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Abordaje
Diagnóstico
Es
nuestra manera de trabajo que, salvo muy pocos casos, el consultante sea estudiado
desde lo psicológico tanto como de lo físico con estudios complementarios cuando
el cuadro lo justifique. Esto nos hace cotejar las distintas ópticas, ya que
considero que, existiendo en ciertas disfunciones los factores predominantemente
orgánicos, éstos deben ser correctamente diagnosticados para no llevarnos a
fracasos terapéuticos o a cometer actos iatrogénicos.
Quizás con un caso clínico podremos ilustrar con
mayor claridad lo antes expuesto:
Carlos T., de 45 años, divorciado desde hace tres,
con dos hijos, es derivado por su médico clínico. El síntoma por el que nos
consulta es un déficit erectivo franco. Si bien Carlos estuvo 6 años sin tener
relaciones sexuales, en los últimos meses lo intenta con una nueva pareja fracasando
en todos los intentos. Con esta compañera consigue una erección a medias pero
que dura poco y no permite la penetración.
Como antecedentes refiere que
fue un gran fumador pero que abandonó "el
cigarrillo por la aparición de manchas en las piernas y cansancio y calambres al
caminar". Fue siempre un eyaculador precoz y está en tratamiento
psicoterapéutico desde hace dos años.
Se presenta en la consulta
como una personalidad depresiva, con dificultad en los vínculos afectivos: ya sea con los
hijos, parejas o amigos. Con una cierta restricción en su vida social, con abulia y
apatía, gran pesimismo en cuanto a su estado actual.
Los estudios hormonales y
arteriales (Doppler peneano) son normales. Esto hace pensar en un primer momento en una
Disfunción erectiva situacional donde estarían incidiendo su mala relación matrimonial
y posterior separación, su dificultad para vincularse y su estado depresivo, sumado a su
eyaculación precoz (causa frecuente de impotencia), pero la ausencia de erecciones
matinales y nocturnas nos llevan a decidir la realización de un Monitoreo de la
Tumescencia peneana nocturna (MTPN), estudio importante para descartar organicidad. Esta
prueba da como resultado "Dudoso a patológico" por lo que se barajan dos
salidas posibles: 1) implementación de una Terapia Sexual tentativa, incluso como prueba
diagnóstica, o 2) la utilización de otro estudio: el Test con drogas intracavernosas
(Clorhidrato de Papaverina y/o Fentolamina).
Se decide por la primer
opción con la ayuda de medicación antidepresiva-antifóbica (Fluoxetina) pero ante la
falta de respuesta en la cuarta sesión se cambia la estrategia y decidimos aplicar
Papaverina intracavernosa en dosis crecientes. Dos pruebas sucesivas dan negativas, o sea:
no hay erecciones inducidas por efecto de la droga. Se agrega Fentolamina a la Papaverina:
también da negativa. Conviene aclarar que el paciente continuaba con su Psicoterapia y
con nosotros tenía entrevistas de apoyo. A partir de las tres pruebas negativas suponemos
una falla venosa peneana y se decide realizar una Cavernosometría dinámica y
cavernosografía donde se constata una "Fuga
venosa masiva" lo que indica que el factor orgánico tiene una alta incidencia en
su disfunción. Por lo tanto, de común acuerdo con el paciente y con el psicoterapeuta,
se lo remite al médico derivador para evaluar la posibilidad de una cirugía venosa,
hecha con anestesia local y en forma ambulatoria. Recién allí, siendo exitosa la
intervención, se implementó una Terapia Sexual.
Elegimos este caso, en los
años previos al Viagra porque tenía varios ingredientes que nos podrían hacer pensar en
factores situacionales y psicológicos de su impotencia y, quizás de no haber insistido
en la duda diagnóstica amparándonos en ellos, hubiéramos llegado a un fracaso
terapéutico, con el agravante de una posible negligencia en el acto médico, y es
un caso donde ni el profesional derivador fue un obcecado organicista ni los Sexólogos
actuamos con un psicologismo excluyente. Nadie fue remedo del Dr. Pangloss volteriano que
afirmaba que: -con lo mío- tout va pour le
mieux, sino que pensamos, y no suele ser un acto tan frecuente, que dos
ópticas, aunque diversas, podían ver más que una.
