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Revista
Alcmeón
Año XI, vol. 9, Nº1, julio de 2000
TRP - Terapia de Resolución de Problemas
por Hugo Marietán2
Introducción
En la consulta de Terapia de Resolución de Problemas
(TRP) se suelen presentar, como problemas de pareja, simples desconocimientos
de los aspectos que se activan en cada uno de los individuos en su relación
con el otro. Los consultantes tienden a confundir las activaciones de los aspectos
relacionales con el otro, mezclarlos y sacar conclusiones erróneas. El pudor,
las inhibiciones, la falta de franqueza, el rodeo, los eufemismos, la ignorancia,
el exceso de delicadeza hacía el otro, atentan contra el sinceramiento de las
deficiencias que se presentan en la pareja.
La idea es que muchos conflictos de pareja se pueden
clarificar ubicando la problemática en su justo contexto.
Vale aclarar que no es la finalidad de este escrito
ser utilizado en terapias para parejas, si bien puede ser de utilidad, sino
que es un intento de despejar lo que vehiculizó la queja del consultante en
relación a este tema. Es decir, se toma del discurso del paciente el "armado"
de pareja que realiza y de acuerdo a él se aplica el esquema relacional.
El esquema PVJMH
El individuo es una unidad. Lo que sigue no implica
un individuo "divido" sino distintos aspectos de un todo, concepto
que debe primar en el lector. El presente trabajo tiene como objetivo dar cuenta
de algunos de estos aspectos y cómo se expresan, valiéndose para ello de un
esquema didáctico cuya única finalidad es que el consultante pueda ubicar en
distintos niveles virtuales sus diferentes manifestaciones y conductas frente
a la delicada trama afectiva que lo liga al otro.
En la TRP es de suma importancia establecer con
claridad las "partes" que componen el problema para encontrar con
mayor facilidad algunas líneas que tiendan a su solución. Se distinguen así,
de acuerdo al objetivo planteado, tres aspectos arbitrariamente designados 1)
Persona -femenina o masculina-, 2) Varón/Mujer, 3) Macho/Hembra (en adelante
este esquema se nombrará como PVJMH), considerados como formas circunstanciales
de manifestarse el todo.
En mi práctica este esquema ha demostrado ser de
utilidad para hallar las soluciones buscadas. Como toda herramienta de trabajo
depende del criterio del terapeuta en qué momento aplicarlo y la manera didáctica
de presentarlo ante el consultante, atendiendo a su formación cultural, religiosa
y su sentido del pudor. Esta última aclaración es de importancia dado que suele
ser necesario utilizar términos de uso en la comunicación íntima que, expresados
fuera de contexto, pueden sensibilizar desfavorablemente a la persona, por lo
que es condición advertirles este hecho y solicitar su aprobación.
A una primera impresión el PVJMH, esquema básicamente
descriptivo que alude al plano de las conductas explícitas, puede sugerir
alguna analogía con la metapsicología freudiana o sus instancias Superyo
- Yo - Ello, modelo conceptual que intenta dar cuenta del funcionamiento
del psiquismo que el autor está lejos de abordar.
El PVJMH
El aspecto Persona del individuo, es la
"máscara" que presenta a la comunidad; trata de ser lo más efectiva
y eróticamente neutra en la interrelación social, genera conductas de ajuste
a fin de armonizar con los parámetros imperantes, cuida las formas y sigue los
principios (normativas sociales) generales. En la pareja este nivel se evalúa
de acuerdo al desempeño social (trabajo, amigos) y la valoración que hace cada
miembro.
El aspecto Varón / Mujer se manifiesta en
el acercamiento al individuo del otro sexo; su forma es la seducción, la erotización
de la relación, cuidando la imagen que se intenta mostrar al otro. En la pareja
este nivel determina el tipo de convivencia (puntos comunes, compañerismo, demostración
de afectos, etcétera).
El aspecto Macho / Hembra se da en el acto
sexual y se insinúa en los juegos preliminares y los contactos corporales. Está
anclado en lo filogenético, responde a imperativos de la especie son las conductas
más emparentadas con el resto de los animales. En la pareja este nivel se evalúa
de acuerdo al grado de armonización y el desempeño sexual de cada miembro.
Persona femenina (Pf) Persona masculina (Pm)
Mujer (J) Varón (V)
Hembra (H) Macho (M)
El PVJMH desde lo femenino
La persona (Pf) es la máscara para la comunidad.
La mujer (J) es la "presencia" para el varón. La hembra
(H) es la vagina para el macho.
