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La frecuencia
de las relaciones sexuales es otro tema que obsesiona a ambos sexos, tanto como la
cantidad de orgasmos que se deben tener. Con respecto a este punto, creo que se ha
extrapolado el concepto de productividad de la era capitalista al rendimiento sexual: más
producción, más casas, más dinero, más mujeres, más orgasmos. Todos estos más vistos
como sinónimos de mejor o más varonil. Si bien la mujer no adscribió del
todo al mito del rendimiento tampoco resultó muy favorecida: su posibilidad de tener
varios orgasmos (multiorgasmia) fue tildada de ninfomanía y si no se
satisfacía con un sólo varón era estigmatizada con el absurdo y denigrante mote de fiebre
uterina (que no tiene ningún asidero médico). Pero en la actualidad también se la
ha bombardeado con que debe tener muchos orgasmos. Personalmente creo que nadie
debería buscar más orgasmos de los que quiere tener. La gente que persigue un ideal
derivado de las estadísticas, de las películas pornográficas, de las novelas eróticas
o de las memorias de Casanova, vive su sexualidad con angustia ya que se preocupa más por
la cantidad y la frecuencia que por la calidad del encuentro.
Hay un
aspecto a destacar y es que las relaciones sexuales no son meramente el orgasmo, sino
también juegos, caricias ("me da tanto placer estar abrazada a mi pareja", nos
suelen decir las pacientes), besos, palabras tiernas, contactos orales, masajes y, como he
dicho, variación en las posiciones; sea o no con penetración. Un varón puede satisfacer
a una mujer sin necesidad de acompañarla con orgasmos simultáneos y seguidos. Por otro
lado tampoco podría ir en contra de sus características fisiológicas: luego de cada
eyaculación, tendrá un período llamado refractario (que incluso no es modificado
por el Viagra), que es variable según la edad, el estado físico o anímico, incluso con
el momento del día. Durante este estado, por más que el varón sea estimulado
vigorosamente, no logrará una nueva erección y menos otra eyaculación; deberá aprender
a aceptar esta diferencia con la mujer que puede tener un orgasmo tras otro. Si pretende
competir con ella, está condenado a la frustración. Sin embargo hay quienes se jactan de
poder hacerlo dos veces seguidas sin sacar su pene de la vagina, pero el dos sin sacar es
un clásico de la mitología machista: es algo que muchos mencionan pero que pocos llegan
a obtener. En la adolescencia, en la cual el período refractario es corto, a veces se da
que, si luego del orgasmo el joven permanece en la vagina y vuelve a moverse, puede llegar
a tener un segundo orgasmo. En el adulto esto no es tan común. Pero vuelvo a insistir que
no hay que tener muchos orgasmos para considerar un encuentro amoroso como satisfactorio.
En última instancia, varias eyaculaciones sin amor ni afecto pueden ser muy aburridas y
gimnásticas: más un récord a ostentar frente al clan masculino que un auténtico
placer.
Otra creencia
muy común, en particular entre los solteros, es que en la vida de casados hay que
hacerlo todos los días. Si bien hay personas que sostienen durante un tiempo un ritmo
cotidiano, lo común es que no se mantengan relaciones todos los días y, por supuesto, no
se debería entender el coito matrimonial como un cumplir con el deber en casa (incluso
hay una expresión masculina que me desagrada y que escucho seguido: "hice uso con
mi mujer"). Cuando hay un desencuentro en el matrimonio en el sentido de que ella
un día quiere y él no, o si el varón desea tantas veces y la mujer no tanto, puede
deberse a que esa pareja, y esto no es una regla, tiene necesidades distintas. Hay gente
que se satisface manteniendo relaciones dos veces por semana, otros haciéndolo cada
quince días, para otros alcanza con un fin de semana. Una encuesta reciente daba cuenta
de que, en algunos lugares del África, la población negra lo hacía varias veces por
jornada; pero lo interesante era ver que, cuando se trasladaban a centros urbanos y
cambiaban sus hábitos (alimentación, condiciones de vivienda, mayor estrés), esa
frecuencia se reducía de una manera notable. ¡Algunos se quejaban de que no podían
hacerlo más de una vez por día!
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