Doctor,
antes que nada lo felicito por esta labor que hace a través
de Internet, que seguramente ha ayudado a tantas personas
y ojalá que pudiese ayudarme...soy profesora de la Universidad
de... y tengo un novio que es comerciante. Cuando conocí
a este muchacho, parecía un gran chico, buen mozo y muy
buena gente, se crió gran parte de su vida en el exterior,
y la mayor parte de ese tiempo estuvo solo o con su hermana.
Estando juntos tres meses le dio una fuerte depresión y
decidió terminar conmigo, utilizó las excusas más insólitas,
entre ellas que yo era hipercelosa cuando el que era realmente
celoso era él... mi confusión llegaba a extremos...
Después de tres meses más, me
llama: “que ha pensado algunas cosas y que le gustaría
probar de nuevo, ver qué pasa”, estuvimos juntos 15
días, hicimos un viaje juntos al interior... luego de 7
días del regreso del viaje, me dice que lo ha pensado y
que mejor que no estemos juntos y decide separarse de nuevo.
Ya habíamos experimentado algo de sexo.... él tenía problemas
con su pene, pues el frenillo era muy corto y tenía que
hacerse la circuncisión, el problema que era un poco “gallina”
y le daba miedo operarse, supuestamente hacía el sexo con
el preservativo puesto y de esa manera no tenía problemas,
yo era virgen así que sólo teníamos sexo oral o jugábamos
con la masturbación... en ese entonces él tenía 30 años...
hablábamos de sus experiencias de una manera muy superficial...
Luego de tres meses más... lo
llamo en su cumpleaños y resulta que estaba de viaje con
una amiga, cuando regresa me llama, y me dice que ha pensado
mucho, que la mujer de su vida soy yo y quiere probar conmigo
otra vez... debo confesar que estaba hiperenamorada de él
para aceptar aquello; llena de dudas y de ilusión, acepto...
me confiesa cuales eran algunas de sus razones... me cuenta
que en las veces anteriores sufría de una gran depresión
y no sabía como salir de ella... el mejor camino era dejarme
para que yo no fuera arrastrada a esos oscuros y tormentosos
lugares por los que él pasaba, me contó un poco de sus terribles
problemas familiares.
Tomó una gran decisión: hacerse la circuncisión...
lo ayudé y lo apoyé en todo... luego experimentamos el sexo plenamente...
por supuesto que siempre usó condón pues le aterraba la idea de quedar embarazados...
jugamos y nos divertimos con el sexo... hablamos hasta de matrimonio de una
manera bastante superficial aunque ya empezamos a comprar algunas cositas
con miras a nuestro futuro hogar. Pasó el tiempo y casi cumplíamos un año,
me invitó a un crucero.. suena a príncipes y princesas... pero no era así...
pues ya sus padres no lo ayudaban como antes y yo colaboré para pagar todo,
no es que fuera mucho... pues con mi sueldo de profesora casi que no llegaba
para ningún lado. Unos meses antes del viaje me enteré de una carta donde
le escribía a una prostituta, casi que me da un "Patatús": en
la carta, le decía que era bisexual y que quería experimentar fantasías con
ella, que le metieran un consolador o vibrador por el trasero, experimentar
la sensación de que una mujer lo penetrara por atrás, que era lampiño, alto...
Después de la sorpresa, vino la confusión y la
presión por hacer algo para salvar mi relación; casi instintivamente decidí
entrar en su juego: sin que él supiera me convertía en una femme
fatale, a él le encantó pues vino de mi parte, incluido algunas intenciones
de jugar con su ano. Al día siguiente yo le dije (quizás fue una mala táctica)
que a través de un sueño, se me presentó una prostituta que peleaba por él,
una lucha entre el amor, la prosti y yo... que sentía que era un aviso y quería
saber si él estaba buscando prostis... Entró en una terrible crisis de depresión,
entre tristezas, frío, muchas lágrimas y sufrimiento, traté de que entendiera
que ante todo era su amiga y que podía confiar en mí en todos los aspectos...
hasta que me confesó que estaba metido en el mundo pornográfico...
No sé como aguanté pues sentí que una cosa es la curiosidad, ver
revistas, experimentar cosas, y otra muy distinta es meterse en clubes pornos
por Internet, bajar videos, fotos, grabar películas, dejar de ir a estudiar
por quedarse en casa masturbándose mientras ve películas.... (en la época
que estudiaba) ahora trabaja, pero se queda hasta altas horas de la noche
en su casa en esas labores... me prometió que se daba cuenta del foso en que
estaba metido y que iba a salir de eso... yo sabía que eso era muy difícil
pero que quizás, poco a poco se controlaría todo aquello...
Pasó el tiempo, jugamos de vez en cuando, yo le
meto su consolador, le gusta ver que me lo meto, le gusta ver como lo seduzco
y terminamos haciendo de todo... ha aparecido en la conversación de incluir
a alguien más... me lanza que quizás sea otra mujer... entonces le lanzo que
podría ser un hombre... se pone celoso y me dice que no podría ver que otro
me toque... entonces le dije que eso exactamente era lo que me sucedía en
el caso de otra mujer... El caso es que ahora ve lo porno como algo para enriquecer
la relación... nos hemos comprado juguetes sexuales, ropa sexual: desde ligueros,
pasando por ropa de látex roja brillante, tacones, cueros... etc. Creo que
poco a poco se ha cambiado la perspectiva hacia algo más sano... pero
no sé, ese equilibrio... ¿cuándo es una enfermedad y cuándo no lo es?
ya que mi perspectiva es un poco tradicional, y no es que esté en contra de
las fantasías... creo que me he liberado mucho y me gusta practicarlas...
pero quiero casarme, tener una familia bien constituida. Mis mayores temores
son:
1ro:
que ataque a los hijos o los pervierta de alguna manera,
ya que este asunto es delicado y si uno no se maneja con
cuidado podemos tener unos monstruos por hijos.