La mujer imprime el toque femenino a sus
contactos y seduce al varón. Sabe las técnicas del enganche, elabora tácticas
y estrategias para conseguirlo y mantenerlo consigo. Controla y modula su imagen
a fin de darle el tono justo para lograr sus objetivos a través de la insinuación,
los gestos y movimientos (acercamiento, distanciamiento), los tonos y contenidos
del discurso, el cuidado en la vestimenta, maquillaje, etcétera.
La hembra quiere disfrutar sexualmente y
tener un hijo. No debe aprender técnica sexual alguna, tiene el ajuste perfecto.
Puesta en su función específica, el coito, sólo debe soltarse, quitarse el freno,
"olvidarse" de su mujer y su persona, para conseguir así sus objetivos:
disfrutar y hacer disfrutar para mantener al macho proveedor del semen del que
obtendrá su hijo.
A la hembra le resultan un lastre sus otros aspectos,
la mujer que modula la imagen que quiere transmitir o la persona que valora
y cuida por los principios y ajuste a la comunidad. A la mujer la hembra le
resulta inadecuada, grotesca, soez, falta de tacto y mesura. A la persona le
resulta una prostituta.
La hembra (que no piensa, hace, arriesga, no mide
consecuencias) le impone a la mujer el conseguir un macho, doblegándola al pasar
de lo erótico a lo genital. La mujer (cuidando su imagen, imaginando peligros,
temerosa) le ruega a la persona que la mantenga armoniosamente, sin salir del
decoro y las buenas costumbres, en el "área de caza", al tiempo que
la coloca en "situaciones de riesgo" al generar condiciones relacionales
que facilitan la seducción y la penetración de la hembra. La persona (que planifica,
mide consecuencias) pide constantemente mesura y tiempo a sus otros aspectos
para poder conseguir sus objetivos sociales: mantener un nivel social, ser profesional,
ser aceptada y valorada.
El lenguaje de la persona es formal y protocolar
de acuerdo a las circunstancias sociales. El lenguaje de la mujer es coloquial,
intimista, teñido de erotismo. La hembra no tiene lenguaje verbal, es táctil,
si emite sonidos son acordes al acto sexual y puede verbalizar frases mínimas
(¡no reproducibles aquí por decoro!) que estimulan al macho a una mayor penetración
o a la descarga de semen.
La hembra insatisfecha es la tortura de la mujer.
La mujer torturada es la preocupación constante de la persona.
La persona permite ser aceptada en la comunidad;
la mujer se hace aceptar por el varón; la hembra acepta al macho.
La persona permite moverse en el medio relacional
(área de caza); la mujer es la cazadora (elige y seduce al varón); la hembra
dispone del macho.
La persona conoce y ejerce los valores comunitarios
para ser considerada una "buena persona"; la mujer conoce y ejerce
las técnicas de seducción para lograr ser una "mujer encantadora";
la hembra sabe como satisfacer al macho para que vuelva por más.
Cuando la hembra encuentra al macho que armoniza,
la mujer queda perpleja y asombrada por lo que es "capaz de hacer"
y la persona, minimizada, se avergüenza y trata de cubrir las apariencias.
A la mujer le resulta difícil sustraerse al discurso
amoroso del varón, a la seducción de la palabra, que trabaja en su imaginación
recreando en lo imaginativo lo que desea en la realidad. El halago, el piropo,
le confirma a la mujer el ser deseada (su objetivo) y la gratifica. El pasaje
de lo imaginativo a lo real lo realiza el tacto, la caricia. Lo táctil es ya
una relación Macho/Hembra, la vibración placentera o inquietante que produce
indica armonización; la falta de resonancia, lo neutro, indica no aceptación.
La persona busca como pareja una buena persona,
socialmente aceptado, con proyectos de familia, seguridad para los hijos y continuidad;
la mujer a un varón que brinde una buena convivencia, compartir gustos afines,
sentirse cómoda y protegida; la hembra un macho con quien tener hijos y realice
el juego sexual satisfactoriamente. La hembra no tiene modas, siempre quiere
lo mismo, la mujer es la que varía.
La persona calcula cuando tener un hijo; la mujer
sueña con tener un hijo; la hembra quiere un hijo ya.
El PVJMH desde lo masculino
El hombre quiere a la "hembra" y al poder.
Al hombre lo fascina la hembra (esto es,
a la persona masculina, la persona femenina; al varón, la mujer y al macho,
la hembra) y el poder (su ascendencia sobre los demás, el dominar).
Esta dualidad de ambiciones hace que:
a) la hembra sola no lo satisfaga completamente
b) el poder solo tampoco.
