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TESTIMONIO 2006
Viviana,
30, Argentina
A la edad que tengo sigo virgen.
Intenté tener relaciones con más de una pareja (por primera
vez a los 25) y el mínimo intento de penetración me causa
rechazo y dolor. ¡Ni siquiera puedo ponerme un tampón! He
tenido novios con quienes obviamente no pude nunca consumar
una relación sexual; aunque en todos los casos puedo llegar
al orgasmo (incluso más de
una vez), no permito que me penetren.
Disfruto mucho de las caricias
y de los encuentros íntimos, he tenido relaciones casuales
y fugaces en las que he contado en ese momento mi problema
porque siento que una vez que estamos juntos acariciándonos
la penetración es inminente (porque, además ¡quiero que él
disfrute el encuentro!), pero quiero que sepa mi condición
y actúe con gentileza al respecto (quienes me escuchan no
me creen y una vez que se convencen de que soy virgen poco
falta para que ¡huyan despavoridos!).
Los chicos con los que he estado
me dicen que sí lubrico bien, que soy una persona muy sexual
y que no entienden por qué no les permito penetrarme. La verdad
es que yo tampoco entiendo. Consulté a una ginecóloga, la
cual dijo que mi caso es enteramente psicológico; que no debería
tener ningún problema porque ella pudo introducir su dedo
(y que no muchas vírgenes lo permiten físicamente) y que no
empezara una relación sexual pensando en que ese fuera el
día en que perdería mi virginidad, que sucedería cuando yo
menos lo imagine. ¡Cómo deseo que llegue ese día!
Mi doctora no mencionó explícitamente
que yo sufriera de vaginismo;
tampoco se lo pregunté, pero no me entra en la cabeza que
gustándome tanto los hombres y disfrutando tanto de las caricias
y de dar sexo oral y recibirlo, yo no pueda permitir una penetración.
Como que quiero pero al mismo tiempo no quiero. En este momento
no tengo pareja estable, y he llegado a pensar que nunca la
tendré en la medida que mi virginidad siga siendo un obstáculo.
No sé si debo perder
mi virginidad antes de intentar una pareja estable
o si debo empezar un tratamiento con la ayuda de una pareja
que me comprenda y me ayude.
Agradecería mucho su orientación
al respecto; si debo recurrir a ayuda psicológica, quiero
saber cómo elegir un terapeuta correctamente o si me puede
dar una recomendación; y si puedo iniciar un tratamiento por
mí misma, en qué consiste y cuánto debo invertir (en tiempo
y en dinero). Mil gracias y espero su respuesta.
Nota del Dr. Sapetti: hay
en estos cuadros de fobia
a la penetración algo que bien describe Viviana: es lo
deseado pero también lo más temido (en este caso la penetración
vaginal); es aconsejable tener una o dos entrevistas
sexológicas diagnósticas,
luego se evalúa la realización de un tratamiento
breve, focalizado, entre 8 y 10 sesiones. Hoy no es necesario
seguir padeciendo por algo que tiene buena resolución terapéutica.
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