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Para ellos el problema está sólo
en el sexo y no atienden que son diabéticos, dislipidémicos,
obesos o tienen una presión altísima, y que se pasan todo
el día sentados, ya sea en la oficina o frente al televisor.
Por el contrario, deberían realizar una actividad física moderada
y continua o practicar técnicas de relajación antiestrés.
Otros no se detienen en el hecho de que están completamente
estresados, sometidos a una fuerte presión o agobiados por
una actividad laboral que les insume gran parte del tiempo.
Un paciente mío con estas características decía: "mi
drama es que el miembro viril se me porta mal, se me duerme".
Al final del tratamiento me dijo: "ahora me doy cuenta
que el que me portaba mal era yo y mi pene era el que pagaba
las consecuencias".
Por dar un ejemplo: un
consultante refiere haber perdido el vigor sexual; cuando lo sigo interrogando
cuenta: "alguna vez me dijeron que tenía un poco de diabetes y que tenía que
hacer dieta y bajar de peso". Como no se controlaba desde hacía años le pido
análisis y allí la glucosa le da altísima, tanto en la sangre como en la orina. Otro
caso, también con sobrepeso, triglicéridos y ácido úrico alto, refiere que tiene un
poco de presión; pero el problema por el cual viene es una impotencia de larga
data; cuando se le coloca el tensiómetro marca una cifra que obliga a enviarlo
directamente al hospital. Esto es realmente confundir la parte por el todo y evidencia una
capacidad de negación que complica las cosas.
Aunque resulte paradójico,
estas personas siempre recurren a la frase "estoy tan ocupado que no tengo tiempo
de ir al médico", aludiendo a la imposibilidad de hacerse un chequeo periódico
o una consulta preventiva. Para referirse a estos pacientes, el Dr. Cooper -padre del
aerobismo- tenía una frase: "Si usted plantea las cosas de ese modo,
entonces primero tenga el infarto que luego le explicaré cómo tener tiempo para cuidar
su salud."
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