Ambas satisfacciones completas, son incompatibles
entre sí. Son igualmente absorbentes, requieren, para mantenerlas, tiempo y
atención: o gira sobre su hembra o gira sobre el poder. El equilibrio se consigue
con la incompletud (parte para el poder, parte para la hembra) y la consiguiente
insatisfacción. Aquí las combinaciones por el grado de absorción a cada parte
son casi infinitas.
La absorción a la hembra lo estupidiza, la absorción
al poder le anula sus otras partes y lo deja solo.
El poder
Cuando el poder no se ejerce sobre las personas,
se lo ejerce sobre cosas (hobbies, colecciones, arte).
Los medios del poder son el conocimiento, el dinero,
la fuerza. Las áreas del poder son el trabajo, la familia y otras agrupaciones
sociales.
Todo hombre ejerce el poder en algún área de su
vida.
El hombre muestra su área de poder en lo que voluntariamente
dedica su esfuerzo interesado, o en qué dedica su tiempo libre (el que le dejan
sus obligaciones de proveedor). Así sabemos quien es su adversario por la recurrencia
con quien discute o se pelea (en un plano de igualdad), es la persona a la que
se "le presta importancia", dado que lo indiferente no genera acciones.
Conocemos su tema de interés por la reiteración en su discurso.
La hembra
Los tres disfrutes sexuales del macho son: poseer
a la mujer, hacer gozar a la hembra, gozar él.
El hombre quiere presentar una señora (Pm), lucir
una mujer (V) y disfrutar una hembra (M).
El varón trata de conseguir simetría, belleza física,
el poder (la seguridad) y la inteligencia (capacidad de resolver problemas)
y el consiguiente prestigio y reconocimiento.
La Persona masculina trata de provocar la admiración
de la mujer, el varón, el deseo de la mujer y el macho el apetito sexual de
la hembra.
El varón es polígamo por naturaleza y monógamo
a la fuerza.
Cuando el varón encuentra su mujer, el macho su
hembra, y las personas armonizan, se sienten completos y excluyen a los otros.
El varón sabe que quien decide la relación es la
mujer, por lo que a él sólo le queda el rol de mostrarse disponible para ese
fin, de ahí el aparente acercamiento activo (el varón no se acerca a una mujer
que verdaderamente lo rechaza). El varón no tiene chance de entrar en
el sistema de la mujer si ésta no le muestra las claves.
El varón usa su porte (entrar al sistema de la
mujer por la imagen), sus palabras (entrar a la imaginación a través del discurso),
el tacto y la mirada para contactar con la hembra.
El macho tiene una conducta espontánea que lo hace
jugar su rol sin estridencias. Cuando se nota su "machez", cuando
sobreactúa de macho, hace ver su deficiencia en ese nivel. El macho no tiene
que demostrar nada, es.
Pensamiento y género
El pensamiento es un esclavo sobrevalorado de los
instintos.
El pensamiento de la mujer es distinto al del varón.
Y lo es porque sus objetivos son diferentes: desde un esquema antropológico
primario la mujer debe tener cría y cuidarlas, y el hombre es un proveedor,
El pensamiento femenino debe ser detallista,
minucioso, precavido, prudente, conservador y con proyección de futuro. La mujer
piensa en el hoy y el mañana, por eso está siempre insatisfecha con lo que obtiene
del hoy (al menos esto tiene que ver con parte de su insatisfacción). Es el
" sí, pero... qué pasa si...". Esta inseguridad hace que almacene
previendo el futuro.
El hombre debe pensar en el hoy, en obtener el
alimento, elaborar estrategias con un fin concreto (el alimento). Debe estar
ajustado al terreno para obtenerlo y debe armonizar con los otros hombres porque
"cazan en grupo". Para ello elabora tácticas y estrategias. Planifica.
Se proyecta virtualmente a futuro siguiendo su fundamento paso por paso. Causa
y efecto.
Necesita ser estimulado por la hembra y el grupo
para justificar su esfuerzo (para sí mismo le basta con poco, es un proveedor
mimoso).
La insatisfacción de la hembra lo empuja a mayores
esfuerzos. Si la hembra exagera en esto el hombre se quiebra (se desvaloriza)
o se va.
Este patrón psicológico primario (proveedor/criadora)
está obviamente distorsionado en la actualidad, donde los roles se intercambian
por las presiones económicas y ambos tienen conductas mixtas, pero una atenta
investigación vislumbra que el patrón primario permanece.
