se daba cuenta del foso en que estaba metido y que iba a salir de eso... yo sabía que eso era muy difícil pero que quizás, poco a poco se controlaría todo aquello...

Pasó el tiempo, jugamos de vez en cuando, yo le meto su consolador, le gusta ver que me lo meto, le gusta ver como lo seduzco y terminamos haciendo de todo... ha aparecido en la conversación de incluir a alguien más... me lanza que quizás sea otra mujer... entonces le lanzo que podría ser un hombre... se pone celoso y me dice que no podría ver que otro me toque... entonces le dije que eso exactamente era lo que me sucedía en el caso de otra mujer... El caso es que ahora ve lo porno como algo para enriquecer la relación... nos hemos comprado juguetes sexuales, ropa sexual: desde ligueros, pasando por ropa de látex roja brillante, tacones, cueros... etc. Creo que poco a poco se ha cambiado la perspectiva hacia algo más sano... pero no sé, ese equilibrio... ¿cuándo es una enfermedad y cuándo no lo es? ya que mi perspectiva es un poco tradicional, y no es que esté en contra de las fantasías... creo que me he liberado mucho y me gusta practicarlas... pero quiero casarme, tener una familia bien constituida. Mis mayores temores son:

Dalí - "Joven mujer autosodomizada por su propia castidad"1ro: que ataque a los hijos o los pervierta de alguna manera, ya que este asunto es delicado y si uno no se maneja con cuidado podemos tener unos monstruos por hijos.

2do: en sus depresiones habla mucho de quitarse la vida... no quisiera quedarme viuda antes de tiempo y ya se lo he dicho mucho y me habla que yo le cambié la vida, que lo he ayudado mucho y que su sustento y razón de vida soy yo, y que no lo haría mientras esté con él...cosa que no le creo mucho pues en ese viaje que hicimos, me sacó un anillo de compromiso y me pidió que me casara.... brindamos y lo único que hacíamos era pensar en decírselo a nuestros padres, organizar la boda y organizar la futura vivienda... y en ese momento estaba hiperfeliz... creía que uno de mis sueños mas anhelados se me cumplían...en el ínterin, no podía sacarme la idea de la prosti de la cabeza, veía fantasmas por todas partes, me imaginaba que él saldría de la habitación del barco a media noche, y se iría a buscar la mucama y tener relaciones con ella, o en tierra llamaría prostis de noche para llevarlas a su cama o a un hotel... que tendría orgías de todo tipo y yo como una tonta sin saber nada.... casi se me metió la idea de que tenía doble vida... me estaba volviendo loca: un matrimonio con un hombre que posiblemente tenía doble vida, que podía ser homosexual al querer que le metan un pene por el ano, creo que no es muy normal en hombres 100% o ¿me equivoco? ¡AUXILIO!

No podía ocultarlo más y empecé a convertirme en una especie de paranoica, le preguntaba a donde iba, quien lo llamaba, con quien iría a almorzar, hombre o mujer, creo que me volví un poco insoportable hasta que pasó: a los dos meses y sin decirme nada decide romper el compromiso... me vi en la peor situación del mundo: sentía que estaba en un infierno pero lo quiero, y lo peor era que yo guardo rencor por no hablarlo primero conmigo, prefirió decirle a todo el mundo que ya no se casaría conmigo con las excusas que yo era celosa y que no aguantaba la situación, sin analizar por qué yo me volví tan loca, como si lo de él fuera un jueguito de niños...Lo que me dejó fría y desconcertada era que para él no había hecho nada, era un ángel con una novia paranoica... no sé que clase de juego psicológico era ese.

Le dije que estaba yendo a un psicólogo (hecho que no era verdad) y que estaba tratando de superar todo y que no quería separarme... hasta qué punto esto no es un sadomasoquismo, pues creo que lo amo, pero no sé que hacer con todo este lastre, me enteré que estaba buscando amigas por Internet, dejando a entender que quizás con el tiempo pase algo más... era claro que no estaba interesado en chicas porno, sino en chicas sanas o comunes, con las cuales poder ser amigos, salir, compartir... Esto me dejó helada: no sabía si era para despejarse o para pasar la página y olvidarse fácilmente de mí... a pesar de eso yo le contaba de mis progresos con el psicólogo hasta que un día me confesó que todavía me amaba, que no podía olvidarse y que quería ayudarme a superar todo, me pidió que volviéramos. ¡Y acepté!

Llevamos 1 mes y 1/2 juntos, volvimos a hablar de las fantasías, a volverlas a practicar pero yo quiero casarme... quiero una familia.... lo amo.....quiero que esté conmigo.... me vuelven las dudas que le mencioné antes....a veces siento que no quiere comprometerse, a veces me parece un niño que sólo quiere joder y divertirse... Entonces pensé: si le doy la leche gratis nunca va a comprar la vaca.... y pensé en decirle que el psicólogo me recomendó que para mi salud mental no tuviera nada de sexo hasta casarnos.... lo que lo obligaría a pensarlo (en teoría)... claro que quitarle el dulce de leche de un día para otro iba a ser muy violento, así que sólo jugamos a desnudarnos, lo masturbo y me masturbo yo misma, en frente suyo, dejo que bese mis pechos... pero más nada... hasta allí llegó todo; me dice que está satisfecho con eso, aunque a veces me pide más, y muy cariñosa le recuerdo lo que me recomendó el supuesto psicólogo... pero no veo avances... no veo que se mueva a buscar un compromiso serio. Mi mamá no lo puede ver ni en pintura, después de su falta de palabra, caballerosidad y honor... de hecho no ha intentado hablar de las razones que lo llevaron al la ruptura del compromiso... me cuesta ver la cara de sus amigos... siento que me juzgan por seguir después de la ruptura, creo que ninguna mujer (de cierto nivel) con honor y dignidad aguanta esto... y ¿entonces:  mi dignidad? o ¿es que la dignidad no tiene que hacer nada en esta relación? Ahora está entusiasmado con vender productos eróticos y ropa íntima para hombres y mujeres...

Creo que su papá no quiere que su hijito se case, o al menos con alguien que, aunque profesional, profesora de una prestigiosa universidad, algo de intelectual y en búsqueda de un pensamiento, no tenga un centavo en la cartera.... el padre parece que sólo piensa en los negocios y en el dinero (¿quién no?, pero ese no siempre es el objetivo, ¿verdad?). Me da miedo hablar del tema matrimonio pues creo que va a salir corriendo si se le menciona la palabra, pareciera que sólo él tiene derecho a nombrarla cuando quiere; me siento muda y sin participación y espero a que él tome la decisión... ¡y eso no puede ser! Me parece grave esta situación y ¡necesito la ayuda de un profesional de verdad en este caso!

¡No sé que hacer! o, quizás, ¡no quiero ver la respuesta!

R. A., 2004

volver