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Adolfo,
30: Cuando quiero penetrar a mi mujer noto una obstrucción.
¿Es lo que llaman vagina estrecha?
Sergio,
26: Desde que comenzamos a tener relaciones con mi novia nunca
pude penetrarla totalmente pues ella acusa un dolor insoportable.
Esto impide que mi penetración sea completa. Los deseos de
consumar el acto en los dos son normales, ya que no hay
problemas de frigidez ni de lubricación.
¿Qué podemos hacer?
Ana,
26: ¿considera que un curso de control mental puede solucionar
el vaginismo?, porque en mi caso no puedo hacerme el control
ginecológico ni el Papanicolau y eso me preocupa mucho. A
este paso que voy no podré tener hijos porque no tolero la
introducción de nada en mi vagina.
Susi,
23: Yo deseo mantener relaciones con mi novio pero cuando
él lo intenta siento que se me cierra la vagina. Él hace más
fuerza y allí siento un dolor muy fuerte. Luego mi novio se
enoja conmigo porque me acusa de que no quiero tener relaciones.
Roberto,
28: ¿Qué hacer cuando la vagina se cierra impidiendo totalmente
la penetración?
Norma,
32: cuando la penetración es muy profunda siento un dolor,
que después desaparece con la mayor excitación. El dolor vuelve
después de la relación sexual. ¿A qué se debe?
Esta
disfunción femenina consiste en una contracción espasmódica
e involuntaria de los músculos vaginales, de manera recurrente
y casi constante, que no permite la penetración en coito.
Hay casos en que la contracción se presenta sólo ante el intento
de penetrar con el pene; en otros, no permite la entrada de
los dedos, ni de los tampones e incluso, como el caso de Ana,
imposibilita el examen ginecológico.
Deberíamos
diferenciar lo que llamamos coito doloroso o dispareunia (en
el cual la penetración, a pesar de acarrear dolor o molestias,
es posible en forma parcial o total) del vaginismo donde la
penetración no es posible puesto que, ante la introducción
del pene o de un dedo, los músculos de la vagina se contraen
de manera no voluntaria.
El
vaginismo no depende de la voluntad y no se regula conscientemente:
no es "un mero cerrar las piernas". Hay que destacar
que la mujer puede excitarse y lubricar, pero cuando el compañero
quiere realizar el coito percibe una resistencia, al punto
que si hace demasiada fuerza ella comienza a sentir dolor.
Esta
situación se puede mantener a través de los años y, a veces,
hace crisis cuando la pareja desea tener hijos y esta dificultad
se lo impide. Se han barajado varias causas para justificar
esta disfunción: las orgánicas como las patologías vaginales
que causen dolores (vaginitis, endometrosis, bartolinitis,
etc.) pueden producir un cierto espasmo que impida la realización
del acto. Pero, lo más frecuente, es que esté provocada por
causas psicológicas. Desde fobias
a la penetración (hay casos donde las mujeres
fantasean que sin son penetradas van a sufrir desgarros o
lastimaduras), conflictos infantiles y experiencias traumáticas
del pasado (abuso sexual infantil), terror al embarazo y a
la maternidad, hostilidad hacia el compañero, influencias
familiares coercitivas.
Una
de las consecuencias del vaginismo, acompañada muchas veces
de una disfunción sexual masculina complementaria (impotencia,
eyaculación precoz,
fobias
sexuales), es el llamado matrimonio
no consumado.
No
creo que sea bueno tratar de resolverlo con remedios
caseros, como es el caso de las "pomadas especiales"
o de la xilocaína, ni con cursos de control mental. El tratamiento
del vaginismo es de sencilla resolución con las modernas Terapias
Sexuales, que combinan intervenciones de tipo
psicoterapéutico, incluyendo tareas a realizar por la mujer,
tanto a solas como con su pareja, y también con suministro
de información. En los casos donde la fobia a la penetración
es irreductible con técnicas psicoterapéuticas es conveniente
el uso de medicación antifóbica y antipánico.
Dr.
Adrián Sapetti,
sexólogo, psiquiatra y psicoterapeuta.
Autor de "Sexualidad
en la pareja".
Director del Centro Médico
de Sexología
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