2do: en sus depresiones habla
mucho de quitarse la vida... no quisiera quedarme viuda antes de tiempo y
ya se lo he dicho mucho y me habla que yo le cambié la vida, que lo he ayudado
mucho y que su sustento y razón de vida soy yo, y que no lo haría mientras
esté con él...cosa que no le creo mucho pues en ese viaje que hicimos, me
sacó un anillo de compromiso y me pidió que me casara.... brindamos y lo único
que hacíamos era pensar en decírselo a nuestros padres, organizar la boda
y organizar la futura vivienda... y en ese momento estaba hiperfeliz... creía
que uno de mis sueños mas anhelados se me cumplían...en el ínterin, no podía
sacarme la idea de la prosti de la cabeza, veía fantasmas por todas partes,
me imaginaba que él saldría de la habitación del barco a media noche, y se
iría a buscar la mucama y tener relaciones con ella, o en tierra llamaría
prostis de noche para llevarlas a su cama o a un hotel... que tendría
orgías de todo tipo y yo como una tonta sin saber nada.... casi se
me metió la idea de que tenía doble vida... me estaba volviendo loca: un
matrimonio con un hombre que posiblemente tenía doble vida, que podía ser
homosexual al querer que le metan un pene por el ano, creo que no
es muy normal en hombres 100% o ¿me equivoco? ¡AUXILIO!
No podía ocultarlo más y empecé a convertirme
en una especie de paranoica, le preguntaba a donde iba, quien lo llamaba,
con quien iría a almorzar, hombre o mujer, creo que me volví un poco insoportable
hasta que pasó: a los dos meses y sin decirme nada decide romper el compromiso...
me vi en la peor situación del mundo: sentía que estaba en un infierno pero
lo quiero, y lo peor era que yo guardo rencor por no hablarlo primero conmigo,
prefirió decirle a todo el mundo que ya no se casaría conmigo con las excusas
que yo era celosa y que no aguantaba la situación, sin analizar por qué yo
me volví tan loca, como si lo de él fuera un jueguito de niños...Lo que me
dejó fría y desconcertada era que para él no había hecho nada, era un ángel
con una novia paranoica... no sé que clase de juego psicológico era
ese.
Le dije que estaba yendo a un psicólogo (hecho
que no era verdad) y que estaba tratando de superar todo y que no quería separarme...
hasta qué punto esto no es un sadomasoquismo, pues creo que
lo amo, pero no sé que hacer con todo este lastre, me enteré que estaba buscando
amigas por Internet, dejando a entender que quizás con el tiempo pase algo
más... era claro que no estaba interesado en chicas porno, sino en chicas
sanas o comunes, con las cuales poder ser amigos, salir, compartir... Esto
me dejó helada: no sabía si era para despejarse o para pasar la página y olvidarse
fácilmente de mí... a pesar de eso yo le contaba de mis progresos con el psicólogo
hasta que un día me confesó que todavía me amaba, que no podía olvidarse y
que quería ayudarme a superar todo, me pidió que volviéramos. ¡Y acepté!
Llevamos 1 mes y 1/2 juntos, volvimos a hablar
de las fantasías, a volverlas a practicar pero yo quiero casarme... quiero
una familia.... lo amo.....quiero que esté conmigo.... me vuelven las dudas
que le mencioné antes....a veces siento que no quiere comprometerse, a veces
me parece un niño que sólo quiere joder y divertirse... Entonces pensé: si
le doy la leche gratis nunca va a comprar la vaca.... y pensé en
decirle que el psicólogo me recomendó que para mi salud mental no tuviera
nada de sexo hasta casarnos.... lo que lo obligaría a pensarlo (en teoría)...
claro que quitarle el dulce de leche de un día para otro iba a ser muy violento,
así que sólo jugamos a desnudarnos, lo masturbo y me masturbo yo misma,
en frente suyo, dejo que bese mis pechos... pero más nada... hasta
allí llegó todo; me dice que está satisfecho con eso, aunque a veces me pide
más, y muy cariñosa le recuerdo lo que me recomendó el supuesto psicólogo...
pero no veo avances... no veo que se mueva a buscar un compromiso serio. Mi
mamá no lo puede ver ni en pintura, después de su falta de palabra, caballerosidad
y honor... de hecho no ha intentado hablar de las razones que lo llevaron
al la ruptura del compromiso... me cuesta ver la cara de sus amigos... siento
que me juzgan por seguir después de la ruptura, creo que ninguna mujer (de
cierto nivel) con honor y dignidad aguanta esto... y ¿entonces: mi
dignidad? o ¿es que la dignidad no tiene que hacer nada en esta relación?
Ahora está entusiasmado con vender productos eróticos y ropa íntima para hombres
y mujeres...
Creo que su papá no quiere que su hijito se case,
o al menos con alguien que, aunque profesional, profesora de una prestigiosa
universidad, algo de intelectual y en búsqueda de un pensamiento, no tenga
un centavo en la cartera.... el padre parece que sólo piensa en los negocios
y en el dinero (¿quién no?, pero ese no siempre es el objetivo, ¿verdad?).
Me da miedo hablar del tema matrimonio pues creo que va a salir corriendo
si se le menciona la palabra, pareciera que sólo él tiene derecho a nombrarla
cuando quiere; me siento muda y sin participación y espero a que él tome la
decisión... ¡y eso no puede ser! Me parece grave esta situación
y ¡necesito la ayuda de un profesional de verdad en este caso!
¡No sé que hacer! o, quizás, ¡no quiero ver
la respuesta!
R. A., 2004
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