Hay otros casos donde, a
pesar de que si bien no hay lesión evidenciable, es importante la intervención de un
Ginecólogo y es en los casos de Matrimonios no consumados y en el vaginismo, no sólo con
fines diagnósticos sino en el marco del proceso terapéutico. He podido ver, en
estos cuadros, pacientes con varios años de análisis y en el curso del cual jamás se
había develado el hecho de la no consumación matrimonial y que, cuando esto aparecía en
el curso del mismo no se planteaba ninguna derivación. Quizás deberíamos pensar en las
limitaciones de toda variante psicoterapéutica y no centrarnos en una vía unívoca e
infalible con todos los cuadros psicopatológicos o sexológicos.
Las
Terapias Sexuales, el psicoanálisis y el sildenafil
De todas maneras la Terapia
Sexual es compatible, complementaria y sinérgica con el sildenafil (Viagra) en el caso de
la disfunción eréctil y con tratamientos psicofarmacológicos -como es en el caso de las
fobias sexuales, vaginismo, matrimonio no consumado, o cuadros psiquiátricos mayores como
la depresión, esquizofrenia, enfermedad bipolar, trastorno obsesivo compulsivo-. Como
bien es sabido, muchos de estos fármacos suelen producir disfunciones sexuales lo que
suele abordarse en el marco de estas técnicas. No creo que deberían ser técnicas
opuestas con el psicoanálisis. En mi experiencia el uso conjunto del sildenafil y las
Terapias Sexuales contribuye a la efectividad y brevedad de los tratamientos en la
disfunción eréctil e, incluso, de la eyaculación precoz.
Conclusiones
Si dejamos de lado las
disfunciones donde los factores orgánicos son predominantes, podemos ver que diversas
circunstancias por las que puede atravesar la vida sexual de una persona, sucesos
previsibles algunos y otros accidentales, pueden afectarla. Entre las primeras están la
edad y las crisis vitales, la constitución de una pareja o de una familia, el nacimiento
de un hijo. Entre las segundas hay hechos dramáticos como enfermedades, separaciones o
muerte de un ser querido, operaciones vividas con un sentimiento castratorio. Tanto unos
como otros pueden influir sobre la conducta y el desempeño sexual y en ocasiones
cristalizar en una disfunción sexual de mayor o menor gravedad. Antes se planteaba el
interrogante de que siempre se debían a problemáticas inconscientes en cuadros
psicopatológicos que sólo con una terapia prolongada y profunda podrían remitir. La
experiencia clínica nos muestra que es posible trabajar con las circunstancias presentes
y resolver el síntoma sin que necesariamente sea desplazado y reemplazado por otro. Por
otra parte, también sabemos de largos tratamientos cuyo motivo de consulta fue
precisamente el problema sexual y que jamás se resolvió por esa vía: los pacientes
suelen graficarlo con claridad cuando nos dicen: "Me
ayudó para otras cosas pero esto no lo solucioné". Cada vez son más los
colegas, analistas o médicos en general, que nos derivan a sus pacientes para una breve
intervención terapéutica, concomitante a la Psicoterapia. En otros casos, de ser
necesario, terminada la Terapia Sexual se deriva a tratamientos de Psicoterapia individual
o vincular, para quienes sea necesario profundizar en otros aspectos de la vida personal.
Las Terapias Sexuales tienen
como principal objetivo el alivio sintomático y el mejoramiento de la función sexual del
paciente, por lo tanto repetimos que sus objetivos se encuentran recortados, focalizando
en los obstáculos que impiden una sexualidad satisfactoria. Su innovación técnica
reside también en el suministro de información y la utilización de sugerencias
específicas (tareas sexuales y comunicacionales) a realizar fuera de las sesiones. No
vamos a caer en el simplismo de afirmar que con dar una tarea el paciente la realizará
sin sortear ningún obstáculo: muchas veces lo que se busca es introducir un cambio en el
sistema señalando las pautas de interacción de la pareja, y ya sea que las hagan o no,
nos develan aspectos estructurales o relacionales que lo meramente verbal no haría
aparecer. Está en claro que en el curso de estas Terapias se acostumbra atender otros
conflictos psicológicos o familiares, así como los vínculos primarios o la relación
transferencial, pero siempre apuntando al objetivo principal: la remisión de los
síntomas sexuales. El uso conjunto de técnicas corporales y experienciales
sistemáticamente estructuradas, que acompañan a las sesiones terapéuticas centradas en
la problemática sexual, sumado a una comprensión psicodinámica y sistémica sobre la
aparición o persistencia del problema es lo que constituye la especificidad y efectividad
de las llamadas (Psico) Terapias Sexuales.
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