El predominio de la lógica en el varón lo aleja
de la comprensión de los actos de la mujer. El varón trata de encuadrar todo
en sentido lógico de buscar causa/efecto, un por qué. Y muchas acciones, relacionadas
con el sentimiento, que son aceptadas naturalmente por la mujer sin más, le
resultan inexplicables al varón que queda enredado en su raciocinio buscando
una lógica que lo clarifique y que nunca encuentra. Y tortura a la mujer con
preguntas que ella tampoco puede contestar.
Por lo anterior se infiere que la "amistad
varón/mujer" es biológicamente imposible (no es esa la finalidad de la
especie), psicológicamente incomprensible (poseen tipos de pensamientos distintos)
y socialmente una farsa (un "como sí" cultural, basado en represiones).
Aplicación del PVJMH
1) Este diálogo fue narrado por una consultante
que no "entendía" como llegó a involucrarse "de pronto"
con su colega. Un simple análisis usando el PVJMH, clarificó la situación,
vemos que se va pasando del nivel sexualmente neutro (persona), al de varón/mujer
(a través de preguntas sobre la intimidad) para finalizar en el nivel macho/hembra.
Personajes: Dos abogados en un bar.
El: El expediente tal consiste en
(Pm)
Ella: Es conveniente aplicar el artículo tal
(Pf)
(Hastá aquí es el diálogo entre personas (m y f),
neutro sexualmente)
El: Sabés que ese artículo me hizo acordar a
la película "Propuesta indecente". (V)
Ella: Si, en la que Redford le ofrece un millón
de dolares para acostarse con ella. (J)
(Aquí él ofrece la erotización de la conversación
a través de inquirir sobre algo íntimo, relacionado con lo sexual, y ella acepta
el juego)
El: Vos en una situación así, entre nosotros,
¿por cuánto aceptarías? (V)
Ella: ¿Qué decís? ¡Yo ni loca! (J)
(La conversación está totalmente erotizada en la
imaginación)
El: yo por un millón de dólares y en estas circunstancias,
me bajo el calzoncillo a cualquiera (V)
(Él usa una frase de enganche para buscar empatía)
Ella: Bueno, habrá que ver con quien (J)
(Cede, da la posibilidad; ya están excitados los
dos)
El: Sabés que me gustás mucho, etcétera, etcétera.
(V).
Terminaron en una armonización hembra macho en
un hotel.
2) La consultante es una profesional de 42 años,
casada hace 15 años, tres hijos. Síndrome depresivo. El discurso de esta persona
sobre su marido y luego ordenado según el PJVMH arrojó lo siguiente:
Persona masculina:
(su relación con la comunidad)
Nos desproteje mucho. Tiene dos caras. Afuera es
otro, cordial, atento, para los de afuera siempre hay tiempo, para nosotros
no.
Es un profesional muy trabajador.
Le da mucha importancia al qué dirán, pagas cuotas
caras de varios clubes al que yo no asisto. Yo me dedico de lleno a mi trabajo,
soy respetada en la comunidad por ello, me sobrecargo de tareas a propósito.
Eso me ayuda.
Varón / Mujer:
(convivencia, compañerismo)
No es compañero. Vamos de vacaciones separados,
yo con mis hijos y él se queda. Los problemas de los chicos los tengo que solucionar
sola. A él le molesta que le mencione inconvenientes hogareños. No va a los
actos escolares. Siempre está pensando en el dinero, que, a pesar de que trabaja
mucho, nunca tiene lo suficiente y no me da información sobre lo que gana. Por
eso he incrementado mis horas de trabajo.
Siempre fui yo la que cedí.
El fin de semana me siento sola, él se la pasa
en esos clubes.
Macho / Hembra:
(sexualidad)
No tenemos relaciones sexuales desde hace varios
meses. Siempre fue problemático. No tiene deseo sexual. Yo lo estimulo. Siempre
yo tengo la iniciativa. A veces me saca volando.
Cuando insisto mucho me hace tener el orgasmo con
la mano, no hay penetración. Esto hace un año. Él no eyacula. Luego hace que
se duerme o saca el tema del dinero o un problema laboral. No es tierno.
Ordenado de esta manera se muestra que esta pareja
está en crisis terminal, ya que en ninguno de los aspectos tiene algún tipo
de gratificación. Es un "como sí", una escenificación de un matrimonio,
una carcasa para muestra social
3) Los consultantes trabajan juntos en un negocio
propio. El padece de enfermedad bipolar. Ambos de 45 años de edad.
Persona
Los dos son muy trabajadores, se complementan,
él en la parte de manufacturas y ella en la administración. Establecidos esos
roles, no hay áreas de conflictos. La sociabilidad estaba limitada a la visita
de familiares los fines de semana. Educación estándar de los hijos.
