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por el médico urólogo Dr. Germán Chéliz
(extractado del libro El
sexo y el varón de hoy, Dr. Adrián Sapetti,
Editorial Emecé, 2001)
La
cirugía de agrandamiento peneano se divide en dos grandes grupos:
-
Reparadora
o correctiva
-
Estética
Se entiende por cirugía reparadora aquella
que permite la recuperación de la función perdida por la alteración estructural
o aquella que corrige una alteración morfológica aberrante; la estética
es aquella que se emplea frente a un órgano que conserva función o morfología
(forma). Hay muy pocos trabajos que hablen de cuál es la longitud de un
pene normal, tal vez el más extenso sea el de Jack McAnninch, el cual encuentra
que la inmensa mayoría de los penes tienen más de 4 cm en erección, y por
ende un pene patológicamente corto mediría menos de 4 cm, en cuyo caso la
elongación sería reparadora y no estética.
Los casos más frecuentes en los que se observa
un pene patológicamente pequeño son:
a. Piel peneana insuficiente: el pene queda
"sepultado" en el escroto,
más aún en erección. Los casos más frecuentes se observan por postectomías (circuncisiones)
en las cuales se resecó un exceso de piel peneana, o frente a postectomías reiteradas.
Lo indicado es el suplemento de piel con injerto de piel extragenital.
b. Adherencias profundas de los cuerpos cavernosos
a la zona pubiana: se observa en casos de celulitis peneanas extensas (infecciones
de la piel del pene) en los cuales hay adherencias fibrosas de los cuerpos cavernosos
a la zona pubiana. La solución es la liberación y resección quirúrgica de dichas
adherencias.
c. Panículo adiposo prepubiano redundante y
pendiente sobre el pene: observable en pacientes con obesidad y raramente
sin la coexistencia de la misma. El tejido adiposo prepubiano "cuelga"
sobre el pene y lo oculta. La solución más aceptada es la dermolipectomía
prepubiana (resección quirúrgica de la grasa y piel) y sólo en los casos
de panículos poco prominentes la lipoaspiración.
d. Amputación peneana parcial o total por trauma
o cirugía: a diferencia de los casos previos en los cuales los cuerpos cavernosos
y el glande son normales, estos fueron amputados por cáncer o trauma. La solución
reconoce técnicas quirúrgicas complejas que transfieren piel y remedan las estructuras
peneanas perdidas.
e. Enfermedad de la Peyronié:
si bien habitualmente la retracción peneana se acompaña de curvatura, hay casos
de retracción pura.
La "elongación
peneana quirúrgica" consigue habitualmente aumentar la longitud de
la cara visible del pene en reposo, no variando la longitud en erección. La
sección del ligamento suspensorio y la confección de colgajos de piel de pene
son los procedimientos habituales. Probablemente la longitud adicional habitualmente
obtenida ronde los 2 cm. La elongación mecánica con "pesas"
es teóricamente posible, aunque no hay publicaciones concluyentes en la
literatura médica reconocida y aceptada como confiable. Puede caber la posibilidad
de lesión de los nervios (neuropraxia)
por elongación o por la pesa y/o lesión uretral por la misma causa.
Las complicaciones más frecuentemente observadas
con la cirugía de elongación peneana son: retracción queloide de la incisión
prepubiana, el "pivot" (se
balancea para los costados) del pene por sección del ligamento suspensorio (que
es el que lo sostiene) y la lesión del paquete vasculonervioso dorsal (que da
la sensibilidad del glande).
Las cirugías de elongación con el empleo de prótesis
o injerto venoso deben ser evaluadas con criterio crítico y objetivo, no existiendo
series extensas publicadas a la fecha. Habitualmente no hay descripciones reproducibles
y confiables de las variaciones obtenidas en la longitud ni de los métodos empleados
para la medición. La cirugía de elongación y agrandamiento peneano es la causa
más frecuente de demanda por mala praxis médica en cirugía urológica en los
EE.UU.
Respecto al engrosamiento peneano los resultados
deben evaluarse con cuidado. La inyección de tejido graso autólogo
(propio del individuo) son desaconsejadas porque frecuentemente producen adherencias
y fibrosis a las estructuras del pene. El injerto dermograso
(de piel y tejido adiposo) es tal vez el procedimiento más seguro.
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