|
“La mejor parte del día es cuando me acuesto. Me
duermo y comienza la fiesta”.
Federico Fellini, citado por John Baxter (“Fellini”,
New York, 1984)
“He sido Rey mientras dormía, al despertar no
ha quedado nada”.
William Shakespeare, Sonetos
Fussli, Pesadilla
¿Qué
es el estrés?
La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.)
postula que el estrés es "el conjunto de reacciones
fisiológicas que prepara al organismo para la acción".
Para Richard Lazarus (1966) sería "el resultado de la
relación entre el individuo y el entorno, evaluado por aquél
como amenazante, que desborda sus recursos y pone en peligro su
bienestar".
Definición
de estrés
Es frecuente que los pacientes nos digan: “tengo
mucho estrés” o que los mismos médicos les digan:
“lo que ocurre es que tiene demasiado estrés…”,
por lo que cae habitualmente en el terreno de la indefinición
y la ambigüedad.
Por eso creo conveniente definir de algún
modo este concepto tan largamente utilizado -y vapuleado- desde
que el Dr. Hans Selye empleara el término inglés stress
(vocablo tomado de la Física cuando hablaba de la tensión
de un metal) en su descripción del Síndrome general
de adaptación en un trabajo publicado en 1950.
El Oxford American Dictionary define a la palabra
Stress como Pressure, Tension, Strain: presión, tensión,
esfuerzo exagerado. Algunos piensan que deriva de un término
latino de 1490, stringere, que significa estreñir, comprimir,
someter a tensión.
En 1929 Walter Cannon describe la reacción
de lucha-huida ante situaciones amenazantes y la relacionó
con la descarga del sistema simpático-adrenal. Se definió
a la “descarga adrenérgica” como de figth or
fligth, juego de palabras que describe la acción de pelear
o volar (escapar).
En 1936 mientras Hans Selye investigaba los efectos
de la inyección continua de una sustancia química
en ratas descubrió una respuesta caracterizada por la aparición
de úlceras intestinales, atrofia de los tejidos del sistema
inmunitario y crecimiento de las glándulas suprarrenales;
respuesta idéntica a la del organismo sometido a otros estímulos
tensionantes, tóxicos, a temperaturas o a ruidos intensos.
El organismo ante estos estímulos reaccionaba defendiéndose
y cuando claudicaba en sus defensas se desencadenaba una serie de
síntomas y signos en distintos órganos o sistemas
por activación del sistema neuronal, hormonal e inmunológico.
En 1974 el mismo autor diferenció Stress como respuesta adaptativa
fisiológica, del llamado Distress como respuesta desadaptativa
patológica.
Por esa misma época J. Mason cuestionó
la inespecificidad del estímulo; planteó que el estímulo
estresante debe ser inédito para desencadenar una activación
del sistema. De esta forma, fue el primero en proponer las características
específicas del estímulo estresante, dependiente de
la evaluación psicológica previa de cada individuo
hacia aquél.
Hace una década J. Henry agregó que
la respuesta, además de ser inespecífica, es pluridimensional,
y puede ir desde la activación simpática (control
situacional) a la activación del eje adrenal (pérdida
del control) (Andrea Márquez López Mato, Daniela Bordalejo).
Podríamos definir a la reacción de
estrés (ya hay término aceptado por la Real Academia
Española) como una reactividad del organismo cuando las demandas
y exigencias superan los recursos y barreras defensivas.
Respuesta del Eje
HPA (hipotálamo-hipófiso-adrenal) al Estrés:
Fussli, Silencio
El eje HPA dispara una cascada de respuestas frente
al estrés, comenzando por la descarga simpática, liberación
de CRF (cortisol releasing factor) del hipotálamo, liberación
de ACTH por la hipófisis, secreción de cortisol desde
la suprarrenal y, luego, supresión de la actividad simpática
por inhibición por retroalimentación negativa del
hipotálamo y de la hipófisis por el cortisol.
Los efectos del cortisol dependen de su capacidad de unirse a los
receptores para glucococorticoides en el citoplasma celular. Una
vez unidos, el complejo esteroide-receptor se traslada al núcleo;
allí se inicia la transcripción de ARNm y la síntesis
de proteínas para modificar la estructura y la función
celulares.
Existe una cascada de eventos neuroendócrinos producidos
por el estrés. Ante circunstancias estresantes, se produce
una activación de diversos neuropéptidos cerebrales,
los que inician numerosas respuestas biológicas encargadas
de coordinar las reacciones del organismo (Rivier y Plotsky, 1986).
El inicio de la respuesta del eje hipotalámo-hipófiso
(pituitario)-adrenal (HPA) al estrés comienza cuando los
neuropéptidos liberados por esta situación, estimulan
la liberación desde el hipotálamo del CRF (factor
liberador de corticotropina) y de otros neuropéptidos, como
la arginina-vasopresina.
El CRF estimula la liberación de ACTH o corticotrofina desde
la hipófisis, la que a su vez estimula la liberación
de cortisol por la corteza suprarrenal. Esta activación del
cortisol por el ACTH fue descripta ya, en 1936 por Hans Selye; hallazgos
que este investigador reafirmaría posteriormente, en 1956.
Desde entonces, ha existido poco debate acerca de ésta era
una de las respuestas neuroendócrinas fundamentales al estrés.
Ya en 1914, Cannon había descripto la respuesta de lucha-huida,
refiriéndose a la activación del sistema nervioso
simpático, sobre todo de las catecolaminas y su rol en la
coordinación de la respuesta al estrés. Recordemos
que el sistema nervioso simpático es activado inmediatamente
en respuesta al estrés. Su activación produce un aumento
de la tasa cardíaca y de la presión arterial, lo que
permite una mayor perfusión de glucosa a los músculos,
al cerebro y a órganos vitales y, aporta una mayor energía
al sistema músculo-esquelético (Cía, A., 2001).
*Dr. Adrián Sapetti, médico psiquiatra,
sexólogo clínico.
Nota Del editor: debido a la extensión del artículo
ha sido dividido en 3 partes.
volver
|