El urólogo y la sexualidad

por el Dr. Carlos Nolazco, Médico Urólogo

"Merte y Venus" (detalle) - Sandro BotticelliLa urología es una especialidad clínico-quirúrgica que se encarga de las enfermedades de las vías urinarias, y de los del aparato genital masculino. Por eso, el urólogo no atiende únicamente varones, sino que también lo hace con  mujeres de distintas edades, por sus problemas de riñón, vejiga, uréter y uretra.
El ginecólogo, será el encargado de atender a estas mujeres por sus problemas genitales femeninos, y el nefrólogo atenderá a varones y mujeres de las alteraciones en la formación de la orina, del medio interno, y de las enfermedades propias del riñón cómo regulador del metabolismo, la tensión arterial, etc.

En la consulta urológica, la sexualidad y sobre todo los problemas de desempeño sexual, aparecían como resultante de otras enfermedades urológicas, como los problemas de próstata, deficiencias  posteriores a tratamientos hormonales por cáncer; dificultades en la relación sexual, producto de alteraciones en el pene como la fimosis o las fibrosis en los cuerpos cavernosos, que a veces dificultaban la penetración.
También era frecuente recibir consultas por impotencia sexual o por eyaculación precoz, términos que con el correr del tiempo fueron reemplazados por el de disfunción sexual eréctil o eyaculatoria. Pero lo curioso era la respuesta del médico urólogo ante ésta problemática.
Dado que las soluciones para estos individuos no existían, y que los métodos de diagnóstico eran muy rudimentarios, únicamente podíamos actuar sobre las causas que producían las disfunciones, ya sea modificar hábitos como el tabaquismo, alcohol, estrés, sobrepeso, colesterol; cambiar prescripciones médicas que podían ser causas probables (como algunos antihipertensivos y medicamentos para la úlcera gástrica y gastritis, antidepresivos, etc.).
La mayoría de las veces, y siendo estrictamente sinceros, teníamos dos posibilidades para sacarnos el problema (paciente) de encima:

--La prescripción de medicamentos placebos

--La derivación al psicólogo

Hasta que él mismo, se daba en general por vencido, asumiendo estas patologías como propias de la edad, o de su personalidad, “tirando la toalla”, y renunciando definitivamente a veces en la plenitud de la  vida, a tener una satisfacción sexual como corresponde.

¡Qué decir del paciente diabético, sobre todo el juvenil, que a edad temprana se sentía excluido de poder sentir y dar placer a su compañera!

¡Qué decir del traumatizado medular o del paciente que por distintos accidentes, se encontraba con incapacidad sexual definitiva!

Pasaron los años, la ciencia avanzó, se intercambiaron conocimientos desde la investigación primaria, la mecánica, la ingeniería, la física, la química, la medicina, la farmacología, y poco a poco, se fueron descubriendo los mecanismos intrínsecos de la erección (anatómicos, fisiológicos, bioquímicos, moleculares, hormonales); se perfeccionaron los métodos diagnósticos y se pudo comenzar a dar alguna solución al individuo con disfunción sexual.

Si bien gracias a estos adelantos, se pudo diferenciar estrictamente lo que era psicológico de lo orgánico, con el estudio de las erecciones nocturnas, se produjo un cambio en la visión del problema.
En los pacientes cuya causa principal de la disfunción era de tipo psicológico y que eran tratados por los sexólogos, se  beneficiaron con tratamientos médicos (medicación oral, inyecciones intracavernosas, tratamientos hormonales) que servían como apoyo a la terapia sexológica. Y los pacientes que presentaban alguna patología orgánica se vieron beneficiados con el apoyo del sexólogo y las terapias sexuales.
Además se estudió y trató una nueva entidad, un mecanismo común a todos: “la angustia del desempeño”, interpretado como la ansiedad y el miedo al fracaso. Todos estos avances produjeron un incremento en la consulta urológica de disfunción sexual, constituyéndose ahora sí, el urólogo en el especialista en este campo.
Además, y por lo señalado anteriormente, el tratamiento de estos pacientes fue multidisciplinario, monitoreado muchas veces por el urólogo, y contribuyendo con éste, el sexólogo, psiquiatra, ginecólogo, cardiólogo, clínico, endocrinólogo.
Hubo otro factor decisivo en la ausencia de resignación del paciente ante sus problemas sexuales:

LA MUJER

La pareja sexual, dejó de tener un comportamiento pasivo en el encuentro sexual, y comenzó a tener un rol igualitario en la búsqueda de placer. Dejó de ser el lugar de descarga de los impulsos instintivos de su compañero, exigiendo ella también el derecho al goce sexual. Por eso comenzaron a llegar a la consulta urológica, varones que concurrían impulsados por sus esposas, que requerían mejor desempeño. Ante todos estos factores, continuaron las investigaciones multidisciplinarias para encontrar la solución más eficaz simple y definitiva para la disfunción sexual.

¡Y el milagro sucedió! ¡Se encontró la solución!

De manera absolutamente casual, pero reforzando años de investigaciones, en los últimos años del Siglo XX (1998) apareció la pastilla milagrosa:

VIAGRA

Ahora sí definitivamente se acabaron los placebos, las palmadas en el hombro de aceptación del fracaso, la resignación de tantos hombres que con una mezcla de problemas orgánicos simples o complejos, con menor o mayor componente psicogénico eran enviados a “la Siberia” de largos y angustiantes tratamientos psicológicos para que, en la mayoría de los casos, conservar la única función que a su pene le quedaba: la emisión de orina.

¡AHORA SÍ!

Los émulos de Charles Chaplin pueden sentirse seguros. No hay edad máxima para el amor. No hay edad máxima para sentir y dar placer sexual. Todos podemos.
Pero los investigadores no se quedaron dormidos con el Viagra. Siguieron perfeccionando distintas sustancias, aumentando su eficacia, disminuyendo los riesgos, y aumentando el tiempo de acción.
Son varias las novedades en investigación que tratarán de mejorar lo ya realizado; hasta ya hay quienes tratan de solucionar con medicación los problemas de nuestras Dulcineas. Nuestras queridas compañeras que tanta paciencia nos tuvieron.
Sólo falta esperar...
En el ringside del sexo ya no se “tira la toalla”, ya no se pierde por knock out, ya no se cae definitivamente; y si aparece algún tropiezo, nos levantamos con más fuerza y seguimos en la lucha, para que nos eleven el brazo, nos levanten en andas, y podamos ser proclamados:

¡GANADORES EN EL PLACENTERO ARTE DEL AMOR!

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