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Así como he hablado de
hábitos que deterioran la salud sexual, sería interesante saber si existen otros que
favorezcan o mejoren el rendimiento. A mucha gente le obsesiona el tema de los alimentos
afrodisíacos, pero afirmar que estos existen sería de alguna manera una exageración
y una vuelta a las leyendas. De todos modos resulta innegable que algunos alimentos
aportan nutrientes (vitaminas, minerales, enzimas, antioxidantes, sustancias tónicas y
estimulantes, ácidos grasos mono y poliinsaturados) que mejoran determinadas funciones
relacionadas con la sexualidad. Por ejemplo: el funcionamiento prostático está
relacionado con los alimentos de la dieta. Algunos lo favorecen y otros lo perjudican:
entre los primeros están los aceites de oliva, de sésamo, de ajo, de prímula y de
salmón (se comercializan en cápsulas), pero si hablamos de productos oleaginosos,
podemos citar algunos que, curiosamente, o no tanto, se rozan con toda la cultura popular
sobre los afrodisíacos. ¿Quién no escuchó hablar de que la nuez o las almendras
favorecen el rendimiento sexual? En este caso, las nueces, las almendras, tanto como las
semillas de zapallo, girasol o sésamo, tienen una capacidad antioxidante por su contenido
en vitamina E y ácidos grasos saludables, además de manganeso, zinc (mineral
que tiene una función antioxidante y también es un nutriente prostático y testicular al
igual que neutralizaría en parte la oxidación de las LDL) y magnesio que
serían necesarios para la producción del líquido prostático y de los espermatozoides
(en este caso en el testículo), además de proteger las arterias. También un suplemento
alimentario como el polen de abejas es un buen tónico general y mejora la función
prostática. Los picantes, la cafeína y el alcohol contribuyen a desmejorarla.
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