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Se supone
que, en la prehistoria, la forma coital seguía el modelo de los animales: la mujer
agachada y el varón penetrándola vaginalmente desde atrás (more ferarum: como
las fieras). Algunos antropólogos creen que esta posición le permitía al varón
avizorar la presencia de fieras o enemigos que lo acechaban. En algún momento fue
reemplazada por la pareja enfrentada y hay quienes piensan que fue la mujer la que
introdujo el cambio. Se conservan registros iconográficos del mundo antiguo que muestran
como una posición habitual a la mujer sentada sobre su pareja, pero tanto los
griegos como los etruscos, chinos e hindúes se habían encargado de describir múltiples
posiciones coitales y hasta las nominaban con bellos y pintorescos nombres:
La abertura del bambú.
La posición del cangrejo.
La posición enlazante.
Postura de la rueda del Kama.
El salto del tigre, la presión del elefante y el frotamiento del jabalí.
Las cuatro clases de abrazos: abrazo de reptil, subida al árbol, mezcla de
granos de samo y arroz, abrazo de leche y agua.
Succión de una fruta de mango.
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