¿Qué pasa con los otros factores de riesgo?

Otros factores de riesgo son el tabaquismo y el alcoholismo: en este último caso no me refiero a quienes beben en una noche hasta embriagarse, sino al que podríamos denominar bebedor social: vale decir, aquellas personas que beben con motivo de una reunión, una cita, una cena o mientras miran el partido de fútbol por televisión. Se trata de un alcoholismo encubierto, que llega a ingerir importantes cantidades de alcohol a lo largo del día, entre el aperitivo, la botella de vino en la comida y el cognac o la ginebra antes de ir a dormir. A veces me preguntan qué considero un consumo moderado de bebidas alcohólicas: si bien no hay una medida igual para todas las personas sanas, podríamos decir que una o dos copas de vino (especialmente del tinto fino, debido a los polifenoles que contiene, con supuesta acción antiarterioesclerótica y antioxidante) serían aconsejables para el aparato cardiovascular. En cuanto a la cantidad de alcohol equivalente en las otras bebidas, habría que hacer un cálculo comparativo pensando en los grados de un buen vino que, en general, oscilan entre un 11 a 13 % (la cerveza está en un 4 a 5 % y las bebidas blancas alrededor de un 40% y los licores algo menos). El alcoholismo crónico debido a las hepatopatías, las polineuritis y el deterioro psíquico que traen aparejados es un célebre enemigo del sexo. Alguien denominó "impotencia del viernes a la noche " a esas situaciones donde el varón llega alcoholizado a la casa y pretende funcionar de manera óptima cuando está ebrio. El gran escritor norteamericano Charles Bukowsky (además célebre bebedor) decía: "si quieres beber ¡bebe!, pero si quieres hacer el amor : larga la botella".

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