Varón/Mujer
Son muy compañeros y "caseros". Les gusta
disfrutar de estar juntos viendo televisión o teniendo charlas de sobremesa
con los hijos. No hay reproche de aburrimiento en ninguno de los dos.
Macho/Hembra
Él es de ascendencia italiana y se reconoce muy
"fogoso", gusta del sexo. Ella es de temperamento "frío"
y dice: "el siempre está pensando en eso, yo le digo que hay
cosas más importantes para entretenerse. Cuando insiste mucho dejo que se "descargue",
pero le pido que lo haga rápido para ir a lavarme enseguida. A veces me retardo
haciendo las cosas de la casa para que él se duerma".
Él comenta: "yo quiero que ella disfrute como
yo, y me esfuerzo para lograrlo (tienen más de 20 años de matrimonio), pero
no hay caso. Hay noches en que ella está dormida y yo me coloco un profiláctico
y suavemente, para que no se despierte, sin penetrarla, me fricciono entre sus
piernas y eyaculo. Pero cuando ella quiere, es hermoso y después, cuando terminamos,
le hago mimitos, hablamos, fumo un cigarrillo y soy feliz; es el amor, ¿vio
doctor?". Manifiesta que siempre le fue fiel: "no necesito otra mujer".
En este caso dos de los niveles están bien armonizados.
En el nivel M/H no se complementan en absoluto, sin embargo, el fuerte sentimiento
amoroso de él hace que lo compense con maniobras sexuales atípicas y con gran
tolerancia y sin recurrir a la complementación externa. Es una pareja que ha
encontrado su manera de estabilizarse, así que, salvo un par de sesiones informativas
a la esposa, no fue necesario otro tipo de intervención terapéutica. Ningún
sistema persiste si no cubre alguna necesidad.
4) La consultante, mujer de 35 años de edad, síndrome
depresivo moderado, relata su visión de la pareja:
Persona:
Es muy trabajador. Fanático de un club de fútbol,
no se pierde partidos. Tiene muchos amigos, que a veces invita sorpresivamente
a su casa. Es muy querido por ellos. Tuvo episodios de borracheras. Ella es
docente de colegio primario, pocas amigas, ocupada en el trabajo y las tareas
del hogar.
Varón/Mujer
El clima general es explosivo. Cualquier motivo
desencadena discusiones de alto voltaje, con insultos y descalificaciones de
grueso calibre, incluso delante de terceros que a veces interceden para calmar
los ánimos y, muchos de ellos, no entienden por qué siguen juntos. En algunas
oportunidades hubo agresión física, "que en parte yo la provoqué"
aclara ella. Casi no tienen salidas juntos, excepto acontecimientos familiares.
Ella reconoce que los dos tienen "carácter fuerte".
Macho/Hembra
Siempre se llevaron muy bien. "En la cama
nos olvidamos de todo; él es dulce cariñoso y muy fogoso, y yo también".
"Los dos gustamos del sexo y lo hacemos con frecuencia. Me hace muy bien,
ahí le perdono todo".
No es novedad para ningún profesional que la armonización
sexual es una de los "pegamentos" más poderosos en una pareja y que
puede equilibrar el disbalance del nivel de convivencia V/M, para desconcierto
de los conocidos que sólo observan la interrelación "vertical" de
la pareja. Las discusiones fuertes se producen porque es una pareja simétrica,
de parecidos temperamentos. Si fueran complementarios, a ella se la vería como
una sufriente víctima de "un tirano" por los terceros. En el caso
de esta pareja se trabaja sobre el nivel de convivencia, tratando de delimitar
(los simétricos deben negociar sus áreas de dominio) los roles, para evitar
la frecuencia de choques; se explica la escalada de agresión para evitar la
descarga física. Toda pareja sabe el camino que la lleva a la agresión física,
si lo siguen es porque su nivel de tensión interior es tal que no encuentran
otra manera de relajarse. Las parejas violentas le encuentran un sentido, incluso
una gratificación, a este tipo de descarga; de ahí la repetición y tolerancia
de los episodios. La relación entre un violento y una persona no violenta dura
hasta el segundo cachetazo (el primero puede ser considerado un "error").
Notas al pie:
1 En este trabajo no se tratará la problemática
de la homosexualidad ni de las parafilias, a fin de simplificar la presentación
de los conceptos.
2 Médico Psiquiatra. Hospital Borda. Docente Adscripto
de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Mitre 339 (1876)
Quilmes. Telefax: 4254-2261.
E-mail: hugo@marietan.com.ar
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